sábado, 3 de diciembre de 2011

DESDE MI TORRE: RESPETO QUIEREN LOS MUERTOS


Como si no hubiese más graves problemas en nuestro país, una comisión de trincadores del sistema, llamada de "El Valle de los Caídos", se saca ahora de la manga, una vez perdido el Poder, una nueva polémica para dejarla a sus herederos: exhumar los restos del dictador Franco del citado valle y entregárselo a la familia para que haga con ellos lo que les venga en ganas. Si yo no viviese en este país, creería que este gesto es una macabra charlotada. Pero aquí puede darse todo.

Ya está bien de jugar políticamente con los muertos, porque no otra es esta nueva noticia con la que el Partido saliente quiere tapar por unos días el descalabro socialista. Tonto sería Rajoy si entrase en este juego tan sucio, tan vil y tan condenable. ¡Tan cobarde! ¿No han tenido años para hacerlo...? ¿Y es necesario? Creo que todos los  españoles pusimos nuestro granito para acabar con la dictadura, y ya se sabe aquello de que muerto el perro se acabó la rabia  Lo hecho, hecho está. Y punto. España cambió y todos hemos cambiado. Pasemos la fiesta en paz. Remover el pasado es el mismo despropósito que hacer planes para pasado mañana, ignorando que éste a lo peor no nos llega.

Estos politicastros lo lían todo y a todos quieren liarnos porque nos consideran estúpidos, analfabetos, memos e ilustrados. Creo que al Valle de los Caídos hay que ignorarlo como símbolo politico. Quien quiera ir allí a Cuelgamuros para ver las gigantescas esculturas de Ávalos, que vaya. Y si de paso quiere estar cerca de la tumba del dictador, llorándole o bailando sevillanas, que lo haga. Si quiere cantar el "Cara al sol" o un fandango en la de José Antonio, pues lo mismo. Qué más da a estas alturas. Después de cien años, todos calvos. Lo que no puede entenderse, a los 36 de su fallecimiento, es que el partido socialista, que se ha llevado ocho años seguido malgobernando, venga ahora, en sus postrimerías, en su muerte anunciada, a querer seguir metiéndonos el miedo en el cuerpo, dejándole una patata caliente al Partido que democráticamente ha ganado en las urnas.

Me acuerdo en este punto de una anécdota que me parece se le adjudicó al padre de Manolo Caracol. El tren que cogió para Madrid, lentísimo como todos los de entonces, apenas si podía coronar los últimos picachos andaluces, y era una auténtica tortuga. Cuando a la mañana siguiente llegó, por fin, a la capital de España, y mientras Caracol andaba por el andén, el tren soltó un fuerte zumbido descargando el vapor sobrante, al que, con la gracia que lo caracterizaba -mitad Cádiz y Sevilla-, respondió: -¡Ahora los cojones no, los cojones se los tenía que haber echado en Despeñaperros!

Pues eso...


3 comentarios:

  1. Tu valiente opinión no puede quedar sin algún comentario, Emilio.
    El "buen rollo" de la Transición olvidó a las víctimas de Franco causadas durante la guerra y en los cuarenta años de su dictadura militar. Las otras víctimas estuvieron bien presentes con una cruz en cada pueblo y ciudad, para mayor escarnio de las otras. Luego el dúo G-G (je,je...) González-Guerra cogieron por el mismo cómodo e injusto camino... ¿Y ahora, cuando ya no queda nadie de los que tanto han llorado quieren reparaciones, reconocimientos, homenajes a tantos mártires de sus ideas, e incluso sin ellas? ¡Hombre, que no nos engañen más! Y si quieres mi opinión, Emilio, de Franco no debe quedar ni rastro en ningún sitio de España. Y todavía aplaudimos a su simpática nieta cuando pasea por la Feria. Qué país...

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  2. He visto de chico y de mayor, muchas cruces a los caídos de España por todos sitios, en capitales y en pueblos. Hasta no hace mucho, había una gigantesca en la muralla lateral del Alcázar de Sevilla. Todos los caídos, casualmente, fueron abatidos por las tropas republicanas. Pero si nos llevamos así toda la vida. ¿Qué ejemplo le vamos a de dejar a nuestros hijos y a nuestros nietos, que, gracias a quien sea, ni conocieron a Franco, ni a José Antonio, ni a Azaña..., ni falta que les hace?

    No quiero que me hielen otra vez el corazón, como decía Machado, el gran Antonio. Vi demasiadas cosas de pequeño para no querer ni comentarlas en mi blog...

    ¿Puede pasarse página?

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  3. pues sí, pero se cierra en falso...

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