sábado, 5 de enero de 2013

DESDE MI TORRE: MI PETICIÓN A LOS REYES


Es una de las fotografías más preciadas de mi álbum particular, y ya ha aparecido por estas páginas en algunas ocasiones. Me veo retratado en la ilusión ante un rey mago que pone sobre mis manos infantiles algunos regalos: una pelota de goma y unos cuentos, mientras me estaría dando consejos -otros cuentos- de cómo tendría que comportarme a lo largo de la vida. Mis botas "Gorila", mis medias de algodón, y mi gabardina remendada, delatan, en aquel 1956, a un niño de posguerra que, al menos, recibía un obsequio.

Evidentemente, y aunque uno en el interior quisiera seguir creyendo en esas historias, ya no creo en los reyes magos, ni en los reyes de la baraja, ni en los reyes de nuestro país. ¡Qué gran desilusión para el niño que uno siempre quiere ser, como en los versos hermosos del amigo desaparecido, Manuel Benítez Carrasco, que no me resisto a reproducir!

El niño quiso ser pez;
metió los pies en el río.
...Estaba tan frío el río
que ya no quiso ser pez.

El niño quiso ser pájaro;
se asomó al balcón del aire.
...Estaba tan alto el aire
que ya no quiso ser pájaro.

El niño quiso ser perro;
se pudo a ladrar a un gato.
...Lo trató tan mal el gato
que ya no quiso ser perro.

El niño quiso ser hombre,
empezó a ponerse años.
...Le estaban tan mal los años
que ya no quiso ser hombre.

Y ya no quiso crecer;
no quería crecer el niño.
Se estaba tan bien de niño...
Pero tuvo que crecer.

Y en una tarde, al volver
a su placeta de niño,
el hombre quiso ser niño...
pero ya no pudo ser.

¿Cuándo se nos muere el niño que llevamos dentro? Quizás cuando contemplamos el dolor a nuestro lado, cuando se nos van los seres queridos, cuando te sorprende que el mundo es desigual e injusto, cuando ves que a tu alrededor se mueven la pobreza y la riqueza en una gran desproporción, cuando contemplas que dan el trato de señor a los malos y de imbéciles a las personas de gran corazón. Se nos muere el niño que llevábamos dentro a cada golpe de azadas a la vida...

No creo en la magia, porque sé que es un truco -¿Verdad Tamariz, Copperfield, René Lavand...?-. Todos los magos nos hacen ver una fantasía que sólo está en la agilidad de sus manos y en el prodigio de distraernos la mirada. Como los políticos. Quizás por eso, la magia sólo me sirve de distraimiento, alabando la destreza de los que la practican; pero me jode cuando no acierto a descubrir sus trucos. Y bien es verdad que no he acertado jamás en descubrir ninguno de los hombres/as dedicados/as a la política. Se van de rositas los/as que trincan y trincan y sus casos acaban en el olvido. ¡Es magia! No son ladrones/as, sino "supuestos" casos de corrupción que acaban en eso: en pura magia. Pasa el caso del Madrid-Arena. Cinco muertos, cinco, cinco chicas con toda la vida por delante... Pero la pelota va y viene de esta mano a la otra, sube, se distrae por la espalda, desaparece... como la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, mujer del ex-vicepresidente del país, José María Aznar. Buscan como responsables a la gente del Samur, a los médicos, a los empleados de seguridad, al organizador del evento... ¿Y la Botella, dónde está? De mano a mano ha desaparecido. ¡Magia, es magia! En Andalucía comienza el caso ignominioso de los EREs. ¿Qué pasa? Pues nada, que llega el Tamariz de turno, te mira a los ojos, mueve las facturas entre sus ágiles dedos, se ríe, te da un poco de cháchara y -chimpún, chimpún, chimpún- Guerrero en la cárcel por poco tiempo -para despistar- y Griñán en su Palacio de San Telmo como virrey de ochocientos mil y pico de kilómetros cuadrados. ¿Qué es esto? ¿Usted lo duda? Magia, magia y magia potagia de la buena, de la mejor, digna para enseñar en un congreso internacional de magos. Y así, con miles de ejemplos tan solo en España, se acaba con la ilusión de un niño, de un joven, de un maduro y de un viejo en tres segundos, máxime cuando los medios de comunicación -magia sibilina- no se enteran de nada. ¡Magia, mucha magia, más magia!

