domingo, 12 de junio de 2011

TRIANA EN LABIOS DE LA COPLA (9)


A MANERA DE INTRODUCCIÓN (IX)

Si el puente ha sido siempre trianero, el río ha sido patrimonio de ambas orillas: la de Triana, aventurera, conquistadora y festiva; la del Arenal, comerciante y bulliciosa de trasiegos..., pero siempre han marcado el filo de la indecisión en la copla, como la que canta Lole por el sentimiento de Juan Manuel Flores:

El río Guadalquivir
se quejaba una mañana:
me tengo que decidir
entre Triana y Sevilla
y yo no sé cómo elegir.
¡Ay, quién pudiera
fundir en un perfume
menta y canela!

O precisión amorosa, tal el caso que nos refleja esa contestación de Joaquín Romero Murube:

¿Qué en dónde vivo en Sevilla?
No tengo alcoba ni casa.
Vivo en el barrio de espejos
que hace en el río Triana.

Y hasta un agradecimiento a Dios nos refleja la copla de mi autoría por esa maternidad de Triana junto al lecho de agua del Guadalquivir:

Porque Dios quiso sembrar,
así le nació Sevilla
y esa Giralda sencilla,
rosa del primer rosal.
Para gloria y maravilla
la sembró a orillas de un río
con vegas de porcelana.
Por eso creció Triana.
¡Qué bien lo hiciste, Dios mío!


Y, por entre la orilla derecha del río, la fiesta más señalaíta y de mayor abolengo: la Velá de Santiago y la Señá Sant'Ana, por ese mes de julio cuyos días célebres de un año impreciso llorase por seguiriyas el jerezano Manuel Torre:

Eran los días señalaítos
de Santiago y Santa Ana.
Yo le pedí a mi Dios
que me aliviara estas duquelas mías
de mi corazón.

Velá para la fiesta comunitaria, para la pronta felicidad, gozo y algarabía, como nos deja en su coplilla Andrés Molina:

Decir Santiago y Santa Ana
ya es anunciar la alegría
por el barrio de Triana.

La Velá más famosa de España, según la copla de Enrique y Joaquín Lacuix:

De las fiestas de nombre
que hay en España,
son las más conosías
las seviyanas.
Y de Sevilla
la que se hase del río
junto a la oriya.
¡Viva Triana!
¡Vivan los trianeros!
¡Viva Santana!

Y la más cantada en coplas, canciones, romances y cuplés. Como un ejemplo más, valga esta copla del repertorio de Gracia de Triana, que más tarde hiciera famosa Antonio Mairena en una entrañable fiesta por bulerías:

Hay en Sevilla una fiesta,
que es Santiago y Santa Ana,
que se celebra con rumbo
en el barrio de Triana.
Y a la orilla del Guadalquivir,
mantones de Manila
lusen allí...


Mantones, avellanas verdes, gallardetes, farolillos, guirnaldas de papel y banderas -con el color según esté el mapa político-, pero también esa cucaña arriostrada en el costado de una vieja draga del río: seboso e inclinado mástil para el funambulismo de unas cortas ganancias o la conquista de un amor, tal como dice Paulino González Jiménez en esta sevillana:

Niña de mis entrañas
dame la mano
a ver si en la cucaña
tu amor me gano.
¡Qué bonita está 
Triana, Triana,
cuando es la Velá,
Triana, Triana,
al río asomá.


Velá antigua y rancia prendida en el corazón del barrio y anidada en el de todos los trianeros, que no han podido derrumbar ni modas, ni tempestades, ni cambios políticos, tal y como con rabia manifiesta, húmedos los labios cárdenos y cinco pararrayos los dedos de su mano derecha, cantaba el querido "Pintillo", en el antiguo escenario del Altozano, con os aires por fandangos de Antonio "El Sevillano":

Las quisieron prohibir
toas las velás sevillanas,
las quisieron prohibir,
pero la de Santiago y Santana
esa tiene que vivir
mientras que viva Triana.

Señá Santa Ana, la abuela de Cristo, también tiene una gavilla de coplas que la pregonan y la alaban como querida Patrona del barrio. El Padre Cué le dice así:

A ti, Señora Santa Ana,
porque eres madre y abuela,
la catedral más temprana,
la primera torre en vela
y la primera campana.
A ti por madre y abuela.
A ti por siempre en Triana.

Una de las letras más antiguas que se conocen relativas a la veneración de Santa Ana, es la que recoge el cancionero flamenco en clara alusión a un cantaor del pasado siglo, el jerezano Juanelo, intérprete famoso de  tonás según la relación que nos ofrece "Demófilo":

La noche de Santiago
llegó a Triana,
Juanelo entró cantando
toná y livianas;
y al otro día
a la Señá Santa Ana
dio pleitesía.
Santana repica
llamando a sermón.
Como un padre gitano
tengo que ir yo.

Hasta la propia Virgen del Rocío sale a relucir en las coplas con su madre Ana, según nos ofrece el tema Ramón Jiménez Tenor:

Al entrar las carretas
por mi Triana
¡qué contenta se pone
Señá Santana!
Oye riendo
las coplas que a su Niña
le van diciendo.




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