jueves, 1 de marzo de 2012

DELICIAS DEL EROTISMO: PRESENTACIÓN (1)



Queridos seguidores de este blog: El mundo está tan triste, y yo también, que no hay más remedio que inyectarle un poquito de guasa al asunto. No han podido ser peores estos dos primeros meses del año, pero como ya apunta la primavera en el ánimo y en los brotes de los árboles, en los rostros y en la vida, y con ella viene siempre el sarampión de la fogosidad, bueno es que en nuestra página también crezcan los verdes a borbotones y tengamos un tiempo para divertirnos un poco. De ahí que hoy quiera presentar esta nueva serie a la que he puesto como titular "Delicias del erotismo".

 Aquel que no esté preparado para cosas gruesas, que no abra la página. El erotismo en la Literatura se nutre de poemas exquisitos, finos, altamente sensibles, pero también de poemas groseros, bordes y hasta chabacanos, que también deben deleitarnos por aquello del rechazo que producen en algunos sectores hipócritas de esta sociedad. En este recorrido, iremos saltando de un lado a otro, desde las composiciones tradicionales a la alta erótica andalusí, desde los poemas del Siglo de Oro a la más rabiosa actualidad erótica, curiosamente incrementada, y de qué forma, por mujeres valientes que no se han amilanado a la hora de llamar a la "cosa" por su nombre y de desearla en momentos determinados para gozar de fugaces e inolvidables instantes de felicidad.

Pero, vuelvo a advertir que estas páginas no están hechas para mojigatos. Son páginas libertinas que un día nos sonrojarán por su tremenda delicadeza y, otras, nos harán reír a mandíbula batiente por su descaro y sinvergüenza singularidad, por su provocación y marcada altanería. No vamos a modificar los vocablos originales, ya que a nuestra edad creo que tenemos la suficiente cultura del cuerpo humano para saber dónde están situados dichos elementos. No se ha caracterizado este blog por la bordería. Cientos y cientos de páginas han pregonado la Poesía en su estado puro desde las diversas perspectivas de sus creadores, pero la dedicada a la erótica también es gran poesía: libre, bienpensante, con un andamiaje perfecto en la mayoría de las composiciones, y con las adjetivaciones de libertina, canalla, provocativa y singular.

Lo dicho: si alguien no está presto para dejarse llevar por los raíles propios de la vida, que no abra esta página ni intente asomarse a ella; no quiero ser yo quien lo haga caer por el abismo de la tentación pecaminosa. Aparecerán por ellas los muchos anónimos que dejaron para la Literatura sus calientes vivencias, y las calenturas prontas, fingidas o soñadas, de Fernández de Moratín, Samaniego, José Iglesias de la Casa, Tomás de Iriarte, Meléndez Valdés. el Conde de Noroña, Manuel María Mármol, Blanco-White, Alberto Lista, Antonio Luis Baena, Pablo del Barco, Manuel Barrios, Caballero Bonald, Alfonso Canales, Cela, Rosa Díaz, María Sanz, Francisco Fortuny, Matilde Cabello, Juana Castro, Luis García Montero, Félix Grande, Juan Lamillar, Leopoldo de Luis, Miguel Hernández, Manuel Mantero, José Luis Núñez, Ana Rossetti, Lola Salinas, Jaime Sils, Vicente Tortajada, Manuel Urbano, Lola Wals..., y sigan poniendo nombres, ya que la lista es interminable. 

Como un pecado venial y sin importancia me he atrevido a confeccionar estas páginas, con el deseo de que la risa aflore a vuestros labios y de que participéis con vuestras opiniones y comentarios, poemas y ocurrencias. Se va a pasar lista diaria, y al que no deje la brevedad de su parecer: ¡Que se le seque la hierbabuena!, como dicen en Cádiz. 

Hoy, para comenzar por lo blando, voy a poner un excelente poema de la gaditana de Puerto Real, aunque residente en Córdoba, Matilde Cabello, que echa todas las culpas del amor apasionado al vino.

CULPA AL VINO

"No inventes más reclamos, pues no descenderé
de la nubes ni un palmo hacia el dominio"
(JUANA CASTRO)

Bebe tu estancia y duerme. Culpa al vino.
No descubras el mal que me atenaza.
Venénciate despacio, sin preguntas
que me hagan confesar que estoy vencida.

Culpa mañana al vino de este hechizo
que aprisiona la sangre y me doblega
la voluntad al mosto de tu lengua.

Culpa al vino de todas las esencias
que descubro en el fondo de tu copa,
del nepente que anula mis batallas;
de tanta rendición sin condiciones.

Pues he de hallar la pócima que anule
esta embriaguez que adoro y que maldigo,
bebamos, sin premura y sin cordura,
las botas del placer y... culpa al vino.

("Pensamientos impuros")
1997

4 comentarios:

  1. Ja, ja, ja...bueno, sólo he leído la introducción y ya me estoy partiendo de risa.

    Gracias por empezar un poco suave (aunque no lo he leído) y gracias también por introducirme en el mundo de la literatura erótica. Eso sí, no aseguro dejar comentarios, ya veremos a ver que leo.

    Saludos,
    ia

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  2. Pues todos los días tendremos una cita con el tema, y sería bueno dejar los comentarios. Hay poemas hermosísimos y, otros, un tanto golfos. De todo hay en la viña del Señor.

    Gracias, Ia.

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  3. Con el mismo vino del poema brindamos por la nueva serie que, desde luego, promete fuertes emociones.

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  4. Sí, sí, vamos a brindar antes de que me muelan a palos.

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