lunes, 18 de abril de 2011

EL POETA DE LA SEMANA: JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (3)


LAS TARDES DE ENERO

Va cayendo la noche: La bruma 
ha bajado a los montes el cielo: 
Una lluvia menuda y monótona 
humedece los árboles secos. 
El rumor de sus gotas penetra 
hasta el fondo sagrado del pecho, 
donde el alma, dulcísima, esconde 
su perfume de amor y recuerdos. 
¡Cómo cae la bruma en el alma! 
¡Qué tristeza de vagos misterios 
en sus nieblas heladas esconden 
esas tardes sin sol ni luceros! 
En las tardes de rosas y brisas 
los dolores se olvidan, riendo, 
y las penas glaciales se ocultan 
tras los ojos radiantes de fuego. 
Cuando el frío desciende a la tierra, 
inundando las frentes de invierno, 
se reflejan las almas marchitas 
a través de los pálidos cuerpos. 
Y hay un algo de pena insondable 
en los ojos sin lumbre del cielo, 
y las largas miradas se pierden 
en la nada sin fe de los sueños. 
La nostalgia, tristísima, arroja 
en las almas su amargo silencio, 
Y los niños se duermen soñando 
con ladrones y lobos hambrientos. 
Los jardines se mueren de frío; 
en sus largos caminos desiertos 
no hay rosales cubiertos de rosas, 
no hay sonrisas, suspiros ni besos. 
¡Como cae la bruma en el alma 
perfumada de amor y recuerdos! 
¡Cuantas almas se van de la vida 
estas tardes sin sol ni luceros! 

Juan Ramón Jiménez

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