
Hay que tener ciertamente cuidado si se presenta de esta guisa a un amigo a la novia, si es que no queremos encontrarnos con la letra de aquella antigua seguidilla que suele estar siempre de actualidad:
A casa de mi novia
llevé a un amigo;
llevé a un amigo;
él se quedó por amo,
yo despedido.
yo despedido.
Esto sucede
llevando a los amigos
donde hay mujeres.
Y es que tanto se ufanan algunos de su "mercancía" que pasa lo que pasa, como nos cuenta esta copla anotada en casi todos los cancioneros:
A mi amigo lo llevé
llevando a los amigos
donde hay mujeres.
Y es que tanto se ufanan algunos de su "mercancía" que pasa lo que pasa, como nos cuenta esta copla anotada en casi todos los cancioneros:
A mi amigo lo llevé
a casa de la que amaba;
y a los tres o cuatro días
mi amigo a mí me llevaba.
Dice el refrán que quien dice lo que no debe escucha lo que no quiere. Parece que es verdad a tenor de lo que nos cuenta epigramáticamente en esta coplilla Gabriel del Corral:
A su mujer, ofendido,
cabra un marido llamó;
Dice el refrán que quien dice lo que no debe escucha lo que no quiere. Parece que es verdad a tenor de lo que nos cuenta epigramáticamente en esta coplilla Gabriel del Corral:
A su mujer, ofendido,
cabra un marido llamó;
y ella se desagravió
con llamarle su marido.
Maridos hay que, de tan cornudos, no saben si crecen o si menguan. Así lo canta una copla de unos cantes de ida y vuelta:
Al llegar a la casa
dijo el marido:
Maridos hay que, de tan cornudos, no saben si crecen o si menguan. Así lo canta una copla de unos cantes de ida y vuelta:
Al llegar a la casa
dijo el marido:
o la puerta ha achicado
o yo he crecido.
Algunos sí, algunos de dan cuenta rápidamente y advierten a la "parienta" de una paliza soberana. Jorge Llopis, el gran humorista desaparecido, en su libro con nombre orteguiano "La rebelión de las musas", relata, en un fandango atípico, una historia, posiblemente verídica:
¡Anda, y que Dios te socorra...!
o yo he crecido.
Algunos sí, algunos de dan cuenta rápidamente y advierten a la "parienta" de una paliza soberana. Jorge Llopis, el gran humorista desaparecido, en su libro con nombre orteguiano "La rebelión de las musas", relata, en un fandango atípico, una historia, posiblemente verídica:
¡Anda, y que Dios te socorra...!
Escondío en tu colchón,
que es de lana y no de borra,
hay un jefe de estación,
que yo le he visto la gorra.
Menos mal que la gorra fue el elemento visible, y no la "porra", porque la paliza prometida hubiese rematado, sin duda, en un nicho del camposanto. Hay, sin embargo, como nos dice mi amigo Manuel Garrido en su libro "Cuernología del cante", quien lleva bien el tema:
Al limpio sol del verano
los cuernos se me amorenan
y parecen más humanos.
Y maridos que aconsejan a sus mujeres antes de ir a la farmacia, tal como se canta en esta letra de "alegrías", por aquello de la fama de los poseedores de algunos atributos sexuales:
A la botica, niña,
no vayas sola,
que el boticario, niña,
Menos mal que la gorra fue el elemento visible, y no la "porra", porque la paliza prometida hubiese rematado, sin duda, en un nicho del camposanto. Hay, sin embargo, como nos dice mi amigo Manuel Garrido en su libro "Cuernología del cante", quien lleva bien el tema:
Al limpio sol del verano
los cuernos se me amorenan
y parecen más humanos.
Y maridos que aconsejan a sus mujeres antes de ir a la farmacia, tal como se canta en esta letra de "alegrías", por aquello de la fama de los poseedores de algunos atributos sexuales:
A la botica, niña,
no vayas sola,
que el boticario, niña,
gasta pistola.
Y algunos hasta trabucos. Más exagerada y humorística es la letra anotada por Francisco Álvarez Curiel en su "Cancionero popular andaluz":
A ciento cincuenta mil leguas
Y algunos hasta trabucos. Más exagerada y humorística es la letra anotada por Francisco Álvarez Curiel en su "Cancionero popular andaluz":
A ciento cincuenta mil leguas
tengo yo a mi cariñito;
y me ha mandado decir
que está en la cama malito
y que no puede venir.
Ni aunque estuviera bueno. Si, para redondear, estimamos la legua como 4 kilómetros justos y multiplicamos por la distancia que estaba el enfermo, el pobre es que no podía llegar ni con Iberia. Las coplas, casi siempre nacidas del pueblo, no dejan títere con cabeza, y si la revisten de humor y se meten con los cornudos, no se dejan atrás al clero, que buena fama ha tenido desde siempre de ser folgador por naturaleza y de sangre caliente. El refranero siempre lo ha advertido, "Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.":
A coger caracoles
iban dos monjas
Ni aunque estuviera bueno. Si, para redondear, estimamos la legua como 4 kilómetros justos y multiplicamos por la distancia que estaba el enfermo, el pobre es que no podía llegar ni con Iberia. Las coplas, casi siempre nacidas del pueblo, no dejan títere con cabeza, y si la revisten de humor y se meten con los cornudos, no se dejan atrás al clero, que buena fama ha tenido desde siempre de ser folgador por naturaleza y de sangre caliente. El refranero siempre lo ha advertido, "Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.":
A coger caracoles
iban dos monjas
y detrás iba el fraile
con las alforjas.
