sábado, 8 de octubre de 2011

PÁRESE, POR FAVOR, A PENSAR (41)


Sevilla. Agosto. Media tarde. Los pocos y locos paseantes, amparados bajo la sombra de un toldo. Pero estas dos extranjeras, seguramente nórdicas, están tan faltas de sol en su país que han venido directamente a tostarse o a morir en el intento. Lo que yo no sé es qué hacía José Manuel con su cámara a cuesta por las calles de Sevilla a esta hora en que toda la ciudad sestea.

Están como salmonetitos recién salidos de la parrilla. Altas las faldas, para que también los muslos cobren la vitamina de la vida. Yo me pongo así y me tienen que llevar al centro de quemados del Virgen del Rocío, y no me hidrata ni diez mil litros de Cruzcampo fresquita metida por goteo. ¡Qué barbaridad! Ni los inquisidores del Castillo de San Jorge castigaban a los herejes con este martirio. Bien es verdad que sarna con gusto no pica. Y si lo dice el refranero, que es la verdadera biblia del saber popular, punto y seguido.

A mí me encanta el frío. Siempre dije a mi madre que por qué no me parió en Ávila o en Soria. Pero todo en su justa medida. Si yo voy a Noruega, y me siento en una terraza a veinte grados bajo cero, por mucho que me guste el frío, lo más normal es que me tengan que dar el "Santóleo". Eso sí, muy calentito y, si es posible, migao con trocitos de jamón.

¡Cosas!


Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

16 comentarios:

  1. La anécdota está concentrada en una palabra: agosto. Ahí está el quid del que Emilio tira hasta hacernos reir.
    Pero, ¿Qué buscará o echará de menos en el vaso gigante una de las "heladas" damas?

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  2. Pues puede estar mirando una mosca muerta por deshidratación. Lo que yo no comprendo es cómo se atrevió Holgado a salir en esas horas...

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  3. José Manuel Holgado Brenes9 de octubre de 2011, 0:42

    Querido Emilio, la vena cómica se te da también extraordinariamente, el que vale, vale y punto.
    El fotógrafo estaba por esos andurriales porque, contrariamente a ti, le encanta el calor; soy más viejo y a los mayores nos gusta el calorcito, ya te acabará gustando a ti igualmente, buen mozo, señal de que habrás llegado a la ancianidad en la que yo milito ya y me va fenómeno, aunque apuntalaito con un buen bastón.

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  4. ¿No te da miedo a que te puedas derretir en uno de esos paseos?

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  5. Sí, no parece que la mosca haya perecido por ahogamiento...

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  6. El vaso estaba más vacío que el que dejó Antoñito Procesiones en el Ateneo.

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  7. También puede estar buscando una lentilla que se le haya caído a su compañera en el vaso, Emilio y Ángel.

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  8. Puede ser, porque las dos parece que andan torpes de los clisos.

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  9. Estupendo y jocoso artículo. Me ha gustado y hecho reir. Un abrazo desde Lima. **Josabad**

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  10. Me alegra de que el artículo le haya obligado a reírse, eso es lo bueno en tiempos de tantas tristezas. Gracias por entrar en nuestro blog y un abrazo a usted y a la querida Lima.

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  11. Pues sin la lentilla y desde lejos va a dar con ella en el próximo verano que vengan. Si por lo menos rebuscara en el vaso con las manos... A lo mejor esa foto se le escapó a José Manuel por no aguatar la caló...
    ... y a ver si nuestro amigo limeño viene a Triana para llevarse risas para repartir por allí. El mejor souvenir...

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  12. El calor rebajó la sesera de José Manuel. ¿Tal vez es que le gustan las nórdicas?

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  13. José Manuel tiene que elegir temas que le dejen "helado"... como ese que apuntas de las nórdicas...

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  14. Me tiene que mandar más fotos, porque estoy cortito de repertorio. Espero que no me mande más nórdicas ni amantes del infierno sevillano.

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  15. José Manuel Holgado Brenes14 de octubre de 2011, 0:16

    Sí, queridos todos, os voy a tener en cuenta para mis próximas entregas a Emilio y que él les ponga el maravilloso marco de su palabra escrita.
    ¿Os habéis fijado además, que la "nórdica" (o quizás sudafricana)que busca la lentilla, se ha remangado la falda para exhibir sus maravillosas columnas salomónicas? Creo que fue eso lo que me inclinó a disparar mi digital.
    Y me he quedado de piedra al ver el piropo del limeño, desde tan lejísimo. Mi madre decía que ella tuvo una prima que se marchó a esa tierra, puede hacer de eso unos noventa años.

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