domingo, 15 de abril de 2012

DESDE MI TORRE: ESPAÑA CON MULETAS


A nadie escapa que su majestad se pega más cates que un abejorro y que por a o por hache siempre nos tiene el corazón en un puño, unas veces por sus caídas en la nieve, otras porque se come las puertas de cristales de su propia piscina y, muchas, por simples accidentes caseros. A Yáñez le llamaban "El innombrable" por el cenizo y gafe que parecía llevar -y no sólo en las inauguraciones del 92-, y a nuestro monarca le pasa un poco de lo mismo. Ahora estaba de caza -con lo mal que está el país y con los recortes que nos obligan a hacer a los trabajadores- y a consecuencia de un artrosis se ha roto la cadera, pero un equipo médico "habitual", sin esperar lista en la Seguridad Social, lo ha dejado nuevo en un santiamén. De nuevo, el rey con muletas.

Pero es que el gobierno de nuestro país, desde las elecciones que ganó Rajoy al frente del PP, también anda con muletas y cojea ostensiblemente en pocos meses. Cojea en información a los ciudadanos: tarde y mala. Cojea en sus propuestas, que parecen hacerse sobre la marcha. Cojea en la comunicación, en la que el señor de Guindos, cada vez que nos da una noticia desagradable -que todas lo son- parece regodearse, con marcado retintín,  en el anuncio de ese sacrificio que todos debemos hacer.

Cojean los sindicatos, presionando sobre el sistema, aún después de estar subvencionados por el mismo. Cojea de nuevo el gobierno al no retirarles todas las prebendas y que sólo sepan sustentarse con la cuota de sus socios. En nuestro país, cojean los medios de comunicación, comprados por grandes editoras que dicen a sus voceros lo que conviene decir en cada momento. Cojean los partidos políticos minoritarios que tienen cogidos la sartén por el mango, caso de las elecciones autonómicas andaluzas. Y aquí, desde que no hay un solo duro para financiar nada de nada, cojean empresarios, cojean los constructores, los medianos y pequeños comerciantes, los autónomos...

O se levantan más hospitales dedicados a la traumatología o en España las secuelas del "cojeo" producido por los disparos de la guerra incivil  va a ser sólo una anécdota. El sistema internacional también cojea por tierras de la españolidad argentina, y hace aguas (petrolíferas) por todas partes. Marruecos, nuestro vecino próximo, se cachondea de nosotros con el tema de los aranceles, y Francia e Italia se permiten invocarnos como los más cojos de Europa.

Me acuerdo, hablando de este tema, de las célebres viñetas del onubense Manolo Summers y de las de Gila, con aquellos cojos e inválidos de solemnidad que dibujaban con absoluta maestría. Hoy, en sus recuadros, no podrían entrar 40 millones de españoles minusválidos. Cojeamos en lo espiritual, porque vemos que Dios no nos echa una mano. Cojeamos en lo moral desde que hemos contemplado que sólo se nos exigía a las personas con nómina y de buenos principios. Y cojeamos, principalmente, en la fe de nuestros políticos: tartamudeantes como un LP pisado por un tranvía, cuando no mudos para dar a entender las posturas que el gobierno tiene que tomar.

Aquí, en España, en nuestros días no hace falta el trigo de la "Perona", ni el Plan Marshall. Aquí hace falta un convenio con China para que, en menos de un mes, tengamos en nuestro país cuarenta millones de muletas. Quizás tengamos que implorar de vez en cuando a Cristo, con mucha fe, para escuchar de sus labios: ¡Levántate y anda! como un Lázaro cualquiera.

Pero, mientras sí y mientras no, España entera está cojeando, que no sólo el monarca, que el pobre ha tenido la mala suerte de estropiciarse la cadera cuando estaba abatiendo elefantes en África.


3 comentarios:

  1. Estupenda "cojetá", Emilio. Lo del rey parece que obedece a una supraconjuración. Si no llega a ser por la cojera accidental no nos enteramos de cómo la máxima autoridad oficial de esta España contrita andaba distrayendo su preocupación liquidando terribles paquidermos. Pero estaba previsto que ocurriría algo para que el pueblo lo supiera para que exista otro punto de apoyo contra una monarquía que parece molesta -también- al poder económico y a sus oscuros planes de desestabilización social. Si los partidos democráticos y sus sistemas de gobierno ya vemos lo poco que se diferencian en su inutilidad y, especialmente, en su nulo poder, qué va a importar un jefe de Estado al que el pueblo no ha nombrado.
    Todo esto resulta bastante preocupante.

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  2. Todo se ha sabido de casualidad. Se ve que las "escopetas" no andan muy bien esta semana por esta "Casa" que pagamos entre todos. Hasta hoy no ha dicho Rajoy que el Gobierno estaba informado de que el jefe del Estado estaba de cacería. El monarca no sigue la letra de aquel célebre fandango de "El Gloria": A tirá al pato reá / que yo me voy a la marisma... Se va a África, y a matar elefantes, mientras los españoles estamos asfixiados y a los viejos nos rebajan las pensiones. ¡Viva Cartagena! Lo digo porque desde aquel puerto se tuvo que ir de España el abuelo.

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  3. Y menos mal que "el cojo manteca" esta missing o en stand by, no sé.

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