jueves, 11 de febrero de 2010

ESCÁNDALO EN LA PEÑA "TORRES-MACARENA"

Me gustaría entender que todo ha sido un error, un juego de rol, o la filmación sorpresa de una película con flamenco incluído lo que ayer sucedió en la Peña Cultural y Flamenca "Torres-Macarena" de Sevilla, donde a las 21'15 horas, durante la celebración de un recital flamenco, la policía irrumpió en su sede de la calle Torrijiano con 6 miembros del Cuerpo y con una diligencia rapidísima en su actuación que no tuvieron ni con el caso Mercasevilla, que ese sí que es grave; o con el caso Macarena, que está más tapado que la fosa de Lorca; o con el de la "caseta" de quien usted y yo sabemos, que encima el alcalde de la ciudad hasta quiere darle la razón; o con... ¿Todavía no nos hemos enterado de que estamos en Carnaval?
Mi hija Myriam me pone en alerta de una nota aparecida en internet, firmada por mi buen amigo y antiguo Presidente de la Peña, Jerónimo Roldán Pardo, que es hoy, además, Secretario de la Federación de Peñas Flamencas de Sevilla y Secretario de la Confederación Andaluza de Peñas Flamencas.
Creo que si los hechos ocurridos ayer como dice la nota -y ahora va en serio- el organismo competente: llámese Federación, Confederación, Área de Cultura del Ayuntamiento, o Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, debe actuar en consecuencia y emitir una nota aclaratoria para que nos enteremos en verdad por qué ha ocurrido. Les transmito el escrito tal cual:

"ESCÁNDALO EN "TORRES MACARENA"
El miércoles día 10 de Febrero de 2010, actuaba en la Peña Cultural Flamenca Torres Macarena la bailaora Carmen Ledesma con su grupo. Para cualquier aficionado al flamenco éste es un plato fuerte y un evento cultural de primer orden: La Peña estaba a rebosar de socios y amigos de esta gran artista macarena. Estábamos deseosos de presenciar un flamenco verdadero, y en un lugar como este que es paradigma de ello. La actuación comenzó sobre las 21 horas. Al cuarto de hora de comenzar irrumpe en la calle dos coches de la Polícía Municipal, de ellos se bajan hasta seis números de este cuerpo, y penetran en la peña -sin orden judicial y sin pedir permiso, en una casa que es propiedad privada de los socios-, no sin antes intimidar al Tesorero exigiéndole que les entregara las invitaciones que éste recogía de los invitados, los cuales aportaban una ayuda para la entidad. Al negarse le exigieron que le entregara la documentación tomando nota de ésta. La calle cortada por los vehículos, y el barullo que se formó en la puerta, hizo que se tuviera que parar la reunión flamenca. Impresionaban ver seis policías en el patio de la casa exigiendo la presencia del Presidente de la entidad. Muchísimos extranjeros amigos de la artista, y muchísimas alumnas de ella, miraban con estupor la escena, y posteriormente se hacían cruces del trato recibido por un colectivo que sólo estaba cumpliendo uno de los fines articulado en sus estatutos, por cierto legalmente constituido y registrado. Debido al escándalo que se formó el Presidente tardó en acudir. Viendo la beligerancia de la policía, que amenazaba con cerrar la Peña, algunos socios, entre ellos yo, comenzamos a buscar al Presidente. Tuve suerte y lo encontré en los cuartos de reuniones explicándoles qué pasaba a los artistas, que no salían de su asombro de que una cosa así pudiera suceder. Para más inri, cuando abro la puerta del cuarto veo detrás de mí a un número de la Policía, (por cierto no sé si era el mando, pero desde luego sí era el más implicado en el asunto) que se había colado hasta lo más recóndito de la Peña. Identificó y le pidió documentos y, como no los tenía encima, le exigió al Presidente que le acompañara para tratar de buscarlo en el coche, que estaba aparcado a bastante distancia de la Peña. El Presidente le ofreció que pasara delante para salir de la Peña, y este señor se lo rechazó y le exigió que pasara primero él, (tal vez para vigilarlo por si se escapaba). Una vez de vuelta -al parecer, no se pudo entregar documentos-, le exigió que al día siguiente se presentara con ellos en la Comisaría, y se fueron. Después de esto sólo queda preguntarse: ¿Qué delito se estaba cometiendo en esta entidad para merecer un despliegue de esta categoría, quizás somos delincuentes para merecer este tratamiento por parte de nuestras autoridades? No es esta pregunta por el hecho de la denuncia en sí, que hasta cierto punto es normal, sino por el despliegue policial efectuado. ¿Cómo es posible que en una ciudad con tantos problemas por resolver de todo orden por falta de efectivos, se dediquen cerca de dos horas a seis números de la policía para un asunto de esta índole? Realmente fue escandalosa esta situación, vergonzosa para los socios de una entidad que lleva 33 años trabajando para un arte que se quiere hacer Patrimonio Inmaterial de la Humanidad nada menos que en la UNESCO. ¿Qué pensarán de nosotros los cientos de extranjeros que presenciaron lo ocurrido, le darán su apoyo a esta propuesta o irán diciendo la verdad de lo que ocurre? Dirán que el flamenco y los flamencos son tratados con respeto en nuestro país sólo cuando tienen que mostrarlos a los personajes importantes, como el caso de la reciente fiesta con motivo de la Jefatura de España en la UE, donde el flamenco se mostró como la más importante cultura de nuestro país.
¿Cómo es posible que a una entidad que es pionera y referencia del flamenco en Sevilla, se le pueda estar tratando de esta manera, persiguiéndola y ensañándose con ella por un vecindario que lleva escaso tiempo viviendo en este lugar? Porque las denuncias no son a altas horas de la noche, se trata de denunciar por denunciar a cualquier hora, a las 17, a las 19, a las 21. A cualquier hora denuncian por considerar que el cante flamenco es RUIDO (sic). Nuestra entidad ha hecho todo lo posible por evitarlo, ha cambiado de horario el comienzo de las reuniones, ha insonorizado con el dinero de todos los socios la pared colindante de la vivienda que creemos puede ser afectada, y exigimos silencio a nuestros visitantes a partir de las 12 de la noche... Aún así siguen sucediendo estas cosas.
Por tanto te pedimos nos ayudes como perteneciente al mundo del flamenco, y a ser posible denuncies es tu medio esta situación que creemos a todas luces injusta.
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Creo que mi amigo Jerónimo es demasiado exagerado, como buen sevillano, de lo de "cientos de extranjeros", porque, entre otras cosas, es que no caben ni en la Peña ni en la calle Torrijiano; y que es un excelente novelista porque, hasta el final, no nos hemos enterado que todo ha sido por la denuncia de un vecino "malage" que a lo mejor es de Soria o quién sabe si uno de los mismos guardias.
Lo que sí veo una exageración es el número de efectivos para una denuncia por "ruidos" en hora no denunciable, y el trato demostrado, según Jerónimo, mientras al "Carcaño" lo tienen liadito con mantas para que no se resfrie y mientras, posiblemente, en ese mismo momento, unos chorizos estaban cometiendo un atraco en la misma esquina de la calle Don Fadrique,

