viernes, 11 de enero de 2013

ROMANCES DE LA ÉPOCA: COSILLAS DEL PASADO Y PRESENTE



COSILLAS DEL PASADO

Está la cosa que arde
como ardió Juana de Arco
a sus diecinueve añitos,
virgen y mártir. ¡Qué espanto
que nadie en sus primaveras
disfrutase sus encantos!

Mil cuatrocientos fue el año,
más tres décadas y algo.

Pues si allá por la Edad Media
sus paisanos la quemaron
por lo que hacía y decía,
aún más quemada está España
en estos tiempos en que estamos:
más quemados que la Sara
que espera a su amor fumando.

No sirvieron los consejos
de nuestros hombres preclaros:
de Ortega y Gasset -que es uno-.
de Unamuno y de Machado,
de Lorca y Miguel Hernández,
de Blas de Otero, de tantos
como vivieron su vida
para en su ejemplo enseñarnos
a amar a España de veras,
sin partidismos ni bandos.

Mas nunca se usó el remedio
y en la pira se quemaron
republicanas ideas,
derechistas ditirambos,
palabras del toma y daca,
facciones y desencantos,
conventos, museos, iglesias...
-¿Fue la izquierda mixto en mano,
o le interesó a los otros
que ellos fueran los paganos?-

Hasta que subió la ira,
la sinrazón, mucho llanto,
y un enano de El Ferrol,
llamado Francisco Franco,
de un metro cincuenta y pico
-que hasta dicen que era canco-,
con, o sin, el muy listillo
de un tirón se hizo del mando.

Ayudado del fascismo
germánico e italiano,
y apoyado por Juan March,
con más millones que Amancio
Ortega -dueño de Zara-
salió esta guerra ganando,
sumando un millón de muertos
(a Gironella citando)
en esa horrible contienda
que enfrentó a padres y hermanos.

Su gobierno, el de "Frasquito",
solo sería de paso,
cosa que, al ser y no ser,
cabreó a Queipo de Llano,
que nació allá en Tordesillas
y murió tan sevillano
que en la Macarena está,
gracias a Dios, enterrado.
Si en Triana hubiese sido,
al río lo habrían tirado.

Pero el ganador, ganó,
y le gustó tanto El Pardo
que, con su guardia moruna,
vivió en él cuarenta años,
firmando en horas de asueto
sentencias con firme mano
disponiendo de las vidas
de las que Dios sólo es amo.

Gobierno de transición
a esta situación llamaron
aquellos de la mamela
que, cuando murió, lloraron,
igual que llaman ahora
el aguantar a un pelmazo
también gallego, y más tuno
que el cantar compostelano,
aunque está porque en las urnas
siempre son torpes las manos.

Otro día seguiremos,
que los romances son largos.
Ser no quiero Gerineldo,
ni aquel Rey Moro,
ni Arnaldos.
Sólo soy un pobre ciego
que escucho mucho..., y lo largo.


2 comentarios:

  1. los invito a debatir en mi blog sobre historias de época http://fyrhistoriasdeepoca.blogspot.com.ar/

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  2. Me he metido en su blog, pero me presenta sólo una breve entrada, aunque muy interesante. Me meto en su perfil, pero no pone ni foto ni biografía. ¿Quiere estar en aun anonimato?

    Saludos.

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