viernes, 22 de abril de 2011

POEMAS DE MI ARMARIO: LA MIRADA PERDIDA (1)


CONCIENCIA

Cuando la juventud brillaba por mi cuerpo
no miraba a los viejos que pasaban al lado,
estorbaba la imagen colgada del ayer
y no querían herirse mis retinas, tan nuevas,
de golpes de otros tiempos, de unas calamidades
que jamás llegarían al umbral de mi vida.

Conmigo hacen lo propio los jóvenes de hoy
pasando y no mirando mi vejez repentina,
enamorando hembras, riéndose del mundo,
exprimiéndole el gozo al limón de los días,
bebiendo a grandes sorbos el manantial diario,
caminando a zancadas la senda interminable. (?)

Mi conciencia de hoy me trae el ayer tan próximo
que yo creía lejano, soñando con que el tiempo
no arrebataba nunca aquella infancia hermosa
de cometas de seda volando por mis manos,
de besos recién hechos que me daba mi madre
al filo de los días que yo soñaba eternos.

Quise ser Peter Pan , lo deseé, pero ya soy un viejo
que cuenta batallitas con los nietos dormidos,
con amigos dormidos, con mujeres  que duermen
con el sexo ya muerto de esperanzas inútiles
soñando en Robert Reford  o en el Clooney, que salen
con la cara dispuesta  a joderlas a todas.

Es mi fin el de hoy y pago las pedradas
que daba yo al ayer –tan cerca y tan distante-
cuando creía en verdad la juventud perpetua,
cuando no me importaba la imagen arrugada
de esos ancianos, de lágrimas de siglos,
que ayer, o quizás anteayer, cruzaron por mis ojos.

 Emilio Jiménez Díaz
"La mirada perdida"
20 de abril de 2011

2 comentarios:

  1. Contra más claro vemos la verdad de la vida, menos la vida nos ve... Este poema tuyo nos sirve a todos los jubilados sólo que yo sigo teniendo el rostro eternamente joven de James Dean esperando a Natalie Wood. La vida es sueño... y no te digo nada a esta edad.

    ResponderEliminar
  2. También yo esperaba siempre a Claudia Cardinale y a Sofía en el andén donde esperaba a Mastroiani. Hoy, sólo espero la voz de la memoria herida.

    ResponderEliminar