jueves, 29 de julio de 2010

UNAS GOTAS DE EROTISMO Y HUMOR (14)


Las mujeres tienen hoy día, como debe ser, todos los derechos. Antiguamente pedían, al menos, que cuando se les hiciera el amor se escogiese un sitio cómodo y decente, y no como hacía este bruto, de lo cual ella se quejaba con razón:

No me jodas en el suelo
como si fuera una perra,
que con esos cojonazos
me echas en el coño tierra.

A como no hay derecho, ¿verdad? Y también reivindican, aún con más razón, que cuando se les joda se haga como debe hacerse: de frente y por derecho, como cita el torero al toro, pero jamás de lado:

No me la metas de lao
que me dañas la matriz,
métemela derechita
que es como me gusta a mí.

Hombre, a ella y a todas. Las cosas hay que hacerlas bien, muy bien. Si hay que leer y practicar el Kamasutra, se hace y se practica aunque sea con una muñeca hinchable de "Todo a 100". La mejor posición, según la copla, es la 96. Por algo será:

Posición noventa y seis:
ambas espaldas unidas,
da lo mismo quien esté
pies abajo o pies arriba.
Lo de menos son los pies.

Los pies lo único que hacen son estorbar para estas cosas tan serias. Muchas coplas nos han dejado memoria de lo grande que tienen algunas mujeres el "chiriví", lo que no sé si tan grandes como ésta que nos dice la copla:

Para hacerte un buen vestido
le pides a Bruno tela,
dí que te de veinte varas
que en tu cuerpo ¡tela entra!

Para hacer las cortinas de dos bloques de pisos. En España ocurren cosas rarísimas en materia sexual, pero cuando yo le pedí a mis suegros la mano de su hija (que al final me la dieron entera) mi suegra no me tuvo que enseñar nada. Si se casan con una cubana, tengan mucho cuidado. Esta copla la cantaba Juanito Valderrama:

Para pedir en La Habana
la mano de una muchacha
es preciso que la suegra
le enseñe al novio
la cucaracha.

¿Es lo que todos nos estamos imaginando? Anotemos "cucaracha" como animal de compañía de nuestro diccionario. Háblabamos estos días de los jardines y el sexo en el terreno de la copla, y siguen aflorando por ahí:

Para plantar un jardín
tu culo es la mejor huerta,
basura no necesita
y el agua la tiene cerca.

¡Qué barbaridad plantar un jardín en las partes orondas de las señoras! Y cuidado que en los jardines hay muchos dípteros, es decir, mosquitos. Y algunos de estos tienen más cojones que una batería de legionarios:

Por la sierra de Pela
viene un mosquito:
le llegan las gandumbas
a Don Benito.

¡Ni diez litros de "Aután" pueden con un mosquito así! Espero que hayáis anotado "gandumbas" para nuestro diccionario. ¿Impotencia, gatillazo, maricón de nacimiento lo que nos canta esta copla? Habría que preguntárselo a quien la anotó, Aurelio Gurrea:

Por mucho que arda tu fragüa
no se enciende mi candil,
aunque subas tus enaguas
ya te he dicho que pa mí
no eches más arroz, Bernarda.

Tiene tomate querer dar arroz a quien no le gusta. Han salido muchas putas por entre estas coplillas, ¿pero tan puta como ésta?:

Por muy puta que tú seas
no llegarás a tu abuela
que en un día se tiró
a veinte de Talavera.

Y decía el gachó que la novia era puta... pues observen a esta familia completa:

Puta tú, puta tu madre,
puta tu abuela y tía Emilia,
¿cómo quieres que te quiera
siendo puta tu familia?

Hay hombres que se toman el desdén de la amada con la filosofía de nuestra tierra:

Porque me digas que no,
chavala, yo no me enojo,
que un conejo como el tuyo
en cualquier monte lo cojo.

El "conejo" da buen juego como estamos viendo. Este hombre era un gran enamorado y muy cumplidor en todo, pero veía a su mujer tan triste que siempre le estaba preguntando. Esta copla está anotada por "Galerín" en su revista anual "Sevilla en broma" (1919):

¿Qué tienes? ¿Por qué lloras?
¿No te quiero lo mismo?
¿No te traigo amapolas?
¿No es mi canto un arrullo?
Cada vez que lo quieres
¿no te doy yo lo "tuyo"?

Eso de "lo tuyo" hay que anotarlo, que no se nos pase por vagancia. Qué gran verdad la que nos cuenta esta seguidilla anotada por Fermín Requena en su libro "Regalo de boda" (1911), en la página 215:

Quién tuviera la dicha
de Adán y Eva,
porque nunca tuvieron
suegro ni suegra.
También lograron
librarse de cuñadas
y de cuñados.

¡Eso ya no se volverá a ver, qué pena! Las solteras, las pobres, echan mucho de menos lo que les falta. ¡Ay! Observen lo que decía ésta:

Remendando calzones
dijo una dama:
de lo que aquí se encierra
tengo yo ganas.

Bueno, pues ya está bien por hoy. Yo también tengo ganas, muchas ganas de la cerveza fresquita que se encierra en el frigorífico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada