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MANOLO ESCOBAR |
El almeriense Manolo Escobar pisa fuerte en estos inicios de la década y tiene su amplio batallón de seguidores. Sus canciones, siempre tan pegadizas como "El Porompompero", se tararean por todos los lugares y se quedan para siempre en la memoria colectiva. Así el caso de la rumba "Yo soy un hombre del campo" (1962), que incluyó en la película "Los guerrilleros" (1963), acompañado por Rocío Jurado y dirigida por Pedro L. Ramírez. La letra pertenecía a Escobar y la música al maestro Solano:
Yo soy un hombre del campo, / no entiendo ni sé de letras. / Yo soy un hombre del campo, / no entiendo ni sé de letras, / pero, pero soy de una opinión, / pero soy de una opinión / que el que me busca me encuentra. // Salero, si sabes que yo te quiero, / que por tu querer me muero, / esa es la pura verdad.// Ayayayayay, yayayayayayayay, / yayayayayayayay, yayayaya. / Pobrecita la amapola, / pobrecita la amapola, / no tie, no tiene pare ni mare, / no tiene pare ni mare / y vive en el campo sola. / (Estribillo) / Andalucía es la tierra / del vino y del aguardiente, / Andalucía es la tierra, / del vino y del aguardiente, / de las mujeres bonitas, / de las mujeres bonitas / y de los hombres valientes. / (Estribillo).
Por aquellos años, concretamente por las fechas de 1963, se pone de moda "La bamba", también llamada "La bamba alegre", un son mexicano de Veracruz cuyas raíces se remontan al siglo XVII y que escucha y transforma el músico y compositor catalán Luis Martínez Serrano. Fue el cantautor mexicano Ricardo Esteban Valenzuela, más conocido Ritchie Valens, quien la popularizó, aunque en nuestro país lo hizo el cantante de Puerto Rico José Feliciano:
Ay, la bamba, la bamba, la bamba. / Ay, la bamba, la bamba, la bamba. / Para bailar la bamba, / para bailar la bamba / se necesita un poquito de gracia / y otra cosita, / ay, arriba y arriba, / arriba iré, / yo no soy marinero, / soy capitán, / por ti seré, / por ti seré. / Ay, la bamba, la bamba, la bamba. / Ay, la bamba, la bamba, la bamba. / Para subir al cielo se necesita / una escalera larga y otra chiquita, / pero arriba y arriba, / arriba iré, / yo no soy marinero, / soy capitán, / por ti seré, / por ti seré. / Bamba, bamba, bamba, bamba.
Uno de los grandes grupos de la hornada de los sesenta fue, sin duda, "Los Brincos", que en un inicio estuvo formado por Fernando Arbex, Juan Pardo, Manolo González y Antonio Morales "Junior". Durante su ciclo vital tuvo algunas deserciones importantes, y más tarde desapareció para volver a refundarse, ya sin el éxito anterior, en el año 2000. Hicieron un tipo de música muy significativo y que tuvo gran éxito entre la juventud de aquella década, con canciones como "Flamenco" (1965), "Sola" (1965), "Mejor" (1966), "Un sorbito de champán" (1966) o "Lola" (1967). En esta ocasión, recordamos uno de los principales éxitos del grupo. ¿Recuerdan "Borracho"?
¡Borracho! / ¿Borracho yo? / Tururú. / Quiero estar borracho otra vez, / otra vez, otra vez. / A ver si así dejo de beber / de una vez. / Porque si estoy borracho, / me olvidaré de ti / así, así, así, así. / No quiero estar borracho otra vez, / otra vez, otra vez, / porque te veo doble y no está bien, / no está bien. / No quiero estar borracho, / quiero vivir feliz / así, así, así, así. / Oiga joven, otra copita por favor, / y que conste que no estoy borracho, / estoy un poquito alegre, hip. / No quiero estar borracho, / quiero vivir feliz / así, así, así...
Casi a finales de la década, allá por 1969, una canción con autoría del argentino José Borsani se haría muy famosa en las voces de "Los Mismos", aquel grupo formado por Elena Vázquez, Antonio Pérez y Benjamín Santos, que comenzaron llamándose "Los Jollys" y que se disolvieron en 1978. La canción se llamaba "Voy a pintar las paredes con tu nombre", y decía así:
Voy a pintar las paredes / con tu nombre, mi amor, / para que sepas / que te quiero de verdad. / Tus ojos son como un cielo, / todo azul, todo amor, / tu boca es es tan dulce como miel. / Paredes feas al escribir tu nombre se llenarán / de lindas flores, tan lindas como tú. / Voy a pintar las paredes / con tu nombre, mi amor, / para que sepas / que te quiero de verdad. / Tus ojos son como un cielo / todo azul, todo amor, / tu boca es tan dulce como miel. / Paredes feas al escribir tu nombre se llenarán / de lindas flores tan lindas como tú. / Voy a pintar las paredes con tu nombre, mi amor, / para que sepas / que te quiero de verdad, / para que sepas que te quiero de verdad, / para que sepas que te quiero de verdad...
Un bolero convertido en rumba, original del compositor mexicano Luis Demetrio, y cantado por Peret, aunque también lo haria Lola Flores, se hizo muy famoso en esta década de aluvión con el título "La copa de vino", que se había versionado de los cantantes extranjeros:
Alcé mi copa de vino / para brindar por tu muerte / porque es la única forma / que puede mi alma / dejar de quererte. / Alcé mi copa de vino / para brindar por tu ausencia / para pedirle a mi sino / no volver a verte / más por mi camino. / Contigo sólo el sufrimiento conocí / y felicidad nunca compartí. / Y, sin embargo, / yo de ti me enamoré / pues llegué a creer / en la mentira de tu amor. / Alcé mi copa de vino / para brindar por tu muerte, / porque es la única forma / que puede mi alma dejar de quererte. / Contigo sólo el sufrimiento conocí / y felicidad nunca compartí. / Y, sin embargo, / yo de ti me enamoré / pues llegué a creer / en la mentira de tu amor. / Alcé mi copa de vino / para brindar por tu muerte / porque es la única forma / que puede mi alma dejar de quererte.
Casi a finales de la década, allá por 1969, una canción con autoría del argentino José Borsani se haría muy famosa en las voces de "Los Mismos", aquel grupo formado por Elena Vázquez, Antonio Pérez y Benjamín Santos, que comenzaron llamándose "Los Jollys" y que se disolvieron en 1978. La canción se llamaba "Voy a pintar las paredes con tu nombre", y decía así:
Voy a pintar las paredes / con tu nombre, mi amor, / para que sepas / que te quiero de verdad. / Tus ojos son como un cielo, / todo azul, todo amor, / tu boca es es tan dulce como miel. / Paredes feas al escribir tu nombre se llenarán / de lindas flores, tan lindas como tú. / Voy a pintar las paredes / con tu nombre, mi amor, / para que sepas / que te quiero de verdad. / Tus ojos son como un cielo / todo azul, todo amor, / tu boca es tan dulce como miel. / Paredes feas al escribir tu nombre se llenarán / de lindas flores tan lindas como tú. / Voy a pintar las paredes con tu nombre, mi amor, / para que sepas / que te quiero de verdad, / para que sepas que te quiero de verdad, / para que sepas que te quiero de verdad...
Un bolero convertido en rumba, original del compositor mexicano Luis Demetrio, y cantado por Peret, aunque también lo haria Lola Flores, se hizo muy famoso en esta década de aluvión con el título "La copa de vino", que se había versionado de los cantantes extranjeros:
Alcé mi copa de vino / para brindar por tu muerte / porque es la única forma / que puede mi alma / dejar de quererte. / Alcé mi copa de vino / para brindar por tu ausencia / para pedirle a mi sino / no volver a verte / más por mi camino. / Contigo sólo el sufrimiento conocí / y felicidad nunca compartí. / Y, sin embargo, / yo de ti me enamoré / pues llegué a creer / en la mentira de tu amor. / Alcé mi copa de vino / para brindar por tu muerte, / porque es la única forma / que puede mi alma dejar de quererte. / Contigo sólo el sufrimiento conocí / y felicidad nunca compartí. / Y, sin embargo, / yo de ti me enamoré / pues llegué a creer / en la mentira de tu amor. / Alcé mi copa de vino / para brindar por tu muerte / porque es la única forma / que puede mi alma dejar de quererte.
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