viernes, 12 de febrero de 2010

EL CARNAVAL GADITANO, ARTE, GRACIA Y REALIDAD

Ramón Solís, gran estudioso del tema, sostenía la tesis, en su libro "Coros y Chirigotas", publicado por Taurus Ediciones en 1966, de que la copla del Carnaval de Cádiz no tiene nada que ver con el Flamenco, siendo muy pocos los cantaores -sólo de una forma especial algunos de los nacidos en la tierra gaditana- que se han resistido a no llevar en su repertorio algunos tangos y tanguillos carnavalescos, como era el caso de Ignacio Espeleta, Manolo Vargas, Pericón, la Perla, El Beni o Chano Lobato.

Los tanguillos, tal como decía Manuel Ríos Ruiz, "son chuflas popularísimas genuínas de Cádiz, fáciles de cantar, incluso a coro, por lo que ya deja de ser cante para entrar de lleno en el mundo del folklore simple".

De todas formas, y aun entendiendo que el flamenco ni participa ni incide de una manera directa en las creaciones del pueblo para estos días de fiesta en comunidad, bien es verdad que en no pocas ocasiones, y a través de los cantaores gaditanos citados, estos dos cantes tan ligados, tangos y tanguillos, se han propagado en alguna que otra ocasión en grabaciones, teatros y festivales.

El propio Joaquín de la Paula -y así nos los refiere Antonio Mairena en un librillo sobre su vida y arte- fue un gran enamorado de las comparsas desde 1911, animado por el auge de "Las Viejas Ricas" de Cádiz. Y nos relata el genio de los alcores que este capítulo en la vida del magistral soleaero "Merece mención aparte con sus célebres tanguillos, a los que superó en mucho con el encanto de sus tangos que, tanto por su letras, como por su musicalidad, tenían un aire, al igual que sus soleares, genuinamente alcalareño, por lo que se acreditó, una vez más, como un hombre amante de su pueblo".

Hace unos 25 años entrevisté sobre este tema a mi querido Chano Lobato para una revista ya desaparecida que dirigía América de Mena y que se llamaba "Vivir Sevilla". En ella, con esa gracia profunda de este gaditano singular del barrio de Santa María, que había nacido frente por frente de la casa donde también lo hiciera Enrique El Mellizo, Juan me iba narrando aquellas vivencias suyas de la Cádiz carnavalesca: el amor que Espeleta le tenía a todo lo relacionado con esas coplas que él, en muchas ocasiones, adaptaba por bulerías; las cosas de su vecino Juan "El de las máscaras" que tenía una chirigota que se llamaba "Los Negros" y que, al final, terminaban siempre por fiestas; del amor que él sentía por "El Tío de la Tiza", a quien llegó a conocer y al que consideraba como un hombre muy bueno, aparte de gran artista; del genial Manuel López "Cañamaque", que tocaba la bandurria y era un excelente compositor y autor, un gaditano de muchísimo arte; de la letra que él siempre ha cantado en los festivales sobre la reforma de la plaza de abastos de Cádiz, que tomó de una agrupación muy antigua que se llamaba "Los Claveles"; de un personaje muy popular conocido por "El Batato", que tenía un puesto de verduras y un mes antes del carnaval, un mes antes, joé, ya tó te lo cantaba: los precios, la calidad de las mismas...; y otro al que le llamaban "El Mori"; de Paco Alba, del Peña, de El Masa..., el ánge, el ánge nunca se puede perder en Cái, antes y después siempre seguirá siendo la misma...
Y la verdad es que es así. Cada año, por estas fechas, Cádiz nos da una lección de inventiva, de pueblo cultísimo en sus músicos y poetas, de originalidad, de compromiso..., y eso que siempre ha sido un pueblo maltratado por la clase política, cuyo claro ejemplo filosófico se le dió el propio Espeleta a García Lorca cuando éste le preguntó en qué trabajaba: -¡Cómo voy a trabajá, si soy de Cái!. Aún como está la cosa, cuando llegan estos días Cádiz salta en su dolor profundo -que también lo llevan sus letras- y en su alegría desbordante, utilizando la imaginación para su supervivencia, como en aquella ocasión cuando "Los Anticuarios" venían a cantar al Teatro San Fernando de Sevilla y, sabiendo que nuestra ciudad estaba de uñas con ellos por una copla zahiriente que esta agrupación cantó contra nuestras cosas el año anterior, en el mismo viaje en tren, "Figarito", que era el letrista y director del grupo, improvisó sobre la marcha una de las mejores letras de toda la historia del Carnaval y de Sevilla:

"Con el sombrero en la mano/ como persona de diplomacia/al gran pueblo sevillano/ patria del rumbo y la gracia/ suplicamos "Los Anticuarios"/ un momento de atención./ ¡Sevilla de mi alma,/ tierra divina,/ donde son las mujeres/ ramos de rosas y clavellinas,/ a cantar tus bellezas/ hoy vengo yo!/ Que me escuches te ruego/ como favor./ Preciosa sultana/ de la Andalucía,/ cuando Dios te hizo/ qué alegre estaría.../ ¡Tierra encantadora,/ patria del salero,/ te tienen envidia/ los astros del Cielo!/ Sevilla de mis entrañas,/ población incomparable,/ aunque no nací en tu suelo/ te quiero como a una madre/ y de rodillas te juro/ que si tuviese dinero/ encima de la Giralda/ con oro y perlas ponía un letrero/ diciendo que es esta tierra/ la más hermosa del mundo entero".

Cádiz, arte, gracia, y muchos "bemoles" cántandole a los políticos las cuarenta, la verdad sin cuento, la triste realidad que hoy azota de nuevo a nuestro país, pero de la que ellos no se enteran, y si se enteran, aunque sea ocupando los palcos de protocolo del Teatro Falla, se rien y, como si no fuese con ellos, suelen decir: -¡Las cosillas del Carnaval...!

2 comentarios:

  1. Estoy totalmente en desacuerdo con la opinión de Ramón Solís. Es más, afirmo con toda rotundidad que el flamenco y la música del carnaval de Cádiz tienen TODO que ver.
    Así lo expuse hace muchos años en nuestra querida y desaparecida "Sevilla Flamenca", en un artículo que se llamaba "Cádiz entre dos sones". Para mi satisfacción, esa intuición de que hay una corriente comunicativa imparable entre ambas músicas, la corroboran estudios posteriores, sobre todo los que han llevado a cabo Miguel Espín y Romualdo Molina en "Flamenco de ida y vuelta" y el trabajo de Javier Osuna "Cádiz, cuna de dos cantes" que, como puede verse, sigue la línea argumental de aquel artículo mío de Sevilla Flamenca, incluso con el título.
    Pues sí, querido Emilio, toda esta idea la desarrollé en mi libro de 2006 "El flamenco en Cádiz" que, como no puede ser de otra manera, desbroza la relación entre el flamenco y el carnaval, ahondando en algunas cuestiones, sobre todo en el tema de los tangos, que tú mencionas. Lo que conocemos, por ejemplo, como tanguillo no es más que un tango de carnaval.
    En fin, un tema para comentar con detalle.

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  2. Estoy totalmente de acuerdo contigo, no sólo porque eres gaditana sino porque eres una de las personas más estudiosas y entendidas del tema.

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