domingo, 25 de febrero de 2018

DESDE MI TORRE: ¿POR QUÉ TANTO MIEDO DEL GOBIERNO A LA HUELGA FEMINISTA?


Las mujeres del mundo, por fin, han dicho que ya basta, y lo van a gritar fuerte, muy fuerte, el próximo jueves 8 de marzo. Ante esta convocatoria multitudinaria, nuestro Gobierno está que tiembla, y más después del varapalo de la primera huelga de los pensionistas. Las ministras del Poder, las secretarias, subsecretarias, recogecosas, piropeadoras del régimen, las comilonas del pesebre político, están que arden intentando frenar esta huelga, y eso que ellas son mujeres como las que se van a manifestar. Las santamarías, las cospedales, las báñez, las botellas, las aguirres, las cifuentes, las tejerinas, las teófilas, las matos, las quirogas, las rudís, las sánchez-camacho, etcétera, y todas las que forman parte del organigrama del Partido Patrio, de ninguna manera quieren perder sus prebendas, sus altísimos sueldos, sus jubilaciones millonarias, sus viajes de lujo a costa del pueblo que les dio un voto gratuito. Pero hasta aquí se llegó, les guste o no a estas mujeres pijas que surgieron de la nada y que sólo se preocupan del afianzamiento personal y para nada de sus representados. Hora es de que esta mierda política se acabe y de que todos/as asuman la responsabilidad con la que, a base de mentiras, llegaron al Poder.

En todos los partidos políticos hay corrupción, y por supuesto que por parte de las mujeres que los conforman. Pero son las menos. En el PP la corrupción es una auténtica plaga que ni ellos mismos saben cómo frenar y cuál debe ser su tratamiento. Sí lo saben, pero tienen miedo de desvelar qué se ha hecho con los 66.000 millones de la hucha; por qué existe la brecha salarial entre mujeres y hombres con el mismo puesto de trabajo; por qué los recortes y la censura a la libre opinión, como en la época del generalísimo ferrolano; por qué tanta corrupción, el cambio de jueces para las causas que se investigan -con más que demostrada vagancia y lentitud- en los casos en que están implicadas/os...

¿Será imposible alcanzar algún día la confianza en unos políticos que administren con honestidad este país, desde siempre tan sacrificado? Pues casi imposible. Aquí todos han venido a forrarse, a esquilmarnos a bases de leyes, decretos reales e impuestos, a quitarnos el dinero para dárselo a sus amigos ricos, que son los que les abrirán sus puertas giratorias para  que, cuando abandonen el Poder, pasen a otra sala con poderes de consejeros y con sueldos impensables para millones de españoles.

No faltaré ese día 8 de marzo -que ya tengo apuntado en mi agenda vivencial- para apoyar a esas mujeres que tanto han tenido que luchar sólo para que se las reconozca. Iré con mi pareja para ayudarlas en sus gritos de protesta, para admirarlas aún más, para poner mi corazón junto a los suyos: tan doloridos de tanto maltrato, de tanto desprecio, y de tanto abandono de los mandamases/as del Gobierno que quiere doblegarnos. Nunca más.

La pena es que en España ya no hay políticos de vocación, sólo rateros de votos con promesas que nunca llegan a cumplir. Si se echa al PP y votamos a Ciudadanos, tendremos lo mismo, más de lo mismo. Es su marca blanca. ¿Y qué hay al final del túnel? Nada, no hay nada, el cero más absoluto. El PSOE tiene su motor al ralentí; IU y Podemos están fuera de foco; los partidos nacionalistas nada más que quieren trincar a golpe de chantajes; y los minoritarios, pues lo mismo.

Y mientras esta gente juega con nosotros, se ríen y mofan de nosotros, trabajadores y gente de bien, aunque más pobres cada día, nos dicen que estas manifestaciones son programadas para hacer caer al Gobierno. ¿En todo el mundo? ¡Venga, que ya está bien de tantas humillaciones!

El día 8 de marzo no hay disculpas para no asistir a esta manifestación de las mujeres. Nosotros, los hombres, tenemos una oportunidad de oro para hacernos partícipes de una lucha necesaria y justa.


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