sábado, 17 de julio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: LA VOZ DE ANDALUCÍA (61)


Cuando Andalucía estaba muda, el granaíno Carlos Cano Fernández puso voz a tanta miseria y silencio de nuestra región, y le cantó a la blanca y verde, a la esperanza de un pueblo de siempre marginado, y se hizo portavoz de nuestros miedos. Había muerto el dictador, pero todavía no se había acabado la rabia. Era 1975 cuando este andaluz universal quiso convencernos, y lo logró, de que otra Andalucía era posible.

Para mí, creo que su primer éxito fue el de la "Murga de los currelantes" (1976), incluido en uno de sus mejores álbumes, el titulado "A la luz de los cantares". Carlos Cano ha sido tan utópico como todos los que creímos que la autonomía iba a servir para levantar de una vez a la marginada Andalucía y no para entregarle un cortijo de lujo a los que nos representan. Seguimos siendo, desgraciadamente, el furgón de cola del país, que era contra lo que luchaba el cantautor en sus inumerables coplas:

Ay, Señor, la que armaron, la que liaron con la salía/ de la masonería y la subversión,/ la pelota, la lotería y las quinielas,/ el seílla, las letras, el televisor. Yus pikingli'r, turismo, sofico, renta, los alemanes,/ bombas en Palomares, ¡vaya por Dios!/ Y ahora con el destape de teta y trota los camuflajes/ las serpientes con traje de santurrón./ Y es que las dentauras ya no están duras pa estas güesuras/ y llega la rotura y el personal/ que asentao endiquela cómo se jalan de carca a carca/ mientras cuecen las habas, suelta el cantar.../ ¡María!/ coge las riendas de la autonomía./ ¡Marcelo!/ que los paraos quieren currelo./ ¡Manué!/ ¿con el cacique que vas a hacer?/ ...pos le vamos a dar con el tran tracatán/ pico y pala ¡chimpón! Y a currelar/ parabán, parabán, parabán, pan, pan.// Esto es la murga los currelantes/ que al respetable güenamente va a explicar/ el mecanismo tira palante/ de la manera más bonita y popular:/ se acabe el paro y haiga trabajo,/ escuelas gratis, medicina y hospital,/ pan y alegría nunca nos falten,/ que güervan pronto los emigrantes,/ haiga cultura y prosperiá.// ¡Maroto!/ siembra la tierra que no es un coto./ ¡Falote!/ que ya está bien de chupar del bote./ ¡Ramón!/ hay que acabar con tanto bribón/ pos le vamos a dar con el tran tracatrán/ pico y pala ¡chimpón! y a currelar/ parabán, parabán, parabán, pan, pan.

Para quien quiera conocer mejor su vida y obra, les remito al libro de Diego de los Santos "Carlos Cano. A la luz de su cantares". Editorial Almuzara. Córdoba 2005. ISBN: 84-96416-70-4. El doctor de los Santos nos acerca de una manera singular al personaje, a su vida y a su obra, y a sus pensamientos y al alma de sus coplas.

El año 1975, con el título "A duras penas", fue cuando salió el primer disco de Carlos Cano, pero en el segundo es donde ya se comienza a vislumbrar a un gran cantautor con canciones como la que hemos puesto de la "Murga de los currelantes", donde también insertó "La morralla", "Política no seas saboría", "La contraviesa" o "El milagro de El Palmar", que se convirtió rápidamente en un gran éxito con el estribillo de "Clemente, no te quedes con la gente". En 1978 sacó al mercado sus "Crónicas granadinas", llegando después "De la luna y el sol" (1980), "El Gallo de Morón" (1981), con canciones tan célebres como "La rumba del pai-pai" o la "Canción de los marineros"; "Si estuvieran abiertas todas las puertas (1983) y "Cuaderno de coplas" (1985) que tuvo un extraordinario éxito con las "Habaneras de Cádiz", con hermosa letra de Antonio Burgos:

Desde que estuve, niña, en La Habana/ no se me puede olvidar/ tanto Cádiz ante mi ventana, Tacita lejana,/ aquella mañana pude contemplar.../ Las olas de la Caleta, que es plata quieta,/ rompían contra las rocas de aquel paseo/ que al bamboleo de aquellas bocas/ allí le llaman El Malecón.../ Había coches de caballos, que era por mayo,/ sonaban por la Alameda, por Puerta Tierra,/ y me traían, ay, tierra mía,/ desde mi Cádiz el mismo son.../ El son de los Puertos, dulzor de guayaba,/ calabazas, huertos.../ Aún pregunto quién me lo cantaba...// Que tengo un amor en La Habana/ y el otro en Andalucía,/ no te he visto yo a ti, tierra mía,/ más cerca que la mañana/ que apareció en mi ventana/ de La Habana colonial/ tó Cádiz, la Catedral, La Viña y El Mentidero.../ Y verán que no exagero/ si al cantar la habanera repito:/ La Habana es Cádiz con más negritos,/ Cádiz, La Habana con más salero.// Verán que tengo mi alma en La Habana/ no se me puede olvidar,/ canto un tango y es una habanera,/ la misma manera/ tan dulce y galana y el mismo compás./ Por la parte del Caribe así se escribe/ cuando una canción de amores, canción tan rica,/ se la dedican los trovadores/ a una muchacha o a una ciudad.../ Y yo, Cádiz, te dedico y te lo explico/ por qué te canto este tango que sabe a mango,/ de esta manera esta habanera/ de piriñaca y de Carnaval.../ Son de chirigota, sabor de melaza,/ Guantánamo y Rota.../ ¡Que lo canta ya un coro en la plaza!// (Refrán).

