martes, 14 de junio de 2011

TRIANA EN LABIOS DE LA COPLA (11)


A MANERA DE INTRODUCCIÓN (XI)

Y si el Rocío suma cientos y cientos de coplas, el toreo singular de Triana, los toreros singulares de Triana, siempre tuvieron enganchada una en el percal de sus capotes como piropo abierto al remate grosella y oro de le media verónica. En Triana, donde el toreo se templa como el hierro en sus fragüas y casi se hace baile ceñido de celos en el tablao alberado de la vida y la muerte, la copla tenía que estar presente. La primera muestra de este apartado la pone Juan de Dios Pareja-Obregón, que algo sabe de esto:

Los toreros de Triana 
dicen a los de Sevilla:
nosotros somos el Arte
que repica en la otra orilla.
Echamos la pata alante
y templamos a compás
a ese torito del cante
que embiste por soleá.

Y Triana siempre presente en el coso maestrante, tal como reclama el poeta Antonio García Barbeito:

Espérate, Maestranza,
no abras aún los chiqueros
que en la alcoba de Triana
se está vistiendo un torero.
Y des las vueltas que des,
sin torero de Triana
un cartel no es un cartel.

Caganchos, Gitanillos, Belmontes, Chicuelos, Montes, Maeras..., llenaron un universo de coplas. Así nos habla de uno de ellos Fernando Villalón:

De la calle Evangelista
salió Cagancho, el maestro,
para encabezar la lista
de los toreros flamencos.

Y nos fija la copla hasta el presentimiento de una muerte:

En un barco velero
se marcha a Cuba
el gran Antonio Montes,
di que no suba,
porque le aguarda
la muerte a Antonio Montes
lejos de España.

Y el fatal presentimiento convertido en lágrimas y pañuelos empapados de sangre:

El día catorce de Enero,
día triste para Triana,
fue cogido Antonio Montes
en la plaza mejicana.


Y nos convoca la muerte de aquel "Gitanillo de Triana", cogido en la plaza de Madrid, el 21 de mayo de 1931, mientras bailaba con el toro "Fandanguero" ceñido por la taleguilla:

Gitanillo con sus brazos
va dibujando una curva.
¡Qué torera geometría
con la muerte en la cintura!

Y sirve la copla para retratarnos, a manera de seguidilla, la eterna porfía de la afición entre Juan y Joselito:

Joselito y Belmonte
van a porfía
que quién tiene la novia
mejor vestía.
Gallito gana
porque lleva la novia
vestía de grana.
Belmonte pierde
porque lleva la novia
vestía de verde.


O para recordarnos, entre lances y tercios, aquel quite de ensueños de otro torero de Triana, en labios de Manuel Martínez Remis:

Jamás hubo más sol ni hubo más cielo
ni la plaza olió más a mirto y rosas
que en el quite de ensueño de "Chicuelo".

Coplas y más coplas, caudl inagotable, fértil venero para Triana, para sus casas, para sus calles, para sus hombres y para sus mujeres:

Española y sevillana
eres la mejor del mundo
porque has nacío en Triana.

Muchos requiebros y piropos, por medio de la copla, se han echado a la mujer trianera. Para ofrecer un ejemplo más en esta introducción, veamos el que le echó Juan Antonio Hurtado en labios de Amigos de Gines:

¡Olé qué arte,
mira qué arte!
El arte está en la hermosura
de una virgen sevillana
y en la flor prendida al pelo
de una mujer de Triana.

Hasta para para La Pañoleta, emparentada con Triana, tiene coplas el abanico del cancionero, como este de Juan de Dios Pareja-Obregón:

Esa placita de toros
que nació en La Pañoleta,
prima hermana es de Triana
y de la Maestranza nieta.

Y para Tomares, prolongación de la Triana campera, en la copla de Federico Alonso Pernía:

Cuando el barquero cruza
para Triana,
remando va cantando
por sevillanas.
Si es pa Tomares
va cantando el barquero
por soleares.

¿Y por qué no para Tablada, dehesa antes, albero enlunado de Juan Belmonte y avanzada aeronáutica de la historia de España?:

La Corta de Tablada
tiene una cosa,
tiene las dos orillas
llenas de rosas.
Por las señales,
el ingeniero en casa
tiene rosales.

