domingo, 24 de abril de 2011

EL POETA DE LA SEMANA: MANUEL ALCÁNTARA (2)


DE MÍ, UNA GUITARRA

Cuando yo me haya ido 
-qué triste que me vaya- 
de esta madera mía 
que me hagan una guitarra. 

Cuando termine la muerte, 
si dicen: "¡A levantarse!", 
a mí que no me despierten. 

Que por mucho que lo piense, 
yo no sé lo que me espera 
cuando termine la muerte. 

Que yo me conformo siempre, 
y una vez acostumbrado 
a mí que no me despierten. 

Para encontrarme conmigo 
vuelvo a salir a la calle, 
calle del tiempo perdido. 

Para encontrarme contigo 
estoy buscando en el suelo 
las huellas de su sonido. 

Para encontrarme con nadie 
me pongo a mirar arriba, 
¡Auxilio, que Dios me ampare! 

Mis cuentas no están cabales: 
me falta una golondrina 
y me sobran tres cristales. 

Mira qué cosa tan rara: 
pasé la noche contigo 
estando solo en mi cama. 

En este día cualquiera 
párate a ver cómo canta, 
antes que me vaya fuera, 

mi corazón en tu mano 
y tu boca en mi garganta 
por la mañana temprano. 

Ponte a vivir como loco: 
ama, ríe, bebe, olvida. 
Puesto a vivir todo es poco 
por más que dure la vida. 

El mar no puede morir, 
se quedará navegando 
aunque no haya nadie aquí. 

Si otros no buscan a Dios 
yo no tengo más remedio: 
me debe una explicación. 

No digo que sí o que no. 
Digo que si Dios existe 
no tiene perdón de Dios. 

No digo que no o que sí. 
Digo que me gustaría 
que Él también creyera en mí. 

Yo no le guardo rencor. 
Si le encuentro alguna vez 
nos perdonamos los dos. 

Mi pobre tierra no puede 
darme lo que estoy buscando. 
Nadie da lo que no tiene. 

Yo no culpo a Andalucía, 
sé muy bien que a su esperanza 
le pasó lo que a la mía. 

Averigua quién te dio 
esas ganas de morirte. 
Ha tenido que ser Dios. 

Ha tenido que ser Dios 
un día que estaba triste. 
No tiene otra explicación. 


Manuel Alcántara

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