A mi edad ya no está uno para escribirle a los reyes magos, en los que he dicho que no creo, y menos diciendo el Papa que eran andaluces. Si un virrey como Griñán nos engaña de esta forma ¿cómo puedo fiarme de tres reyes de Cádiz, Huelva y Sevilla, donde abunda, y de qué manera la corrupción? No, no y no. Mi petición a los reyes de mi conciencia: la Fe, la Esperanza y la Caridad. Pido Fe para España, ya que la tiene perdida en todos sus aprendices de políticos. Pido Esperanza a todos los españoles, porque es que sin ella es imposible vivir en nuestros tiempos; y pido Caridad para estos miserables que nos han gobernado hasta ahora, para que el pueblo no se tome la justicia por su mano, para que aquí no haya otro desastre como el que vivieron nuestros abuelos y padres. No se lo merecen, en absoluto, pero hacer la caridad a estos pobres millonarios bien vale la pena si es que todo cambia un poco. ¿Miren que si me vuelve la ilusión?

10 comentarios:

  1. Hermoso y tierno, muy tierno. Y real, como siempre. Esa foto de tu baul de los recuerdos es igual a otra mia de unos años después. ¡Ay, quien pudiese volver a ilusionarse!. Pero nosotros no podemos hacer magia potagia, qué rabia.

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    1. ¿Cómo que no podéis hacer magia potagia? Emilio nos ha traido un día especial de su infancia, tú has recordado otro similar y yo, ("pá no quearme pordetrá, he revivio er mío, ¡casi ná, killa"!

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  2. Son fechas para no pensar en nada. Tú has puesto el único comentario a esta opinión mía, que creo que no es tierna, sino ciertamente terrible. De más de 600 lectores diarios, 599 se callan. ¿A qué tienen miedo?
    Esto, hermana, es predicar en el desierto. Poco me va a faltar para cerrar el kiosko y emplear mi tiempo en otras cosas.

    Un abrazo.

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  3. Claro que es terrible la situación que estamos viviendo, pero me ha resultado muy tierno verte a ti, en esa foto que me trae tantos recuerdos. Y hay ternura en tu forma de relatar los hechos. Y a tus lectores les habrá encantado tu escrito, como a mi, como a mis amigos con los que lo compartí en facebook. Haz las cosas por ti, porque te gusta, te entretiene o por lo que sea, no por los demás. Yo ahora estoy rota, la vida nos ha vuelto a pegar fuerte, nuestro amigo del alma Rafa ha muerto de un infarto fulminante, con 62 años, aún no me lo creo. Hoy ha sido el funeral. Espero que lo hayas pasado bien en Sevilla, yo voy mañana. Un abrazo.

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  4. Siento en el alma de tu amigo Rafa. ¡Nadie debe morir en un día de ilusión! ¡Joder, qué marca se le quedará para siempre a su familia!
    Yo hago las cosas para mí, querida hermana, pero para mí no tengo que escribirlas, puedo desarrollarlas en mi mente, darle vueltas al coco en el bombo de lo que es justicia y de lo que no es.
    ¡Tanto como he luchado para mejorar en mi empresa, y durante tantos años, las mejoras sociales! ¡Tanto como me he sacrificado para que algunos amigos entendiesen qué significa la justicia social...! Y en sólo tres años, tres años, Esperanza, que se te venga todo el andamiaje abajo... ¡Es que es muy fuerte! Y todos callados, con miedo, atrincherados, salvando lo poquito que tienen mientras que dicen y charlan "por lo bajini" que los políticos son todos unos sinvergüenzas... ¿Muy fuerte, no?
    Cuando ya se llega a una edad, nadie puede callarnos. ¿Qué más me da que me maten por unas ideas si tarde un temprano te va a matar un cáncer? ¿Lo habrá pero que el de estos que nos han llevado a la miseria más absoluta?

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  5. Hay dos o tres errores en mi mensaje: "Siento en al alma lo de tu amigo". Y ¿lo habrá peor que el de estos que...?

    ¡Corregido!

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  6. Como decía el otro día mi amigo David, con lo del hombre de Málaga, con 57 años, que se quemó a lo bonzo porque no tenian ni para comer: "Ya ni esto nos hace reaccionar. Estamos enfermos de derrota". Los medios pasan de puntillas por la noticia y nosotros seguimos sin conmovernos. Triste, muy triste.

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  7. Pues tiene mucha razón tu amigo:Estamos enfermos de derrota.

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  8. Comparto absolutamente todo. Siempre oí desde niña que la sociedad unida es impareble, que sabe muy bien defenderse...veo manifestaciones solidarias en Sanidad, apoyo vecinal en los desahucios, solidaridad con los que no tienen para comer, que ya son millones...estimo que estamos empezando a reaccionar, eso sí, hay que hacer mucho más y creo que vamos por ése camino, o al menos, eso es lo que creo. Opino que estamos conmocionados, pero derrotados, me parece que no.
    Un abrazo, amigos.

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  9. Todo lo está haciendo la sociedad civil, pero cuando a ésta se la desarma de tal manera los ánimos se vienen abajo..., hasta que se encienda una chispa y como en Fuente Obejuna, ¡todos a una!

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