ALEGRÍA DE TOCAR LA GIRALDA
Llego a la Ciudad Bendita
y el alma entera me vuela.
Sin Giraldillo,
sigue la Giralda esbelta.
Sin campanas,
igual de alegre que en fiestas.
Toco sus sillares nobles
y mi cuerpo se cimbrea
como un junco de nostalgia
anclado siempre a sus piedras.
Por la Puerta de los Palos
lentamente voy a Ella:
a la que es Reina de reyes.
Mi alma en silencio, le reza.
Si volviera, Madre mía,
ay, Madre, si yo volviera
de nuevo a esta luz azul,
a pisar un día mi tierra
para no dejarla nunca...
¡Ay, Madre, si Tú quisieras!
Emilio Jiménez Díaz
1996

Buen regalo para este día, Emilio.
ResponderEliminarYa verás que tiene 15 años el poemilla. Por mucho que le rezo, aún no he podido volver. Hoy me he acordado mucho del gran día de la Señora.
ResponderEliminarBendita sea tu alma, Emilio, un trianero-sevillano como Dios manda.
ResponderEliminarNo hay más devoción que la que tengo a mi Virgen de los Reyes. Cuando puedo escaparme a Sevilla, pido un taxis y le digo que me deje a los mismos pies de la Giralda. Directo voy a Ella. En dos o tres minutos charlando con la de los Reyes, me quedo nuevo.
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