jueves, 10 de mayo de 2012

CUADERNO DE SOLEDADES



CASI ANTEAYER TE FUISTE


Casi anteayer te fuiste
y me ofreciste el ancla hundida en la memoria
de la arena salada que tanto compartimos.

Me dejaste la boca marisalada en besos,
la herida de una noche en un mar sin estrellas.

Al cielo que te fuiste jamás yo pude huirme
muy a pesar que la soga de mis manos, tan rudas,
abrazaran la tuya de estambres delicados.

Yo te miraba y tú no me veías,
o quizás querías verme y tu muerte no quiso.

Se me escapó mi alma muy junto de la tuya,
se fugaron mis sueños por tu senda imprecisa.
Mi último latido cabalgó con el tuyo.

Cuando al fin tú cerraste los ojos a la vida,
los míos expiraron, por siempre y para siempre,
aunque Dios me mantenga, crucificado y yerto,
en esa cruz amarga que no llega a acercarnos.


Emilio Jiménez Díaz



2 comentarios:

  1. Eres un poeta. ¡Qué bonitas las fotos y el poema! Realmente me encantó aunque sé que está llena de dolor y sentimiento, pero no quita que es preciosa la poesía.

    Eso sí, una cosa es ser poeta y la otra es ser viudo. No lo confundas. Los poetas y cantantes cantan al amor perdido, con pasión, con dolor, con dramatismo y sin una pizca de salvación. Pero el viudo y la persona real (que tu lo eres) tiene que luchar por la vida, por su alma, por su familia, y por crear nuevos sueños, nuevas ilusiones.
    Estimado Emilio, como persona no te recrees en el dolor aunque lo tengas, eso es para los poetas. Como marido viudo, padre, hombre hay que crecer, superarse, y con ello poder ayudar a los más jovenes, a los que vienen detrás nuestro. Hay que ser un pilar, saber superar los tortazos que da la vida. ¿Cómo podrías ayudar a los tuyos si ahora le pasara algo a alguno de tus amados hijos?

    Emilio sabes bien que el amor puede ser bonito y lleno de riqueza o empobrecedor. Muchas veces cuando se muere un hijo hay familias, que hacen de la habitación del hijo un templo sagrado. Conservan la ropa, la cama como la dejo, sólo la madre puede entrar en la habitación a limpiar, y se olvidan de los hijos vivos...es una enfermedad el poner en un altar al hijo. Por el contrario hay padres que lloran, limpian la habitación, dan los juguetes y la ropa a otra gente que le puede ser útil, intentan dar lo máximo a los hijos que viven e intentan cada día superar su dolor.

    Emilio, llora todo lo que necesites, disfruta escribiendo, expresa tus sentimientos...eso es precioso, pero recuerda luego de no recrearte ni en tus recuerdos ni vivir en el pasado.

    Puede que la pena, el dolor te pesen en tus párpados y no puedas abrir los ojos. El día que los puedas abrir verás que la vida continúa, que existe Dios, y que hay muchos sueños aún para cumplir.

    Recuerda que amar puede ser desde lo más bonito a lo más egoista,posesivo y empobrecedor. Piensa en la madre que quiere a su hijo y le hace ilusión que su hijo tenga una compañera y la madre que cada novia que tiene su hijo la encuentra horrible porque su hijo es perfecto y nadie llega a su nivel.

    Estimado Emilio, llora mucho, tanto como necesites, canta tus penas pero por favor, no te creas que son una absoluta verdad que tu ya no tienes vida ni alma (dos últimos versos).


    I.

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  2. Ella te dejó salvavidas para que no te hundas, sabrás utilizarlos. Y están tus amigos como Ia... y todo lo que puedes dar estando a flote.

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