sábado, 12 de noviembre de 2011

EL POETA DE LA SEMANA: JOSÉ LUIS RODRIGUEZ OJEDA (1)

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ OJEDA nació en la localidad sevillana de Carmona el año 1957. Es profesor de Lengua y Literatura y licenciado en Ciencias de la Educación. Por su obra poética, y muy especialmente por la aportación de coplas al cancionero flamenco, ha recibido el Premio de Poesóa Ortiz del Barco, el de la Bienal de Arte Flamenco "Ciudad de Sevilla", el Premio Nacional de Letras Mineras en La Unión (Murcia) y el de Letras Flamencas de la Asociación Amigos de Almáchar de Baracaldo (Vizcaya). Tiene publicados los libros "Consecuencia de andar" (1994), "A Gazel, Poemas del Cante" (2000), "Canción del camino" (2003), "Por una mirada" (2005) y "De los primeros años" (2010).
Su poesía es clara, directa, ausente de artificios y muy vivencial. Poesía de hoy para el hombre de hoy. El andamiaje de sus poemas es sencillo, básico, pero enormemente fuerte en el mensaje.
Sus coplas flamencas, tema que por difícil no suelen tocar muchos poetas, son ciertamente extraordinarias y apenas si alcanzando la gloria popular les pertenece. Cantaores de la talla de Curro Malena, Calixto Sánchez y Miguel Vargas, entre otros, han llevado muchas de ellas a sus repertorios.


MI CASA

Era una cuesta la calle
de la casa en que vivía,
muy corta la cuesta abajo,
muy larga la cuesta arriba.

Allí viví nueve años,
los primeros de mi vida.
Después de deshabitarla
ella en mí habitó. Me habita.

Más que hermosa, más que grande
realmente era distinta;
irregular -muy incómoda,
como mi madre decía-.

Hoy, fuera de la memoria,
mi casa es una esquina
doblada de escaparates
con luces, letras y cifras
que anuncian "precios de ensueño,
como nadie se imagina".

Pero mi casa es mi casa.
Para mí nunca varía.
Yo veo el mismo portal,
el patio el mismo, la misma
escalera del granero,
que siempre tuve prohibida;
el corral, la oscura cuadra
de mis miedos, tan vacía.

Y la imagen de mi madre,
muy joven, en la cocina.
Siendo mi casa aún casa,
pero no siendo ya mía,
más de una vez me acerqué
para hacerle una visita.
Paseaba por su calle,
cuesta abajo y cuesta arriba.
Pero ahora que mi casa
es tienda y es oficina
yo sólo la quiero ver
donde mi casa es la misma,
en la memoria. Al final
casi de la cuesta arriba.

José Luis Rodríguez Ojeda
"De los primeros años"
2010

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