Tómese "alforjas", evidentemente, por lo que de sobras conocéis. En esta materia el cancionero siempre nos advierte:
A la lumbre y al fraile
Tómese "alforjas", evidentemente, por lo que de sobras conocéis. En esta materia el cancionero siempre nos advierte:
A la lumbre y al fraile
nunca hay que hurgarle,
que la lumbre se apaga
y el fraile arde.
Tampoco se os ocurra ir a a pedir a un recinto conventual. Ya nos lo advierten en la misma entrada monacal:
A la puerta de un convento
hay un letrerillo escrito:
Tampoco se os ocurra ir a a pedir a un recinto conventual. Ya nos lo advierten en la misma entrada monacal:
A la puerta de un convento
hay un letrerillo escrito:
Aquí se pide pa Dios
y no se le da ni a Cristo.
Con esto de pedir hay que tener mucho cuidado para que no nos pase como al protagonista del fandango del cantaor gaditano Lucas "El Disparate", que recogía José Luis Ortiz Nuevo en el libro "Las mil y una historias de Pericón" en su página 158:
A pedirle a Dios cien duros
Con esto de pedir hay que tener mucho cuidado para que no nos pase como al protagonista del fandango del cantaor gaditano Lucas "El Disparate", que recogía José Luis Ortiz Nuevo en el libro "Las mil y una historias de Pericón" en su página 158:
A pedirle a Dios cien duros
un artista subió al cielo,
a pedirle a Dios cien duros,
y le contestó San Pedro:
y le contestó San Pedro:
¡Vaya usté a tomar por culo,
que aquí no quiero gamberros!
Las muchachas jóvenes tienen que tener mucho cuidado cuando van por agua a la fuente. Así al menos nos lo aconseja Juan Manuel Villén, en su "Novísimo cancionero" (1887), por medio de unas seguidillas boleras:
A la fuente por agua
Las muchachas jóvenes tienen que tener mucho cuidado cuando van por agua a la fuente. Así al menos nos lo aconseja Juan Manuel Villén, en su "Novísimo cancionero" (1887), por medio de unas seguidillas boleras:
A la fuente por agua
fue Mariquilla,
rompiéndose la enagua
en una arquilla;
Y la rotura
al ver su madre, dijo:
-No hay compostura.
También enagua, como pistola y alforja, y como otras palabrejas que saldrán por aquí con doble intencionalidad, no es necesario explicar, como tampoco qué es el "chirimboli" que se canta en algunos pueblos de Castilla en la suelta de toros de las fiestas:
A la Mariloli, a la Mariloli
También enagua, como pistola y alforja, y como otras palabrejas que saldrán por aquí con doble intencionalidad, no es necesario explicar, como tampoco qué es el "chirimboli" que se canta en algunos pueblos de Castilla en la suelta de toros de las fiestas:
A la Mariloli, a la Mariloli
la cogío el toro
y le ha metío el cuerno
por el chirimboli.
Pues mucho cuidado con esa cornadas en lugares tan delicados como el "chirimboli" castellano, aunque en Extremadura se llame de otra manera:
A la Vitorina
Pues mucho cuidado con esa cornadas en lugares tan delicados como el "chirimboli" castellano, aunque en Extremadura se llame de otra manera:
A la Vitorina
le ha cogío el toro,
le ha metío el cuerno
le ha metío el cuerno
por el as de oro.
Bueno, pues ya sabemos que también al tradicional coño se le llama "as de oro". ¿A como todos lo ignorábais? Lo que me preocupa es la manía que tienen estas mujeres con los cuernos, por ponerlos y por dejarse herir por ellos. Caso distinto es cuando algo se produce por causas meteorológicas, como nos anota mi amigo Aurelio Gurrea en una conferencia sobre "El fandango tarifeño":
A las niñas de Tarifa
cuando barrunta el levante
Bueno, pues ya sabemos que también al tradicional coño se le llama "as de oro". ¿A como todos lo ignorábais? Lo que me preocupa es la manía que tienen estas mujeres con los cuernos, por ponerlos y por dejarse herir por ellos. Caso distinto es cuando algo se produce por causas meteorológicas, como nos anota mi amigo Aurelio Gurrea en una conferencia sobre "El fandango tarifeño":
A las niñas de Tarifa
cuando barrunta el levante
se les pone el "chamarrí"
como un pimiento picante.
¡Ea, pues ya por hoy está bien, pero anotad también el "chamarrí" en el diccionario de léxicos sobre los atributos femeninos!
¡Ea, pues ya por hoy está bien, pero anotad también el "chamarrí" en el diccionario de léxicos sobre los atributos femeninos!
Ya puedo salir a la calle; llevo la sonrisa puesta... Gracias, Emilio. Lo contaré en El Ancla.
ResponderEliminarMe alegro. Pregunta en "El Ancla" si hay algunos que recuerden este tipo de letras y las apuntas.
ResponderEliminarCreo que esta experiencia va a ser divertida, porque la mayoría de las letras son las que no pudieron entrar en el libro, más las que se han agregado a través de los años que han transcurrido.