viernes, 23 de diciembre de 2011

PÁRESE, POR FAVOR, A PENSAR (53)


Es la mañana de la ilusión en el hogar, más que ilusionado, de nuestro querido compañero, y autor de esta página, José Manuel Holgado Brenes. Me imagino que el trípode y el disparador automático ha funcionado en esta ocasión para que nadie falte en esta fotografía, para que nadie se quede sin dejar su amplia sonrisa para el recuerdo. Cuento diecisiete entre abuelos, hijos, nueras, yernos y nietos. Diecisiete rostros plenos de felicidad en este día dorado en el que los reyes de Oriente han dejado sus obsequios en balcones y ventanas, rincones de la casa, al pie de las camas en las que se levantan prontamente chicos y mayores para encontrarse la sorpresa ...

Pero qué mejor regalo que estar rodeado de esta pléyade feliz, de verse todos cuajados de salud y plenitud de vida, llenos del espíritu de paz que nos deseó el ángel del establo. ¡Que gran regalo el de la armonía familiar, las horas compartidas de gozo con las personas amadas...!

Ley de vida, vuelan los hijos del nido y nos lo dejan vacíos de emociones diarias, mientras ellos van cuidando del suyo. Mas nada mejor que el encuentro en fechas como estas, en las que, junto a los óbolos reales, están los de las miradas enamoradas, los abrazos, besos y parabienes de una familia, como la de José Manuel, que ha crecido en felicidad y en gracia ante Dios.



Fotografías: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

3 comentarios:

  1. José Manuel Holgado Brenes23 de diciembre de 2011, 22:10

    Muchas, muchísimas gracias, querido Emilio por subirnos a tu torre de la ilusión y las emociones, porque verdadera emoción hemos sentido los abuelos, mi esposa Maribel y el que suscribe, al vernos, de pronto aquí.
    Mañana, día en que el Niño Dios debe nacer en nuestros corazones, nos reuniremos esos diecisiete que te recordarán porque me encargaré de que escuchen tu extraordinario texto que yo les leeré.
    Reitero, pues miles de gracias.

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  2. Te esperaba ayer en la lectura poética de la Navidad en la Iglesia de Santa Ana para darte un fuerte abrazo. Vaya ahora para ti y los tuyos.
    Repasa tu correo electrónico porque me los devuelve. Tienes que tener un error en él.
    ¡Feliz Navidad!

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  3. Pues si; algo ocurre en el correo de José Manuel... Así que utilizo el eco de la esbelta torre cobalto para felicitarle por todo, pero principalmente por esta muestra que es el "activo" de su vida. Así es fácil sonreir, ¿verdad, Emilio...?

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