2 comentarios:

  1. El relato de los hechos impresiona. Pero, como en tantas cosas, habría que oír a las dos partes. La Peña Torres Macarena es una institución de respeto por la labor que hace. Pero quizá está enclavada en un entorno urbano que, por su propia situación geográfica puede generar (puede, digo, no sé si esto es así) molestias a los vecinos. Y en Sevilla, como en tantos sitios, el problema del ruido es tan latente, que existe una enorme sensibilidad al respectos. Por supuesto, si este relato es cierto, parecen exagerados tantos efectivos (sobre todo si pensamos que uno llama a la policía cuando hay gamberros pululando por ciertos sitios y no hacen ni caso) pero a lo mejor hay que proporcionar a la Peña una ubicación que no moleste o buscar una solución que agrade a todos. En ningún país de Europa se realizan tantas actividades molestas como en España. Aquí consideramos que todo el mundo tiene que trasnochar y el ruido, la suciedad, las pintadas, los pitidos de los coches, todo es una muestra clara de malísima educación.
    Repito, no sé si el vecino que ha denunciado tiene razón o no. Pero a mí me gusta dormir a mis horas y todo el mundo quiere descansar, que sus hijos duerman, que sus padres descansen, y no tener que estar pendiente de barullos. Me contaba Carmen Linares el caso de un flamenco que vivía en un bloque de Madrid y que tenía a todo el mundo cabreado, hasta que se mudó a un chalet...
    Si queremos que todos aprecien el flamenco como lo que es, una música de categoría, quizá haya que ir pensando en que debería ofrecerse en las mejores condiciones, y esto incluye sin molestar a nadie...

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  2. Evidentemente, no es el sitio para una Peña que goza de tanta popularidad. Lo que me choca -si el comentario de nuestro amigo Jerónimo es tan real en la hora- es que a las 9'15 de la noche alguien pueda llamar para quejarse. Y lo que no es de recibo es que vayan 6 efectivos de la Policía en una ciudad donde los delincuentes andan como uno por su casa.
    Me ha dado coraje que no haya sido la Peña "Torres-Macarena" la que me lo haya comunicado, siendo el Presidente un gran amigo. No te voy a contar a tí mi labor en esa Entidad, porque bien la sabes. A mí me llaman para que les haga -gratis, evidentemente-, el libro de su XXV Aniversario, para que presente -gratis- el homenaje que se le rindió a Juan Campos, me mandan las "circulares" de los actos de cada mes, y cuando pasa algo de esto: ¡¡¡Me entero por mi hija Myriam!!!
    Insisto, si ha sido a las 21'15 horas nadie tiene razón en poner una denuncia, si la hora ha sido más avanzada..., por supuesto que sí. La Peña está en un enclave estrechísimo donde cualquier murmullo, por mucha insonorización que exista, tiene que molestar.

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