En este álbum se recogió también, entre otras, "Las murgas de Emilio El Moro", "A Rafael de León" y "Son de calabacín". En el año 1986 nos llegó su nuevo disco "A través del olvido", y al año siguiente "Quédate con la copla", con algunas versiones de coplas antiguas como "Falsa Monea", "Chiclanera" y "Ay, Maricruz", con varias suyas en letra y música como "María la Portuguesa" y "Alacena de las monjas" y con otras hermosísimas de Antonio Burgos, como "Proclamación de la copla", "Copla de seises", "Habaneras de Sevilla" y "Pasan los campanilleros" inspirada en la preciosa marcha procesional de López Farfán. Como sería imposible ponerlas todas por el contenido que nos hemos marcado en este trabajo, vamos a incluir la titulada "Proclamación de la copla", ya que coplas y canciones son las que estamos recordando:

Temporal con mar en calma,/ tormenta sin aguacero,/ relámpago dentro del alma,/ pararrayos del te quiero./ Toa la nieve de Graná/ ardiendo dentro de una reja,/ y toas las olas del mar/ dando su sal a una queja,/ Laberinto del querer/ y norte para el olvío,/ lo que quieres comprender/ otro al cantar lo ha vivío.// No es canción, se llama copla,/ y cabe dentro la vía,/ que la copla es el querer/ que se llama Andalucía./ La copla es el ancho mar/ y la arena de la playa,/ la copla es por donde vayas/ la voz de un pueblo escuchar./ No es canción, se llama copla,/ y cabe dentro la vía,/ que la copla es el querer/ que se llama Andalucía.// Vendaval de las esquinas,/ sueño de los callejones,/ pañuelo de despedida,/ bandera de torreones./ Ay, dulce cañaveral,/ toa la sal de San Fernando/ cuando me pongo a cantar/ la copla va derramando./ Almohadita pá soñar/ y agüita para mis labios,/ ilusión para engañar/ hasta al propio desengaño...// (Refrán).

Este álbum, junto "A la luz de los cantares", quizás sea el más hermoso, al menos para mí, de cuantos hizo el gran cantautor. "Luna de abril" apareció el año 1988, mezclando también composiciones propias con versiones de temas antiguos de la copla. Le siguieron "Ritmo de vida" (1989), "Mestizo" (1992), "Forma de ser" (1994), "El color de la vida" (1996) y, entre otros, "La copla, memoria sentimental" (1999), un claro homenaje a las coplas de toda la vida. Para despedirnos de esta página dedicada a Carlos Cano, al humanísimo cantautor granaíno, me doy a dar el gusto de poner "María la Portuguesa", que él dedicó en 1987 a la gran Amalia Rodrígues:

En las noches de luna y clavel,/ de Ayamonte hasta Villarreal,/ sin rumbo por el río/ entre suspiros/ una canción viene y va,/ que la canta María/ al querer de un andaluz./ María es la alegría/ y es la agonía/ que tiene el Sur./ Que conoció a ese hombre/ en una noche de vino verde y calor/ y entre palmas y fandangos/ la fue enredando, le trastornó el corazón./ Y en las playas de Isla/ se perdieron los dos,/ donde rompen las olas besó su boca/ y se entregó./ Ay, María la Portuguesa,/ desde Ayamonte hasta Faro/ se oye este fado por las tabernas,/ donde bebe vino amargo,/ ¿por qué canta con tristeza?/ ¿por qué esos ojos cerrados?/ Por un amor desgraciado,/ por eso canta, por eso pena./ Fado, porque me faltan tus ojos./ Fado, porque me falta tu boca./ Fado, porque se fue por el río./ Fado, porque se fue con la sombra./ Dicen que fue el te quiero/ de un marinero, razón de su padecer,/ que una noche en los barcos/ del contrabando p'al langostino se fue./ Y en las sombras del río/ un disparo sonó,/ y de aquel sufrimiento/ nació el lamento de esta canción.

