
Tal como prometí a mis blogueros, más de lo que prometí, he rendido el homenaje merecido a mi gran amigo Paulino González Jiménez, mi querido "Paulus", por medio o a través de su obra poética que casi todos desconocían. Dije que iba a poner parte de sus poemas de "Pretérito imperfecto" y, al final, no sólo he puesto todos sino también los de su último libro "Tren de lejanías", que me tocó por gracia del autor corregir y revisar y que está dedicado a don Juan Ruiz Serrano y a mi persona.
A través de 81 poemas, la mayoría sonetos, excepto su hermoso "Callejero virtual", he querido dejar la palabra de mi amigo al conocimiento de los demás. Paulino no solamente podía ser conocido como el gran autor de éxito de innumerables "sevillanas". Eso formó una parte más de su vida, como el de pintar hermosos belenes en las piedras, hacer unos collages magníficos de papel de periódicos viejos, ejecutar extraordinarios murales, realizar maravillosas felicitaciones de Navidad con elementos de la tierra, ser un excelente escritor pedagógico e histórico, hacer de una corteza de pinos de El Puerto una obra de arte...
Paulino era multidisciplinar, pero en todas esas facetas triunfaba porque era un gran artista, una persona sensible al que Dios dotó con la gracia de una habilidad portentosa. Se nos fue en abril, un mes que no está hecho para que se mueran los artistas. Mi padre, su íntimo amigo, también se marchó en abril, cuando los paisajes se blanqueaban de almendros. Sus páginas en este blog ha tenido la respuesta de muchos de sus paisanos de La Puebla de los Infantes, a la que él tanto cantase como a su Patrona La Virgen de las Huertas, de muchos amigos y de personas muy amantes de la poesía que desconocían ese lado del espejo. Me extraña, en verdad, el silencio de su sobrina, que no sólo no me dio la noticia de su muerte, conociéndo de sobras mi amistad con él, sino que me ha negado con su silencio una sencilla palabra que se llama "gracias".
Despido, amigo, tu palabra hermosa,
A través de 81 poemas, la mayoría sonetos, excepto su hermoso "Callejero virtual", he querido dejar la palabra de mi amigo al conocimiento de los demás. Paulino no solamente podía ser conocido como el gran autor de éxito de innumerables "sevillanas". Eso formó una parte más de su vida, como el de pintar hermosos belenes en las piedras, hacer unos collages magníficos de papel de periódicos viejos, ejecutar extraordinarios murales, realizar maravillosas felicitaciones de Navidad con elementos de la tierra, ser un excelente escritor pedagógico e histórico, hacer de una corteza de pinos de El Puerto una obra de arte...
Paulino era multidisciplinar, pero en todas esas facetas triunfaba porque era un gran artista, una persona sensible al que Dios dotó con la gracia de una habilidad portentosa. Se nos fue en abril, un mes que no está hecho para que se mueran los artistas. Mi padre, su íntimo amigo, también se marchó en abril, cuando los paisajes se blanqueaban de almendros. Sus páginas en este blog ha tenido la respuesta de muchos de sus paisanos de La Puebla de los Infantes, a la que él tanto cantase como a su Patrona La Virgen de las Huertas, de muchos amigos y de personas muy amantes de la poesía que desconocían ese lado del espejo. Me extraña, en verdad, el silencio de su sobrina, que no sólo no me dio la noticia de su muerte, conociéndo de sobras mi amistad con él, sino que me ha negado con su silencio una sencilla palabra que se llama "gracias".
Despido, amigo, tu palabra hermosa,
la visión de tu verbo enamorado
dormido en una acequia y al costado
de tu Puebla. Adiós digo a la olorosa
huerta verde de tu jardín de infancia
huerta verde de tu jardín de infancia
con el laurel cayendo aletargado,
con el jazmín, de aromas perfumado,
en el alma florida de tu estancia.
Tú me viste crecer y me subiste
Tú me viste crecer y me subiste
al cielo donde el Arte tiene nido
en el que nace al fin las fantasías.
En tu verbo de dudas me tuviste
soñando el primer verso en tu latido
soñando el primer verso en tu latido
para subir a un tren de lejanías.
Jamás puede llegar mi soneto a cuantos tú escribiste y guardaste, humildemente, en los cajones de tu estudio, las libretas sin nombre, las servilletas siempre para leer y por leer... Mi homenaje poético hacia ti ha llegado a su fin, pero tú, eternamente, estarás en el rincón de mis más augustas memorias. Sé que tu tierra bendita de La Puebla de los Infantes piensa lo mismo.
Jamás puede llegar mi soneto a cuantos tú escribiste y guardaste, humildemente, en los cajones de tu estudio, las libretas sin nombre, las servilletas siempre para leer y por leer... Mi homenaje poético hacia ti ha llegado a su fin, pero tú, eternamente, estarás en el rincón de mis más augustas memorias. Sé que tu tierra bendita de La Puebla de los Infantes piensa lo mismo.
Una vez más,gracias por estos versos de Paulino. Seguro que él también habrá estado orgulloso de haber tenido amigos como tú.
ResponderEliminarQuedamos a la espera de la nueva serie de versos.
Os lo prometí y he cumplido. Él se lo merecía.
ResponderEliminarEl cine me hizo "sensiblero" como a tantos... Me ha emocionado esta postrera entrada dedicada a tan extraordinario y desconocido poeta (bueno, ya no tan desconocido gracias a tí, Emilio). Has cunplido como el gran amigo que fuiste de él. Ha sido un hermoso homenaje. Felicidades.
ResponderEliminarJamás mi pobre soneto podrá llegar a ninguno de los suyos, pero de él y de mi padre me llegó ese venenillo.
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