lunes, 5 de diciembre de 2011

DESDE MI TORRE: DE LA DAVIS Y OTROS DEPORTES


Apenas si entiendo de tenis, me parece que casi nada. Me cuesta trabajo adivinar eso de los juegos y los puntos, qué es lo que es un set y de cuántos juegos se compone. Un desastre, vaya. Como dirían los "Gomaespuma": "pa haberme matao". En realidad, jamás he sido un entusiasta de los deportes. Soy del Betis porque, desde que tenía más o menos tres años, me llevaba mi tío Antonio, hermano de mi madre. Pero tampoco entiendo de fútbol. No puedo comprender cómo un "gachó" en una semana puede cobrar más que yo en cuarenta y cuatro años de trabajo; cómo los futbolistas se quejan tanto; cómo se tiran tras acariciarlos por el lomo; y con qué descaro -saltándose el reglamento- increpan a un hombre, casi siempre vestido de negro, al que llaman árbitro, es decir, juez. ¿Y cómo un juez se deja atacar por un tío lleno su pelo de gomina? Pues, como hacen con los etarras: acojonándose. Posiblemente por eso no entiendo de fútbol y sólo me he quedado en ser bético, que es un sentimiento. Tampoco soy entusiasta del balonmano, deporte en el que, al parecer, si eres guapo y tienes la suerte de casarte con una infanta te llevas los dineros por la "remanguillé. Como no soy guapo, sino más bien feo con ganas, y ninguna infanta se ha casado conmigo con esta pinta -tampoco he demostrado pasión por ninguna-, pues tengo lo que te da el Estado por haberlo hecho grande durante varias décadas: ¡Una mieeeeerda...!

Eso, que lo de los deportes no es lo mío. Del baloncesto ni hablamos, porque con 1'74 de altura y más torpe que un ministro del gobierno, ya me dirán. Y de lo del golf ni les hablo. ¡No tengo ni idea! Veo a un tío montado en un cochecito eléctrico como los de la Expo del 92, va de aquí para allá, servido por varios efebos sonrientes, coge un palo -más sofisticado ya que el de la tángana de mis juegos infantiles- y le da a una pelotita que tiene que acabar en un hoyo, cuando, a lo peor, para meterla en el hoyo que tiene que meterla, tiene que leerse la historia de la sexualidad de López Ibor. ¡Con lo fácil que es...!

Total: que soy un inepto en esto, entre otras muchas cuestiones de actualidad. Ni el dominó me gusta, que está considerado como un "deporte de inteligencia". Porque ya mi dirán qué hacen cuatro viejos, que se consideran amigos, sentados alrededor de una mesa de una peña, dándose espinillazos por debajo, guiñando el ojo más que un tuerto en un cruce, poniéndose morados de tinto, y casi llegando a las manos cuando uno hace la suma de fichas como si fuera un camarero de "Casa Manolo" de la calle San Jorge. ¡Viva la amistad!

Tampoco soy del otro deporte de inteligencia: el ajedrez. ¡Qué alegría, qué dinamismo, qué velocidad y peligro en las jugadas! Como no entiendo de él, no sé si el hombre que está custodiado por todos los agentes de Lenin está secuestrado o leyendo las obras completas de Dostoiesvski, y su rival: si es mudo, si se lo hace, si es muy listo, o se ha quedado con esa cara después de ver la programación de "Canal Sur".

Exceptuando el parchís -que ignoro si está federado como deporte, con lo cual estarían trincando muchos funcionarios "parchileros"-, confieso mi absoluta falta de preparación para estos menesteres tan importantes para el desarrollo y unidad del país. El nombre de "España. España" -pronunciado con entusiasmo por la derecha y por la izquierda, por vascos, andaluces, canarios y catalanes- da la casualidad que sólo lo escucho cuando dos tíos en calzoncillos gritan ¡Uhfffffuuuuuu! cuando le dan a una bola amarilla que no llega a siete centímetros de diámetro; y cuando veintidós jugadores -¿son 22?-, también en calzoncillos, meten un balón en una red, mientras escupen, se les suben sus compañeros en la espalda -como en "Al cielo voy" de mi niñez-, bailan sambas por la gesta, se tocan los bajos y se endosan un montón de millones... de euros.

Hay algún economista que vaticinó que la segunda burbuja de España, después de la producida por la construcción, iba  a ser la del fútbol. El caso es, que sin faltarle razón, el hombre se lo creyó, olvidando aquello que ya nos dejó en la historia Nerón: -¡Dale pan y circo!, frase que aprovecharon hasta al límite muchos dictadores.

Siento -no sé si lo he dicho-, no saber qué es un driver en el tenis, ni un revés -con todos los que he tenido que soportar en mi vida..., y los que aún me quedarán por soportar-, ni una volea, ni una dejada, ni un "smash" -nombre tan "trianero" que se pusieron mis queridos amigos del primer rock andaluz-, ni el pase llamado "Gran Willy", ni el plano, ni el globo... Sé, por lo que he visto hoy, que Nadal se "arrasca" el culo antes de cada saque, que se quiere aderezar los pelillos que descansan sobre sus orejas y que no da las gracias cuando le ofrecen una toalla ni aunque se lo ruegue el Gran Poder.

Por lo poco que he visto y sé, creo que el tenis es un deporte muy elitista, así como para dejarse ver. Bueno, todos lo son. ¡Ya me dirán qué hace la duquesa de Alba en estos aconteceres, o la media Sevilla política que hasta que se inventó la nueva democracia no sabía distinguir un pepino de un melón, y ahora te dan una lección magistral de las rayas que debe tener un langostino de Sanlúcar...!  