Hasta aquí, amigo lector, esta breve prefación para introducirlo, con el cuerpo ya hecho a la copla, por el gran cancionero de Triana. No he seguido en su recopilación un sistema erudito, ni ha sido mi intención -como podrá comprobar fácilmente en su lectura- analizar las coplas en su naturaleza lingüística y morfológica. Tan sólo he intentado -con más paciencia y perseverancia que el santo Job, al que se invoca siempre para estos menesteres-, una labor de rescate de esas coplas, muchas de ellas perdidas, que poetas, anónimos o no, dejaron para gloria del barrio en el que tuve la gran suerte de nacer.
Me pareció bien, desde un principio, que fueran agrupadas por temas y ordenadas alfabéticamente, entremezclándolas, cuando el tema lo requiriese, con algún que otro poema en consonancia con el apartado. Y es la sencilla línea que he seguido, ignoro si la mejor o la peor, aunque sí creo que es la más dinámica.
Al ir las coplas numeradas, la búsqueda de autores, discografía, cancioneros o libros de los que han sido tomadas, amén de las notas relacionadas con coplas específicas, es sumamente rápida y fácil al incluirse en el volumen un amplio apéndice de rastreo con todas estas anotaciones.
Siempre, por muchas coplas que vayan incluidas en él, un total de 1.218, será un cancionero incompleto, bien porque son muchas las coplas que salen cada año en el aluvión primaveral de las sevillanas, o bien porque de algunos temas estas son las que he logrado encontrar. De todas formas, estimo que las más importantes, aunque todas lo son, han tenido su sitio en este libro. Ahora, lo propio es que goce con ellas, con el recuerdo de otros tiempos, con la belleza coplera y magnánima de este presente..., y cuando el nombre de Triana suene en sus labios, una y otra vez, dé gracias a Dios porque este arrabal, guarda y collación de Sevilla, lleve tan sonoro nombre. Si Triana se llamase Zumárraga, por poner un ejemplo, y sin que esto signifique el más mínimo menosprecio a la preciosa localidad norteña, os hubiésemos quedado sin cancionero y sin una copla bendita que llevar por los paisajes de la memoria.

¡Ojalá que, al final de esta lectura que vamos a iniciar, usted también se deje apresar por la copla, como decía en aquellos versos hermosos el poeta Francisco Garfias:

Estamos ya cogidos por la copla.
Tomados por un viento de milenio.
Arañada la voz de viejos duendes.
Arrebatados por el son del cante
o que por ese otro son de agua: el ¡ay!
que hiere o que lastima
al pasar por Triana.


6 comentarios:

  1. A. fernández de Cachero M.14 de junio de 2011, 18:40

    Emilio en especial la copla de Barbeito, que desconocía,es la que más huele a torería, a lo mejor será porque ha tocado mi fibra sensible de Triana. Pero hablar de La pañoleta, tan torera, de Cagancho, de Gitanillo, de Montes...una delicia que nada más que hace falta ponerle música a tu artículo. Por cierto desconozco si a algún torero de Triana le han grabado alguna copla andaluza. ¿Y Camas? Tan cerquita de Triana que todos los toreros iban a entrenar allí.Hoy en día sihubieran hecho la copla anónima de las novias dirían que Gallito era sevillista y Juan bético.

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  2. Son hermosísimos esos versos taurinos que derrochó en su Pregón de la Velá.
    Sí que hay coplas a los toreros de Triana, y muchas, lo que pasa es que ahora estamos en el blog en la introducción del cancionero que vendrá después por temas y alfabéticamente.
    ¡Juan Belmonte era bético seguro, por eso tenía tanto Arte!

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  3. Juan Belmonte, como todos los chiquillos de Triana, hubiera coleccionado las estampas de futbolistas de Primera División... y ahí no venía el Betis. Fuera de la mitología, muy propia de los "verderones", Triana fue siempre sevillista. Ejemplo: en mis tiempos de chiquillo en el corral de Cura (gente pudiente toda...) sólo recuerdo un bético, ¡pobre muchacho!
    Ya empezamos, Emilio... lo que nos quea esta temporá...

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  4. No te olvides que el Betis fue Campeón de Liga de la Primera División en 1934.
    En nuestro barrio sólo he visto dos sevillistas, y ninguno va al fútbol.
    ¡La guasa gorda empieza ya mismo!

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  5. Ese año no hubo estampas de fútbol, Emilio... La República no era futbolera...

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