jueves, 7 de febrero de 2013

DESDE MI TORRE: ¿BASURAS EN SEVILLA...? ¡ANDA, QUILLO!


¿Dicen que Sevilla está llena de basuras y que hay más de seis mil toneladas de ellas desparramadas por sus calles? ¿Quién o quiénes son los encargados de cuantificar el peso? ¿Existe una oficina de funcionarios puestos a dedo por la Junta y el Ayuntamiento versados en este tema para, a ojo de buen cubero, decirlo con tanta exactitud? Me río, aunque de ajena vergüenza. Pero se me desata la risa cuando contemplo a mi Ciudad llena de inmundicias y nadie dice la verdad: ni los calculadores de tanta mierda de sus calles, ni los munícipes del PP que tanto dicen velar por Sevilla, ni los sindicatos  ni hasta los que están sufriendo esta degradación que ya va para nueve días. Pulularán las ratas alrededor de los contenedores -tan olvidadas-, como en los años de la posguerra, y volverán aquellas enfermedades antiguas que, desde el Hospital de Las Cinco Llagas, Hospital Central, Hospital de la Sangre o de La Macarena, intentaba cortar, casi sin medios, el insigne don Antonio Cortés. Volvemos a la posguerra, a su hambruna y su miseria. Volvemos a la mierda aunque tengamos el AVE y excelentes autovías y autopistas. Volvemos tras el 39, pero con más mierda por las calles. Sí, esto es una auténtica mierda, una mierda y basura apestosa que sólo han propiciado los aprendices de políticos, esos que se aferran a la poltrona, manejan sin saber manejar, y les da igual que el turismo se vaya, que Sevilla, nuestra querida ciudad, salga en las portadas de los principales medios de comunicación del mundo como una ciudad fétida, guarra y descuidada, lo que antes ha pasado ya en otros pueblos y ciudades de esta desconocida España..

Las únicas basuras que hay en esta Gran Ciudad del Orbe, tan cantada en todos los tiempos, son nuestros políticos. Zoido, cuando estaba en la cómoda oposición, se fijaba -y se hacía la imprescindible foto- ante un banco de la barriada de Bellavista al que le faltaban los tornillos. Zoido se fijaba en las papeleras, en las farolas, en los descuidados jardines, en fin, en problemas domésticos de poco cuño. Cuando le ha tocado lidiar el "Miura" de la política de verdad, se ha acojonado tanto que es incapaz de salir del burladero; más o menos como hacía "El Gallo", Rafael, cuando la cosa pintaba "bastos". A él, como a todos sus delegados de distritos de todas las collaciones de la Ciudad, lo que le gusta son las cofradías, las hermandades, el pescaíto frito que ofrecen detrás de cualquier acto "capillita" que se precie, la placa, el piropo, la medalla que le cuelgan al cuello tras diez abrazos de ojana y miles de lisonjas, la misa catedralicia de la Inmaculada, el Corpus -grande o chico-, las hermandades de Gloria, el Viacrucis de la Fe, las tertulias cofrades de "El Rinconcillo" y para de contar... ¿Sevilla? ¡Que espere! ¿Basuras? ¿Qué basuras, quillo...? Aquí no pasa nada, ni viene una nueva "Expo" para dejar esto como una patena, tanto de delincuentes, pedigüeños o bolsas... ¡Viva Sevilla, el PP y la mare que los parió a todos!

Hoy es cuando tiene que dar la cara el alcalde y sus acólitos, y no para decir que Sevilla está de pena por esta huelga, sino para decir que él es el principal responsable. ¡Ya está bien de no preocuparse de los problemas del personal público! Lo que Zoido quiere es que cobren menos los que hacen que esté limpia y brillante nuestra ciudad, que esos operarios trabajen más horas a cambio de nada, que se les quiten sus derechos, ganados a pulso de huelgas durante tantos años, esos que la derecha a la que Zoido pertenece ha borrado en un año de ejercicio. Posiblemente es que nuestro alcalde actual lo único que quiere es salir siempre en la fotografía con Rajoy y los altos cargos del Partido, acaparar poder, dejarse ver, sentirse importante..., y que las cosas de la ciudad marchen solas. Si yo fuese alcalde de la maravillosa Ciudad que él preside, de seguro, eso al menos, que no habría basuras en las calles sevillanas, porque todos los políticos de uno y otro signo estarían en el vertedero de Torreblanca. ¿Basuras en Sevilla? ¡Anda ya, quillo, si toda la basura está en la Casa Grande de San Francisco!

2 comentarios:

  1. Querido Emilio, aquí dejo mi humilde asentimiento a cuanto escribes. Un abrazo.

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  2. Querido Enrique: Cuánto tiempo sin saber de ti. Me alegra de que te unas a mis sentimientos ciudadanos. Te llamaré.

    Un fuerte abrazo.

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