VERDESPERANZAEra verde el ayer de los olivos,
verde el trigo en los campos de labranza,
verde era la niñez con su agua mansa
y el corazón también de un verde vivo.
Todo verde. Los años y el cultivo
me fueron madurando la esperanza
como una breve espiga que no alcanza
su granazón dentro del pecho altivo.
...Y maduro y camino todavía
-siempre verdesperanza la pisada-
para estrenar el sol cuando amanece
y cosechar cada hora y cada día
como verde romero de otoñada
que si acaso se seca no florece.
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