La voz de Andalucía se apagó demasiado pronto. Con ella se nos fue parte de nuestra vida más combativa. Hoy, gracias a su obra, su voz podemos resucitarla archivada en vinilo y recordar su imagen, su sonrisa y la hermosa serenidad de su mirada. Hace diez años que nos falta, pero su presencia sigue tan viva como siempre.


(En la fotografía, Carlos Cano)

14 comentarios:

  1. Cuántas ilusiones... La muerte de Franco nos cogió reciencasaditos, con todas las ilusiones en puertas, la de una nueva vida, la de los hijos, la de nuestra situación en la sociedad y, muy especialmente, la de la libertad. Nunca olvidaremos la voz de Carlos Cano, su limpieza de estilo y compromiso. Representaba el tiempo nuevo, la nueva Andalucía... pero él era sólo un cantor y los cantores sólo orientan y animan. Y en esto llegaron los políticos... Por cierto, Emilio, ¿la letra de "los currelantes" es de él?

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  2. Emilio Jiménez Díaz17 de julio de 2010 a las 15:38

    Carlos Cano fue un excelente cantautor y una avanzadilla con dos cojones en esos tiempos tan difíciles, aún creo que peor que los de la dictadura.
    La letra y música de "Los currelantes" la tengo anotada por varios contrastes, entre ellos el libro que le hizo Diego de los Santos, como de él. Tenía la costumbre sana de que cuando una letra no era suya ponía el nombre de su autor original.

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  3. Lástima la pronta desaparición de Carlos Cano. Yo lo recuerdo en los primeros mítines de la etapa de la transición acompañando al PSA. De sus canciones me quedo con la "Verde, Blanca y Verde".

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  4. Fue el primero que enarboló la bandera de Andalucía en los labios. Esa que después destruyeron a golpes ególatras Rojas Marcos y Pacheco.
    ¿Existe todavía el Partido Andalucista? ¡Qué pena de gente!

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  5. Lo recuerdo caminando pr La Habana, del brazo de una cubana que trabajaba en el Teatro Nacional de Cuba de la cual estaba muy enamorado. Por ella viajaba tanto a Cuba y con ella hizo la producción del disco de los niños de Cuba que fue nominado a Grammy. Lastima que se haya ido tan pronto pues Andalucía lo ama.

    Diego

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  6. Era un gran hombre, aparte de un inmenso cantante y compositor. Le encantaba Cuba, no me extraña, pues, que fuese del brazo de una belleza cubana caminando por El Malecón.

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  7. El único libro que habla de Carlos con honestidad es el que escribio Fernando Gonzalez Lucini ya que Carlos estaba vivo. Del Sr. de los Santos Carlos opinaba que era de esos amigos a los que hay que llamar pero que nunca te llaman aparte de decir que Diego tiene un oído en frente del otro. Pero yo le preguntaría a los amigos de Carlos Cano. ¿Se OCUPAN de su hijo Pablo? Pablo tenía 4 años cuando murió su padre.
    Diego ha escrito un libro oportunista y mediocre en vez de ocuparse de lo que de verdad le importaba a ¿Su amigo? José Carlos Cano Fernández.

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  8. Me alegra me aclare lo del libro de Fernando González Lucini y el de Diego de los Santos. No he tenido la oportunidad de conocer al señor González ni de saber que de los Santos había sido oportunista. De todas formas, estas páginas de "Canciones por nuestra vida" sólo han querido traer a la memoria a los grandes de la copla, entre los que he considerado siempre a Carlos Cano, hombre al que tuve el gran placer de entrevistar cuando yo llevaba en la COPE el programa diario "Ser del Sur".
    Yo le contesto sin seudónimo. No hay que tener nunca miedo a expresar uno sus opiniones.
    Gracias por la información.

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  9. Ojalá que dejen a CArlos en paz. Que se le recuerde desde la dignidad.

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  10. ¿Y quién no recuerda al gran Carlos Cano desde la dignidad que tuvo y que siempre nos enseñó con su comportamiento?

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  11. Carlos, yo creo que estás vivo. La gente no te deja morir. Entre la verdad y la mentira.... lo bueno es que vives

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  12. Te quiero mucho Carlos.. incluso con tanta viuda que te salió..

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  13. Más difícil todavía. Han conseguido que una canción siga vigente 35 años después.

    Los soziatas lo único que querían era el "quítate tú para ponerme yo" y vaya que lo han logrado, pero con más morro y con más sinvergonzonería que los del antiguo régimen:

    María, vaya una mierda de Autonomía
    Marcelo, que los paraos quieren currelo
    Manuel, ¿con los SOZIATAS que vas a hacer?
    pues le vamos a dar con el
    tra, traca, tra, pico pala, chinpón
    y a currelar, para pa para pa para pa pa pa

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  14. Sí, efectivamente la letra está en pleno vigor.

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