HUERTASHuertas pronuncio, y al decir yo Huertas
la palabra desnuda se me crece,
se ilumina por dentro y me enardece
abriendo al corazón lejanas puertas.
Huertas pronuncio y eco me responde
en mí, por mis raíces y mi vida.
Huertas suena a verdad que no se olvida
y es en mi evocación un cuando y donde.
Siempre que digo Huertas se encabrita
mi sangre como un potro con la espuela
queriendo hacer caminos al instante
y algo vivo -muy vivo- me gravita
hacia arriba -muy alto-, donde vuela
mi añoranza sencilla de emigrante.
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