jueves, 10 de enero de 2013

MI FOTO DE CADA DÍA: UNA IMAGEN QUE SIGUE HOY


Son muchos años los que las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl han dedicado a los más necesitados. Por la puerta del edificio de la calle Pagés del Corro, número 34, en la llamada Cava de los Civiles, en la que en su frontis con airoso reloj, rematado con un campanil, reza la leyenda de la construcción por la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y se indica la fecha de su terminación en 1903, han entrado miles y miles de personas buscando un plato de comida, ropa, aseo y, sobre todo, cariño, el que le ofrecen estas religiosas y sus muchos voluntarios.

La fotografía de "Gelán" parece estar tomada en los años cincuenta, o quizás un poco antes, por el tipo de cocina, fabricada en las siderurgias del norte del país; cocina que yo conocí al irme a vivir al "Tardón" en el año 1956, ya que todos los pisos estaban dotados de una del mismo estilo. Pues con estos fogones de aquellos años, desde el 9 de mayo de 1904, e ininterrumpidamente hasta nuestros días -ahora con los más modernos adelantos-, estas Hermanas de la Caridad, a cambio de nada, se afanan en que nadie pase hambre, sea español o extranjero, pobre o desarrapado de la familia y de la sociedad, o simplemente un parado de larga duración que no tiene nada que llevarse a la boca. Atienden a los sin techo -de ahí que le faciliten duchas con agua caliente, gel, toallas, artilugios de aseo y ropa interior nueva-, a los emigrantes y a todo aquel que llame a sus puertas.

Sé que algunos piensan que es muy triste que en Triana, en esa Triana que debemos enfocar al turismo, se vean colas de indigentes esperando la hora en la que se abra el amplio comedor. Parece increíble que en una ciudad que hace tan sólo veinte años asumió para esplendor propio y del mundo una Exposición Universal, muy cerca de este edificio, habite tanta y tanta miseria. También parece mentira que cada día sean familias enteras las que acuden a estos comedores sociales cuando el alcalde Monteseirín proclamaba a los cuatro vientos que ésta, Sevilla, era la ciudad de las personas, y que el entonces Presidente del Gobierno, dijera que España era Jauja, y que el actual -como casi siempre está en Babia- no sepa ni lo que ocurre. ¡Triste todo, muy triste! Pero menos mal que la sociedad tiene a esas manos generosas que miran a la cara con comprensión y benevolencia, olvidando si el que les pide de comer es toxicómano, alcohólico, ex-recluso... ¡Qué más da! La labor que por la Constitución tendría que hacer el Estado, lo hacen estas mujeres y el voluntariado. La imagen tenía que ser la de otro siglo, pero sigue siendo esta, por desgracia.

2 comentarios:

  1. Hola Emilio, soy Esther Ortego.
    Me habló de tu blog, Carmelo, y me tiré de cabeza.
    Heredé de mi padre que tanto te admiraba, el reconocimiento de el talento del que tú andas "sobrao".
    Un saludo y me leeré todos tus enlaces.

    ResponderEliminar
  2. ¡Qué enorme alegría, querida Esther, qué maravilla, si te conocí cuando eras un renacuajo...! ¡Qué alegría más inmensa, bonita! ¿Qué tal tu vida, estás casada, tienes hijos...? No te veo desde el entierro de tu querido padre, jefe mío del que aprendí miles y miles de cosas y un hombre entrañable como artista y como ser humano. Por cierto, tengo que contarte una anécdota muy fuerte que me ocurrió aquel día. Te tirarás al suelo de risa: las cosas de tu padre -ya muerto- y las cosas del Emilio...
    ¡Qué grandes momentos hemos vivido con el "Gran Ortego", era una fuente de sabiduría. ¿Sabes que tengo un lienzo de él del "Hotel Triana"...
    Te dejo mi teléfono: 649-840315, y mi correo electrónico:
    emiliojd@gmail.com

    ¿Y tu hermana y tu hermano Enrique, y mamá?
    ¡Qué alegría más inmensa! Espero que te la creas.

    Un abrazo para todos.

    ResponderEliminar