(Para Loli, recordando todos los tiempos que vivimos)
ENCADENADOS
No te vayas, espera.
Sujeta los dinteles del corazón
y aguanta.
Necesito tus manos,
patena abierta a las desgracias.
Necesito tus ojos
fundidos en los ojos del olvido
y del amor que pasa.
Necesito tus labios,
valle de tanta lágrima embalsada,
muy cerca de los labios que, apretados,
sólo espera tu llave que los abra.
Te necesito, amor, te necesito
en mi vida,
en mi pecho,
en la casa,
con tu caricia amable
sobre las penas ¡tantas!
No te vayas, espera.
No me dejes, aguarda.
Que fue mucha la angustia
y poca la esperanza.
Y si se va la poca que encendía la llama,
si te vas ahora mismo
-pañuelo de tanta lágrima secada-
me quedaré sin fe,
sin universo,
y sin el verso que busco hace años
para darte, sincero, las gracias.
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