miércoles, 5 de septiembre de 2012

DESDE MI TORRE: ¡AQUELLOS BENDITOS TIEMPOS!


Ayer me llamó uno de mis compañeros antiguos de trabajo, Carmelo Jiménez Herrera, más bético que quien diseñó el escudo, y me vino a la memoria los excelentes buenos ratos que pasamos en aquel estudio de artística de la Plaza del Duque sevillana. Trabajábamos más de lo permitido, sin pagarnos ni una sola hora extra, pero la verdad es que de vez en cuando nos las pegábamos de gordo. Todo era posible gracias a la juventud. Nuestro jefe, el primero de pie por la derecha, era un excelente pintor madrileño, Julián Ortego, el que nos enseñó a todo el equipo cómo hay que vivir la bohemia, pasarlo bien sin apenas un duro y divertirse de lo lindo cuando llega el caso. Todos nosotros le debemos mucho a este hombre que nos fue formando con una gracia singular.

Entre todos los compañeros que nos encontramos en la fotografía, recuerdo con mucho cariño a Manuel Gandul, hoy día uno de nuestros mejores y más cotizados diseñadores de Andalucía; a mi vecino Pepe Salvatierra, al que yo mismo logré meter en la empresa; a mi compadre Manuel Chaves, un pintor de mucho cuidado; o al que está de rodillas, a la izquierda, José Luis Torres, quizás mi mejor amigo por habernos llevado más tiempo trabajando en los grandes montajes y ex-luchador de lucha libre en la época de Pepe León y "El Tagua". Yo le puse un mote que todavía ha prevalecido a su nombre "Torraguas" para que este mote pudiese rimar con la cancioncilla que le cantábamos: ¡Ay, Torraguas, / ay, Torraguas, / qué paliza te dio "El Tagua"! ¡Qué tiempos aquellos! Trabajábamos tanto que todo el poco tiempo libre lo consumíamos en divertirnos. Recuerdo que, como teníamos a veces jornadas de mañana, tarde y madrugada, muchas veces no nos íbamos a almorzar a casa. Comprábamos unos bocatas en Casa Santos, en la calle Monsalves, y nos metíamos en Billares Sevilla, jugando nuestra particular liga de futbolines. De ahí que todavía a mi edad le pegue bien a ese extraordinario invento, aunque muchos de mis compañeros me ganaban con creces. Otras, nos metíamos en el cine Pathé o en el Llorens, aunque nos quedábamos dormidos a los dos minutos...

La fotografía siguiente es de 1977, cuando mi Real Betis ganó la primera Copa del Rey ante el Bilbao en un partido memorable. Como todas estas grandes cosas se anunciaban en nuestros escaparates, pues ahí nos tienen alzando la Copa, con la risa contenida de los compañeros sevillistas. Mi pelo no es de verdad, es una peluca que sirvió para el cachondeo general. En aquellos años, todos teníamos un gran sentido del humor.


Y aquí, en primer plano, con mi compañero Paco Bravo. Fuimos los únicos que estuvimos en el estadio Vicente Calderón viendo el partido, y jamás se nos olvidará. ¡Cómo estaba Madrid ese día! Aprovechábamos todo lo que salía y el dinero lo exprimíamos al máximo. Trabajábamos como negros -como me parece que dijo algún día el futbolista Eto'o- para vivir como blancos. Nadie nos regalaba nada en aquellos años, pero teníamos la juventud y la sonrisa pronta..., y ligábamos un montón.


4 comentarios:

  1. Mis mejores años, y mira que trabajábamos...

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  2. Hola Emilio. Muchas gracias por este magnifico post. Hablas de un amigo que fue luchador de Lucha libre Americana. Hablas de Tagua. Me gustaría saber qué es de ellos, de Tagua, de Carlos Moll, etc. Desde hace un par de años hacemos una comida luchadores, familiares, amigos. A ella han acudido luchadores como Jesús Chausson, Manuel Moza, entre otros. Me gustaría contactar con ellos o sus familias para saber cómo están y poder venir a la comida que organizamos a la que por supuesto Emilio eres bienvenido. Un saludo.

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