miércoles, 8 de junio de 2011

TRIANA EN LABIOS DE LA COPLA (5)


A MANERA DE INTRODUCCIÓN (V)

Pero si toda Triana es pura vibración, tal vez ese espíritu se acrecienta más cuando el Domingo de Ramos llama a sus puertas, para iniciar su Semana de Pasión, con la presencia sublime de su Estrella enfilando para el puente, camino de Sevilla, llueva, ventee o haga frío, o corran otros vientos, como en aquel 1932, cuando La Niña de la Alfalfa le cantó la única saeta que se escuchó en esa Semana Santa:

Se ha dicho en el banco azul
que España ya no es cristiana.
Aunque sea republicana
aquí quien manda eres Tú,
Estrella de la mañana.

Y tanto ha mandado en la vida trianera esta Estrella que, como también recoge una graciosa coplilla, recibió el apodo cariñoso de "La Valiente":

Una Semana Santa
mucho llovía,
sin embargo la Estrella
sola salía.
Mira qué cosa
que por algo le llaman
¡La Valerosa!


Y coplas para su Virgen de la Salud, preciosa y blanca doncella de un apéndice del barrio:

Salud del alma transida,
de Dios bendito regalo.
Por Ti restaña la herida
y eres esperanza y vida
del barrio de San Gonzalo.

O esta otra de mi autoría, que grabaron por sevillanas Los Romeros de la Puebla:

El Lunes Santo trianero
la Virgen de la Salud
camina por San Jacinto
aún más blanca que la luz.
Es tarde de Lunes Santo.
Puente.
Triana...
Y una Virgen que va echando
sus claras sedas al agua.


Y llegará la madrugada del jueves y toda Triana se hará copla ella misma para agarrarse al ancla de su Esperanza morena, para dejarle un piropo al borde de su manto y para vibrar con Ella por el puente al ritmo, compás y gracia de sus verdes bambalinas, como así cantase Paulino González también en la voz de Los Romeros de la Puebla:

La Esperanza de Triana
verde y oro sale ya
y es su palio en la mañana
barco de plata en la mar.
Y una saeta estremece
el aire por seguiriyas
mientras que el palio se mece
y le hace palmas Sevilla.

Gitana le dicen todas las coplas, como esta saeta con autoría de Buenestado León:

Cielo eres Tú, Madre mía,
Virgen morena y gitana;
Luz que en las noches nos guía,
y eres sol durante el día,
Esperanza de Triana.

O como esta seguidilla de Ramón Jiménez Tenor:

Lucerito del cielo,
Rosa temprana,
Esperanza bonita
de mi Triana.
Linda y morena,
martinete gitano
que sabe a pena.


Y, el Viernes Santo, la vibración va y viene del Patrocinio al puente con la imagen de un Cristo, gitano como su Madre Esperanza, al que el barrio borró su Expiración para ponerle el nombre de "Cachorro". Docenas de saetas recuerdan su figura señera, nacida, con la inspiración de Dios mismo, de las gubias del utrerano Francisco Antonio Ruiz de Gijón. En esta introducción, y por este orden, hemos seleccionado estas muestras de Enrique Garrido Morales, José Carrasco Domínguez, Emilio Jiménez Díaz -servidor- y Paulino González Jiménez:

Cachorro, clavel en grana
que nos trae de la otra orilla
toda la esencia gitana,
su aliento te da Sevilla
y el alma entera Triana.

***

Capataz, mece al Cachorro
cuando llegue al Altozano
pa que se entere Sevilla
cómo lloran los gitanos.

***

¡Ay, qué estampa más gitana
es verte pasar, Cachorro,
por el puente de Triana
mientras te mueres a chorros
sobre los claveles granas!

***

Yo no sé si estás dormío,
yo no sé si estás despierto.
¡Cachorro, Cachorro mío!
¿Verdad que Tú no estás muerto
cuando pasas por el río?


Siguen las coplas por saetas a pie de calle, o desde la plataforma florida de un balcón, para cantarle a esa Virgen bonita y fina de la O que camina tras su hijo El Nazareno. Enrique Garrido, Antonio Fernández Montes y Jiménez Tenor dejaron sus composiciones para que el pueblo las hiciese suyas:

El anillo de tu nombre
al mundo entero abrazó,
Señora, nadie se asombre
que si Dios cupo en la O
quepamos también los hombres.

***

Para ver cómo lloraba
vino un ángel desde el cielo
y puso la O Soberana
como nombre a tu consuelo
desde Sevilla a Triana.

***

Virgencita de la O,
suspiro risueño y leve,
la maravilla de Dios.
¿Cómo cabe tanto amor
dentro de un nombre tan breve?


Y no se olvidó la copla de la Virgen de la Victoria, "La Cigarrera", a la que Triana quiere como suya desde que está en esta margen derecha del Río Grande, y a la que así cantaba el verbo de Santiago Martín Moreno:

Eres Tú de la Victoria
nuestra Madre Soberana,
tienes ya toda la gloria
de una margen de Triana
que está cargada de historia.

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