domingo, 22 de enero de 2012

OFICIOS PERDIDOS, COSAS Y COSTUMBRES DEL AYER (22)


EL REPARTIDOR DE PAN

Desde hace muchos años, ya han desaparecido de las calles de nuestras ciudades y pueblos estas estampas del clásico repartidor de pan dejando sus encargos a la habitual clientela, pan crujiente y bien horneado el de Sevilla porque veía directamente desde la cercana Alcalá de Guadaira, que gozó la fama merecida de llamarse popularmente como "Alcalá de los panaderos", en cuyo tren -según datos del investigador local don Francisco Rivero- inaugurado el 10 de Enero de 1873, y que duró hasta 1962, venían los panaderos con sus mulos, repletas sus angarillas del pan nuestro de cada día. Tras la llegada, cada uno se repartía sus distritos y todos contentos. He visto repartir muchas veces el pan de esta manera en mis años de niño y ya de mozo, aunque también, por la década de los sesenta, en vez de hacerse el reparto con bestias, se hacía con el moderno triciclo.


Concretamente, por la barriada de El Tardón -que ya ha salido varias veces en estas páginas-, el repartidor de pan, en una fotografía muy parecida a esta, era un hombre muy trabajador, también alcalareño, llamado Antonio "El Panadero", siempre tocado de una boina negra y acompañado en sus labores de un hijo medio subnormal, que se entretenía más jugando con nosotros que ayudando a su padre en trabajo tan laborioso. Me imagino a Antonio levantándose de madrugada, recogiendo su pan de alguna de las grandes panificadoras de su pueblo, o fabricándolo él mismo acompañado de su familia, cargando el carro, bajándose en la desaparecida estación de San Bernardo y llevando al barrio tan pesada carga repartiéndola entre sus variopintos clientes. Tiempos, sin duda, difíciles para poderse llevar él también el pan a la boca.


En nuestros días, en los que comemos pan más parecido al chicle que a otra cosa, no se debería olvidar de nuestra memoria el ejemplo de estos laboriosos hombres que a pie, a grupa de mulos, en triciclos o carrillos de mano, repartían el pan por nuestra ciudad en unos tiempos difíciles para ganarse el jornal. Sirva el nombre de Antonio "El Panadero" para homenajear, en su condición de hombre bueno, a un gremio que de siempre nos quitó el hambre a fuerza de muchas horas de trabajo y dedicación, y para, por extensión, homenajear a Alcalá, de del Guadaira, la del cante de Joaquín el de la Paula, pero, sobretodo, "la de los panaderos", como cantaba aquella soleá del hijo de su tierra Enrique Rodríguez Baltanás:

Soy de Alcalá panadero:
bordada traigo una cinta
que lo dice en mi sombrero.


1 comentario:

  1. Admiré a aquellos hombres, a los oficiantes de la liturgia de todos los afanes, a las mujeres y hombres que hicieron posible una posguerra más llevadera en los vientres y en los corazones.

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