jueves, 29 de noviembre de 2012

DESDE MI TORRE: ¡TRIANA SE ANIMA!


A Triana, a los trianeros, sólo se les puede entrar al trapo con el tema de las hermandades, lo que no deja de ser una pena, porque, mientras éstas son unas corporaciones, Triana es un arrabal que nació desde antiguo y creció a la historia sin necesidad alguna de ellas. Hoy por hoy, da la sensación de que este viejo e histórico barrio sólo está en pie porque ellas existen, cuando es todo lo contrario: estas hermandades viven y gallean porque Triana les dio su cobijo, las amparó, empeñó el oro familiar para sus coronaciones y les demuestra el favor de su fe más profunda, ya sea a la Esperanza, a Patrocinio, la O, la Estrella, la Salud de San Gonzalo y hasta a la andariega Cigarrera, adosando a esta fe la que tienen a todas sus hermandades llamadas de "Gloria". Nuestro barrio, tan dadivoso, siempre acogió bien a todas las hermandades que nacieron en ella de sus distintos espíritus gremiales, aunque ellas, en tiempos nuevos, han ido robándole el protagonismo al solar en las que nacieron, y los trianeros se han dejado un poquito ir...

Es una pena que Triana no se hubiese aunado cuando en la Expo'92, la Capillita del Carmen, fielato del arrabal, símbolo cerámico de su fe más marinera y profunda, estuvo cubierta de toldos durante meses y meses. Sólo unos cuantos hombres del barrio protestamos en silencio, convocados por el delegado del Distrito, nuestro querido Alberto Jiménez Becerril, cuya ocasión recoge una célebre fotografía, tomada en la escalera de Tagua, con su imágen al fondo, que se publicó en la portada del Diario ABC de Sevilla el 29 de enero de 1993.


Sigue siendo una pena que ante la desaparición con alevosía del retablo cerámico de la Esperanza de Triana, obra de Antonio Morilla Galea, que encargó José Ruiz para su tejar de la calle Covadonga, número 9, hoy "Casa de los Artesanos", y ante la denuncia de muchos de aquellos que sabemos de la historia del arrabal y queremos proteger su patrimonio, se ataque nuestra postura de devolver el citado retablo a la finca en la que siempre ha estado por deseo expreso del popular "Joselito", que fue quien hizo el encargo para conmemorar que durante la Guerra Civil la Señora de Triana estuviese allí guardada de las hordas revolucionarias, fuesen de un bando u otro.

Sigue siendo una pena que los trianeros siempre fijen su vista en el río y no en los muchos y graves problemas de su lugar de nacencia: la falta de actividades culturales -con lo fácil que es convocar un ciclo y con la cantidad de gente que estaría dispuesta a dar una conferencia sobre los muchos temas de la que en ellos es protagonista-; la dejación con su plaza de abastos; la ninguna preocupación con su Museo de la Cerámica, que terminará en un pastiche más... Triana, por encima de todo, es absolutamente semanasantera. Y así nos va, claro.

Pero título esta página como "¡Triana se anima!" porque, con opiniones a favor o en contra, al menos el personal está vivamente entusiasmado siguiendo este tema del expolio cerámico. No dejen de seguir la cantidad de comentarios en "Triana en la Red", en la página que escribió José Luis Jiménez. Otro gallo nos cantaría en Triana si  para todas las cosas los trianeros pusieran sus voces a prueba. Nadie habló del asfaltado de la calle Pureza, donde radica la basílica de la citada Hermandad, nadie de la peatonalización de la calle San Jacinto, nadie del descuido y la basura habitual que tiene el barrio en sus calles, nadie de sus derribos... Hablaron los de siempre, los trianeros que sí tienen, o tenemos, la obligación de hacerlo. Por eso, ojo, que cuando digo "nadie" me refiero al conjunto del pueblo trianero en general.

Ahora solamente hay que tener un poco de paciencia para desentrañar este suceso extraño, tan rocambolesco como para que el Distrito se implique, para que la Hermandad de la Esperanza emita un comunicado, así como Juan Silverio, y para que las agüitas vuelvan al cauce del que nunca debieron salir..., y para que el retablo de Morilla, que es lo principal, vuelva a su lugar de origen. ¡Y aquí paz y después gloria!

¿Será posible alguna vez una Triana unida? Estoy seguro de que sí. Cada uno puede ser hermano de la advocación que crea conveniente, pero las hermandades son sólo un añadido más de este arrabal que se basta con su nombre. ¿Lo entenderán alguna vez estos hermanos de las respectivas hermandades?

2 comentarios:

  1. Muy acertada tu entrada, Emilio. Ya me gustaría que e actual delegado se retratara delante de la Casa de los Artesanos en protesta de lo ocurrido o en defensa de la Casa. Seguro que no le faltará la compañía de muchos trianeros. Aquel se llamaba Alberto Jiménez y era del mismo partido que el actual.
    Ya lo he dicho en Triana en la red y lo repito aquí: tengo nula o escasa fe en que el DIstrito de Triana lidere un movimiento a favor de la Casa de los Artesanos, comenzando por devolver el retablo a su sitio, pero si lo hace yo estaré apoyando sin lugar a dudas. En este caso, una vez más, con la Iglesia hemos topado. Muy hábil el Sr. Silverio con su donación.

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  2. Creo que Francisco Pérez Guerrero, nuestro delegado y amigo, debe luchar para que el retablo vuelva a su sitio original, y es su obligación escuchar al pueblo de Triana, que él representa, y no a los intereses sórdidos de un constructor como Juan Silverio que sólo quiere beneficiarse y se ha beneficiado durante muchos años de este viejo arrabal.
    No es tan difícil copiar el ejemplo de quien fue antecesor de la Tenencia en su partido, el inolvidable Alberto.
    Y creo yo que también debe decir algo el Hermano Mayor de la Esperanza, no vaya a ser que su silencio se convierta en cómplice en este expolio ciertamente deleznable.
    Hasta que no logremos que el retablo vuelva a su finca original, y hasta que no se llegue a rehabilitar y poner en uso esta Casa de los Artesanos, no debemos bajar la guardia. Ellos serán muy ricos, pero nosotros somos más y mucho más valientes.

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