martes, 10 de mayo de 2011

LA PRESENCIA DE LA MADRE EN EL CANCIONERO FLAMENCO (16)


Continuamos con el cancionero de la lírica popular y con la madre como protagonista de sus coplas. El inmenso amor de la madre se ve reflejado en esta copla de José Luis Rodríguez Ojeda, publicada en su libro "Mis letras para el cante" (2008):

Lo pienso y qué escalofrío.
Más fuerte entonces lo abrazo.
Qué será de este hijo mío
si algún día yo le falto.

Y el arrepentimiento en otra copla de autor por seguiriya, en este caso de José el de la Tomasa en su libro "Alma de barco" (1990):

Los celos me ciegan,
he perdío el sentío,
le he levantao la palabra a mi madre,
la que me ha parío.

Las penas compartidas en "La poesía lírica en andaluz", copla anotada por José María Pérez Orozco y Alberto Fernández Bañuls:

Las penas de mi madre
también son las mías,
las que yo tengo pensando en ella
a mí se me olvidan.

O en esta otra:

Hijo de mis entrañas,
de mi corazón,
como te acuestas llorando
me acostaba yo.

El ánimo de la madre ante las adversidades en la copla de Manuel Balmaseda:

Hijito mío no llores,
ni hagas cuenta de nada,
que siempre se ha oío decí:
a mal tiempo, buena cara.

Y la muerte por la pena, también anotada en el cancionero popular:

Jesús, qué fatigas tengo,
la madre de mis entrañas
de ducas se está muriendo.

Tristísima esta copla por seguiriya de muerte y desesperación:

Hermanito mío Cuco
dile a mi madre
que yo me muero en esta casapuerta
revolcao en sangre.

Manuel Machado fue, sin duda, uno de los grandes artífices de la lírica popular. Es hermosísima esta copla de  su libro "Cante hondo" (1912):

En los caracoles,
mare, de tu pelo,
se me ha enredado el alma y la vida
y el entendimiento.

El relato a la madre del encierro del padre o del hermano en esta seguiriya del cancionero popular:

Madre, ni andar puede
allí el pobrecito
porque lo tienen cargao de hierros
y está muertecito.

El recuerdo efímero en previsión de un desahucio:

Madre, de estos campos
flores cogeré,
por si acaso de aquí nos echaran
recuerdos tener.

La impotencia ante el silencio de la madre muerta en la voz de Salvador Rueda:

Madrecita de mi vida,
sólo tú que me conoces
sabes la pena que siento
cuando a mi voz no respondes.

La petición a la madre de un consejo para enmendar la vida:

Madrecita mía Juana,
guíame los pasos
pa que me aparte de la mala vía
que yo estoy pasando.

O para aliviar la pena que uno siente en la letra de Julio Porlán:

Madrecita mía,
dime qué me pasa,
escalofríos de no sé qué pena
me rompen el alma.

La acusación por haber hecho llorar a una madre, en la copla popular:

Mala gitana tú eres,
has hecho llorá a tu madre
tanto como ella te quiere.

Quizás fuese esta gitana la misma que canta en una soleá el maestro Antonio Mairena:

Mira con quién vine a dar,
hija de tan mala madre
envuelta en pecao mortal.

Andando, andando, casi hemos llegado al final de esta muestra que he querido poner en nuestro blog sobre la presencia de la madre en el cancionero flamenco. Mañana intentaremos rematar este breve muestrario de coplas que de seguro nos habrán dejado algún sabor de la maravillosa lírica andaluza.

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