Esa torre, llamada Pelli por el arquitecto argentino que ganó el proyecto, y que ha roto toda la visión pueblerina del arrabal trianero de mi nacencia, todos los esquemas estéticos del barrio y de Sevilla, y todas las licencias urbanísticas, pero de cuyo crecimiento sólo tienen la culpa la Junta de Andalucía y su virrey Griñán, es el más espantoso espárrago que ha crecido en la ciudad de Sevilla, Titanic soberbio para enfrentarse a la torre única, precisa y preciosa, llamada Giralda.
Esta mole innecesaria, que posiblemente encajaría bien en la nueva ciudad, como Nervión, en cualquier parte menos en el complejo llamado rimbombantemente Puerto Triana, comenzó a idearse cuando los perros se ataban con longanizas por parte del PSOE, haciendo el paripé de pararla el alcalde Zoido y creciendo, creciendo y creciendo al amparo de Cajasol, que es más o menos decir que con dinero y financiación de todos los sevillanos, tan hartos ya de que en una ciudad eminentemente barroca crezcan estos adefesios, desaparezcan sus clásicas farolas, se modernicen sus plazas románticas, el agua desaparezca de sus entornos, el cemento y el acero venzan a su prodigiosa paleta de colores y Sevilla, tan cantada por las mejores plumas de la historia, y retratada por los más insignes pinceles, sea una ciudad más, con su Zara, su Mango, su Corte Inglés, su Springfield..., una ciudad más, calcada de cualquiera de España, sin personalidad a no ser por la de los propios habitantes, que son los que verdaderamente marcan las diferencias. Sobre nuestro abundante y extraordinario patrimonio histórico, se alza ahora esta torre Cajasol-Pelli que ha roto su llano paisaje, y que todavía no sé sabe qué utilidad va a tener ya que son cientos y cientos de oficinas las que están libres en Sevilla, y en edificios muy modernos, sin que nadie apueste por ellas por el tema de la crisis.
Pero bien, desde 1999 ya se estaban moviendo los primeros hilos para tejer este horrible tapiz, modificaron hasta el PGOU de la Ciudad sólo para complacer sus intereses: los de la clase política, tan omnívora, y para que algún dinero se perdiese por el camino, algo demasiado frecuente por todos los senderos de España.
Aunque se quiere inaugurar el próximo año, ya veremos en qué queda esta nueva fanfarronada de nuestros políticos, tan sabios e inteligentes ellos, tan modernos... y tan avispados; que es verdad aquello de que aquí el más tonto hace un reloj de desechos y, encima, funciona.
Bueno, se me ha ido un poco la olla hablando de un tema que ha divido en dos a Sevilla: los clásicos y los demasiado modernistas. Lo que quería hablarles es de una anécdota que ya casi todos conocerán y que sólo puede darse en nuestra ciudad, como cuando en aquella portada de Feria dedicada al Sevilla F.C., por su Centenario, uno de los empleados del montaje estampó en el toisón de San Fernando el escudo del Real Betis Balompié. Gracia pura. En la torre "Pelli" ha pasado igual. Los obreros que cubrieron aguas, como suele decirse, los que soldaron su última viga, y una vez colocada la bandera de Andalucía, soldaron sobre este último trecho un escudo de nuestro Betis para significar que nuestro equipo, que más que equipo es un sentimiento, siempre estaría en el lugar más alto de la ciudad, aunque sea en esta horrible torre, el rascacielos más alto de nuestra Comunidad. Los "palanganas", los sevillistas, los sevillones, han cogido un cabreo enorme, como cuando aquello de la portada ferial, pero después no han tenido más remedio que reírse por la ocurrencia, igual que yo me río ahora cuando escribo estas líneas.
El escudo del Real Betis está en la propia Giralda, en el pavimento enchinado de la Plaza Nueva, en muchas lápidas del cementerio sevillano, en el lugar más apartado de Australia. Ser del Betis no es pertenecer a una afición incombustible: es, sencillamente, una forma hermosa de entender la vida, aunque uno pierda de vez en cuando en ella.
Pues, querido Emlio, lo que le faltaba a la horrenda torre es el escudo del Betis... Con lo bien que empezaste el artículo...
ResponderEliminar¡Cómo se nota tu "palanganismo", Ángel, ja, ja, ja! Al menos que la torre tenga algún elemento gracioso..., y de Arte.
ResponderEliminarViendo la foto, este edificio rompe totalmente la estética de esta bonita calle...
ResponderEliminarA mi lo que más me gusta es que lo llames: "espantoso espárrago" creciente...Ja, ja, ja...
Ia
Hoy he estado en Sevilla y he pasado por este espantoso espárrago que ha acabado con la fisonomía de mi barrio. Además, parece un policía: por donde quiera que vayas te va persiguiendo, Ia.
ResponderEliminarHola Emilio!
ResponderEliminarNo me gusta el fútbol pero creo que tendrías que ver esta escena de la película AMERICANA "Troll" de 1986. Te llevarás una sorpresa si no la has visto ya.
Te dejo el enlace:
http://youtu.be/AyecJ4IDSFg
Por cierto, enhorabuena por el blog. La historia de la Hispano Aviación me ha encantado.
Saludos.
Aunque no te guste el fútbol, me imagino que tendrás sentimientos verdiblancos, ya que no puede entenderse la vida de otra manera.
ResponderEliminarGracias por el envío. No lo conocía, aunque podría contarte diez mil anécdotas de mi "glorioso". El Betis no es un equipo, es una religión con más adeptos en el mundo que la cristiana.
Gracias por tus piropos a esta página que hoy ha cerrado sus puertas esperando nuevos horizontes.
Un abrazo.