domingo, 28 de febrero de 2010

EL HUMOR Y LAS LÍNEAS TRANVIARIAS (2)

Lo que cuenta "Galerín" en su libro anual "Sevilla en broma" de 1924, parece de guasa, pero no lo es. Muchas personas no sabían cómo tomar el tranvía, porque había líneas, como las de Triana, Nervión y Eritaña que, dependiendo del número, podían ir a un lugar u otro. Tal como vemos en la fotografía de este tranvía de circunvalación, el número de abajo podíamos decir que era como la matrícula del coche, el número que lo identificaba ante cualquier accidente, etc. El de arriba, en círculo, era el número de la línea: ese sí era importante, y no menos imprescindible la tablilla que marcaba el recorrido..., aunque algunas veces se olvidaban de cambiarla cuando cambiaban de coche por avería, limpieza (?), engrase, etc. Con su gran sentido del humor, "Galerín" nos lo explica muy bien:

"Lo mejor que haces para no equivocarte es leer en la Plaza Nueva un cartelito colocado en un poste a cuyo pie hay un teléfono y un empleado de la Compañía siempre de un humor de mil diablos. Ese letrero de los coches que dice "Prohibido hablar con el conductor", te demostrará el genio que tienen. No se les puede hablar. Ahora quieren colocar otros diciendo que "Se prohibe hablar con el conductor. Los hay que muerden".

Las líneas de tranvías se conocen de este modo:

Línea de gran cincurvalación.- Color del disco, rojo. Número indicador (parte alta) 1. Los que dan la misma vuelta por el otro lado, el número 2.
Línea de Eritaña.- Disco amarillo. Número 3.
Patrocinio (Triana).- Disco morado. Número 5.
San Jacinto (Triana).- Disco azul. Número 6.
Cruz del Campo (por San Pedro).- Disco blanco. Número 7.
Pequeña circunvalación.- Disco verde. Número 8.
Barrio Nervión.- Número 10.
Barrio Nervión (por Puerta de Jerez).- Número 12.
Parque.- Número 11.

Estos números indicadores los llevan los tranvías en el centro del techo, parte alta del coche. Los de abajo y los de los costados no tienen que ver nada. Hay que decir esto porque no se entera la gente ni con una trompeta. Hay socio que lee en la cartela "Macarena. Número 1", y deja pasar tranvías y tranvías de esta línea. A lo mejor el coche número 1 no ha salido de la cochera y el socio que lo aguarda se queda en pla plaza más tiempo que los dátiles. ¿Qué esto es broma?
No, señor, alli se ha llevado una familia esperando el coche número 11, para ir al Parque, hasta que dieron dos vueltas los mismos números que ya conocían. Entonces preguntaron al del mal genio y no queremos decir a ustedes la contestación".

INSTRUCCIONES PARA TOMAR EL TRANVÍA
No te creas que el tranvía se toma así como así. Hay que subir por detrás, bajar por delante y hacer ambas faenas por el lado izquierdo. Una vez dentro del tranvía tirarás el cigarro o lo apagarás si eres económico. Si en la plataforma van más viajeros de los que marca el coche y el cobrador es bueno, dejará uno o dos más. Si es de los ordenancistas, te echan con cáscara si subiste el último. Te conviene saber esto porque a lo mejor el último viajero es tu hijo o tu esposa y te lo dejan para otro coche. Cuando llegues al punto de destino desciende ligero o te quedas colgado de una pata. No disputes nunca con el cobrador, que llevas siempre la de perder y te dicen cuatro frescas. Si llamas a un guardia no te dará la razón. Lo mejor es subir, pagar, bajar y callar. Procura cuando subas llevar cuartos porque como le des un duro te devuelven 4,90 en perras chicas. La empresa no les admite a los empleados esa moneda y ellos tienen que salir de ellas. Algunos cobradores dejarán pasar sin pagar a tu niño vestido de "quinto" y otros quieren cobrar doble a las señoras en estado interesante. Es cuestión de simpatía. Procurarás abrocharte bien, porque los rateros son muy aficionados a los tranvías. No hagas ninguna reclamación, que no te harán caso. Si lluve te mojas. Si rompes un cristal en uno de los encontronazos de las curvas, te lo cobran o te meten en la cárcel. Si te pasas del sitio marcado estás perdido. Si no guardas el billete y el inspector es de los que venden jugo lácteo en las horas libres, más vale que pagues antes que te pongas a discutir. Si eres conocido te paran el coche donde quieras. Si no te conocen te pasan tres discrecionales más de las que pediste. Si le mandas parar con la mano y notan que tienes mucho interés en subir, allí te quedas.

Así funciona el negocio. Y para demostrarte las simpatías de que gozan, verás cómo en una calle estrecha no se paran los conductores ni para los catalanes. Esto lo pagan los del tranvía con los automovilistas, que no les dejan paso hasta que materialmente no pueden más. ¡Una delicia!".

Puede parecer una exageración, pero la autoridad y prepotencia del tranvía era así, y así las maneras de sus empleados, en los años que nos cuenta "Galerín".

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