Sin el Tíber jamás se soñó a Roma,
ni a París se concibe sin el Sena;
sin el Guadalquivir, huérfano suena
el nombre de Sevilla, luz y aroma.
Puerto del mundo, que a su puerta asoma,
es Triana en su encanto de sirena,
Parténope del Sur, de gracia llena,
salto de pez y arrullo de paloma.
Maga del barro y de las redes bruja,
en el Guadalquivir y en La Cartuja
de arte y de artesanía es la hechicera.
Y honda en el río y en el cante "jondo",
es Triana herido corazón sin fondo,
cauce de amor que rebosar espera.

Hola. LLevo unos días con mucho trabajo, pero sigo pendiente de lo que sale en este blog. La saga familiar de Emilio, conmovedora.
ResponderEliminarEstupendo el trabajo que haces en esta página.