jueves, 28 de abril de 2011

LA PRESENCIA DE LA MADRE EN EL CANCIONERO FLAMENCO (4)


La palabra madre sale muchas veces en el cancionero como referencia para piropearla por haber dado a luz hijas tan hermosas. Escojamos una primera muestra de la lírica popular:

A la madre de esta niña
le tengo yo que decir
adónde ha ido por semilla
pa sembrar ese alhelí.

O esta otra de muy parecido contenido:

A la madre de esta niña
le voy a pedir un favor,
que me enseñe la maceta
donde ha criado esta flor.

Hasta la copla se edulcora cuando hay pasteles de por medio:

Tu madre tuvo que ser
a la fuerza pastelera,
porque un dulce como tú
no lo fabrica cualquiera.

También las coplas relatan las desavenencias entre la amada y el amador por culpa de las intromisiones maternales. Lo recoge en esta primera muestra el cantaor y poeta José el de la Tomasa en su libro "Alma de barco" (1990):

A tu madre no la entiendo
que quiere que yo te olvide
cuando más te estoy queriendo.

Si es como cuenta la siguiente copla, el novio seguro de que tenía razón. La registra el cancionero popular:

A tu casa no me arrimo
que tu bata ha naquerao
lo que siendo yo tu primo
debiera haberse callao.

Aunque no siempre las madres suelen salirse con la suya en esto de los amores:

Al morir mi madre dijo
que dejara de quererte
sin saber la pobrecita
que olvidarte era mi muerte.

El desprecio o desdén por la mujer o el hombre amado por parte de la madre, da lugar a coplas como estas que tienen múltiples variaciones:

Anda diciendo tu madre
que me desprecia por pobre,
anda y dile a tu madre
que ayer se cayó una torre.

Anda diciendo tu madre
que a la reina te mereces,
y yo como no soy reina 
no quiero que me desprecies.

Anda diciendo tu madre
que yo contigo no igualo,
eso será en el dinero
porque en vergüenza te gano.

Anda diciendo tu madre
que es muy pronto pa casarte,
pues que te eche en adobo
y avise cuando te saque.

Anda diciendo tu madre
que yo le quito el dormir,
dentro de su casa tiene
la que me lo quita a mí.

Anda diciendo tu madre
que yo no tengo vergüenza:
bien puede considerar
que es la pasión que me ciega.

Anda diciendo tu madre
que conmigo andas perdiendo;
y conmigo estás ganando
un veinticinco por ciento.

Anda diciendo tu madre
que no me quiere pá ná,
pá menos la quiero yo,
mira qué casualidad.

Hermosísima la versión del cantaor trianero Antonio González Garzón "El Arenero" que hacía de este letra una obra maestra por soleá:

Anda diciendo tu mare
que tú vales más que yo,
ni tú ni tóa tu familia
ni el Dios que a ti te creó.

Existe otra expresión muy parecida en la copla recogida en "La poesía lírica en andaluz" (1983):

Anda diciendo tu madre
que eres tú mejor que yo,
y ni ella que te ha parío
ni el padre que te engendró
se comparan con los míos.

Y por hoy, aunque seguiremos con este tema mañana mismo, gracias al gran manantial de coplas sobre este mismo asunto, nos despedimos con la palabra valiente de una novia como encargo ante la que podría haber sido su futura suegra.

Anda, ve y dile a tu madre
que te pele y que te monde,
que te vuelva a dar la teta
y que te enseñe a ser hombre.

Lo dicho, hasta mañana..., si Dios quiere.

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