La Copa Davis es como la Feria de Sevilla. Hay que dejarse ver en coche de caballos acompañado de... Si a la Feria le quitan un día ese paseo del egocentrismo, del poder fáctico y de la fuerza que éste tiene, envuelto su mojón en el papel de celofán del pueblo, la Feria se muere, sin remedio, en Los Remedios, de la noche a la mañana. Y es que a nosotros, como al don Juan mítico de Zorrilla, nos gusta defender nuestras propias miserias.

Felicito a la selección española por este nuevo logro. Me ha emocionado ver a ese chaval mallorquín peleando bravamente con un argentino que, me parece, se apedillaba del Potro. Un nuevo triunfo para España. ¿Triunfaremos alguna vez, con el nombre de España en los labios fuera de las canchas?

Yo, con parte de mi equipo de trabajo, acaricié una vez la Copa Davis. No sé ni quiénes la ganaron. Tuvo que ser  después de 1995. ¿Puede algún bloguero indicarme los nombres de los jugadores que están en esta fotografía? Y es que yo, y vuelvo a repetirlo, al único deporte que me he dedicado ha sido al trabajo y, entre tercio y tercio, a tomarme alguna que otra "Cruzcampo " en el "Tino", de la calle Tarifa, con todos mis compañeros. ¿No está federado el deporte de barra libre?


6 comentarios:

  1. Hombre, Emilio, pese a este divertido alegato contra los deportas en general yo creo que a ti te gusta el tenis un poquillo más de lo que dices, que viste el partido con el rabillo del ojo y que sabes perfectamente lo que es un drive, una volea, un revés o un smash… Y creo que también distingues bien que teniendo en realidad el tenis o, más bien, las posibilidades reales de llegar a ser una figura de primer nivel del tenis, cierto componente elitista, el valor del esfuerzo y del sacrificio en la práctica de este deporte es apreciable. Aguantarle cinco horas detrás de una red a un señor llamado del Potro pegándole palos a una pelota amarilla cierto mérito sí que tiene, aunque sea en un ámbito estrictamente deportivo.

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  2. Hola, pues buscando información de una imagen de una copa de anís, me he encontrado con la grata sorpresa de tu blog. Enhorabuena por esa pulcritud. Te invito a pasar por mi blogocasa, café preparado tendrás siempre que vengas.

    Un saludo.

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  3. Querido Enrique: Pues claro que sí vi el partido, aunque de verdad entienda muy poco de tenis. Fue una gran gesta desde principio a fin, ya que el argentino se le estaba resistiendo a Nadal. Ya he visto en tu blog la oportuna y jocunda décima que le has dedicado hoy al mallorquín.
    El tenis sólo me ha servido de excusa para mirar un poco más lejos desde mi torre.

    Un abrazo.

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  4. A Verónica: Esto de la nueva tecnología tiene estas cosas: buscando una imagen de una copa de anís das con esta torre. Me alegro.
    Si hay algo que no desprecio es un buen café. Visitaré tu blogocasa, claro que sí.

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  5. José Manuel Holgado Brenes6 de diciembre de 2011, 1:49

    Querido Emilio hace mucho que no hablaba contigo y hoy al ver esto tan sabroso, he tenido que saltar, porque, como tu, yo no soy nada de los deportes, bastante menos que tu; ni de la gimnasia, que la confundo con la magnesia. No te digo más que una cosa: yo terminé mi carrera de Derecho y la única asignatura que quedó fué precisamente la Gimnasia, después de haber sacado el Romano con el terrible Pelsmaeker, el Canónico con don Manuel Giménez Fernández, etc. etc. Admninistrativo, Internacional, Hacienda Pública y dale que te pego. Pues lo que me faltó al final fue eso, la Gimnasia puñetera de aquellas tres Marías de entonces en todas la carreras. Mis familiares me consiguieron un certificado médico a ver si me daba por aprobado el tío que la "daba". Cuando se lo presenté, esta fué su salida: -Está bien, pero usted tiene que examinarse de todas maneras. Y mi cara de asombro fué de TBO, cuando el fulano siguió: -Usted se va a examinar por escrito. ¿Como se os queda el cuerpo? Y finalizó: -Se estudia usted todos los reglamentos de los deportes y viene usted la semana que viene por aquí -el campo de deportes de la Macarena- que yo le haré algunas preguntas... ¡Ah! y se trae usted papel y boli que aquí no hay y lo tiene que poner usted. De piedra me dejó el nota. Me fuí a la Biblioteca, pedí el Espasa y allí me estudié lo que me pareció. Fuí el día señalado, me sentó en una mesa, saqué el papel y el boli, me hizo varias preguntas sobre el futbol, creo que el atletismo y algo también sobre esgrima. Escribí lo que pude en una hora y sin vigilancia, porque el tío se fué a correr como un energúmeno por las pistas y al final le entregué el exámen y la papeleta, documento que recogí un par de días después con el ¿esperado? aprobado. Ese fué el final de mis estudios universitarios.
    Ahora, ¿quien sabe menos de deporte tu o yo? Porque a mí se me han olvidado todos aquellos reglamentos de hace... 47 añitos.

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  6. Querido José Manuel: Es divertida la realidad de lo que te pasó con la asignatura de gimnasia. Yo no llego a tanto y hago casi todos los días hago un poco de bicicleta, pero poca idea tengo de lo demás. De todas formas, como verás, el deporte ha sido la excusa para esta opinión de urgencia.

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