ALFOMBRA
vestido con su traje de fingida alegría,
y dándonos lecciones de suma hipocresía,
aquel hombre, en el fondo, fracasado y odioso.
Que se odiaba aquel hombre por falso y asqueroso;
que se odiaba a sí mismo por dentro, pues sabía
que era un cuento su éxito, que en verdad mal olía,
por más que usara cremas y un perfume imperioso.
Cruzó la alfombra roja con pasos ensayados,
ensayadas sonrisas y saludos triunfales.
Sus fans enfebrecidos se ahogaban de emociones.
Que era aquello el desfile de los acicalados
y las simulaciones medidas y formales,
como aquel hombre, aquel, y aquellas ovaciones.
México D. F. 8 Septiembre 2011
Inédito de “Alquimia delirante”

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