domingo, 11 de julio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1940-1970 (55)


Aunque apenas si entra en la época de canciones que estamos tratando, porque parte de su vida artística fue desarrollándola algunos años antes, no me quería ir de puntillas sin hablar y comentar algunas de las canciones que se le deben al madrileño Ángel Sampedro Montero, conocido siempre por "Angelillo", un gran cantaor flamenco que en un momento determinado tuvo que optar, como casi todos, por el mundo de la canción y del espectáculo de masas.

Humildes, como los de la mayoría, fueron sus inicios, teniendo que comenzar a trabajar para ayudar a su familia a muy temprana edad. Tuvo la suerte de participar en un concurso de cante, animado por sus amigos de Vallecas, y ganar el primer premio consistente en una moneda de oro. Eso ocurría allá por el año 1924, pero la gran suerte fue que el famoso empresario Juan Carcellé se fijara en él y lo incluyese en un espectáculo que encabezaba Joaquín Vargas Soto "El Cojo de Málaga", con quien compitió una año más tarde en la iniciativa del propio Carcellé de la Copa Pavón, donde también se dieron cita grandísimas figuras del momento, como Escacena o Pepe Marchena, y que ganó como sabemos Manuel Vallejo.

Estuvo en varias Compañías, formó algunas, hizo cine y teatro, y no se apartaba del cante flamenco entre sus "palos" raíces y sus acostumbrados temas por colombianas, vidalitas, milongas, fandangos y guajiras. Pero se le encendió la bombilla el año 1934 y fue el primer cantaor que se hizo acompañar, en el Price, por una orquesta de dos docenas de profesores y un guitarrista, anunciándose esta presentación como la primera velada de ópera flamenca, un invento genial de su representante Vedrines para pagar menos a Hacienda, ya que al arte lírico pagaba muy pocos impuestos.

Pero, situándonos en el tema de la canción, comenzó a grabar "Como aquella Magdalena", la zambra "Paco el minero" y "Soy un pobre presidiario", que más tarde grabase Antonio Molina con mucha variación en la letra. La verdad es que el texto -que ni siquiera queremos reproducir-era de auténtica miseria literaria, ya que al igual que la de "La hija de Juan Simón" y muchas de otros tiempos el buen gusto brillaba por su ausencia, aunque esos melodramas les encantaba a los públicos. Menos mal que la música de Montorio tapó la penosa letra de Camps y Torres.

Sin embargo, su gran éxito sería el pasodoble "Chiclanera", con autoría de Vega, Oropesa y Carmona, y que ha llegado a la memoria de nuestros días, poniéndola de nuevo en órbita en la década de los 80 el tristemente desaparecido Carlos Cano:

Le dije a mi chiclanera/ "hasta mañana" y me fui/ con la moza volantera/ que en un colmao conocí./ Pero bien he padecío,/ que he sido herío/ por una traición./ Que he tenío merecío/ por una falsía/ de mi corazón.//Ay, de Cádiz para Chiclana,/ caminos sembraos de flores,/ encontré a mi chiclanera/ que penaba mal de amores./ Chiclanera./ Yo que también he sufrío/ por no ser querío/ estoy a tu vera./ Ay, para calmar tus dolores/ aquí me tienes rendío,/ que ese amor que se te muere/ otra vez ha florecío,/ chiclanera,/ porque estoy arrepentío/ y to el mundo es mío/ teniéndote a ti.// Supliqué a mi chiclanera/ que tuviera compasión./ Y me contestó altanera/ que no tenía perdón./ Por su amor fui peregrino/ y en el camino/ de mi gran dolor,/ los zarzales que me hirieron/ al fin me dieron/ su más bella flor.// (Refrán).

En muchos de sus espectáculos, Angelillo mezclaba cantes flamencos con boleros y con las canciones andaluzas, entre las que también se quedó para el recuerdo "Doce cascabeles" de Solano, García Cabello y Freire:

Doce cascabeles lleva mi caballo/ por la carretera,/ y un par de claveles al pelo prendío/ lleva mi romera./ Y la carreta que va delante/ mil campanillas lleva sonando,/ y hasta las ruedas hacen sus cantes/ porque los ejes van repicando./ Varal cubierto con arrayanes,/ toldo cubierto de Andalucía,/ qué bien bracean mis alazanes,/ que no hay carreta como la mía./ La carretera se hace de flores/ al paso alegre de las romeras,/ hay madrigales, besos y amores/ en los caminos y en las laderas./ Bajo las alas de mi sombrero,/ ay, qué bonita va mi romera,/ va derramando gracia y salero,/ parece suya la tierra entera./ Doce cascabeles lleva mi caballo/ por la carretera/ y un par de claveles al pelo prendío/ lleva mi romera.

Angelillo, como casi todos los cantaores y cancionistas de su tiempo, tampoco se quedó sin ser parodiado por mi tocayo Emilio "El Moro":

Doce cascabeles lleva mi camella/ por los arenales,/ y cien litros de agua le he metío en la panza/ pa que no se acabe./ Y el camellito que va delante/ le mueve el rabo, que es muy tunante,/ y mi camella que es solterona/ sale saltando como una mona./ De las palmeras buscan la sombra,/ las dos se arrascan con la joroba,/ pero a las siete de la mañana/ los despertamos con una escoba./ Trece camellitos tiene mi camella/ detrás de una mata./ Tengo que matarle por lo menos uno/ porque es mala pata./ La caravana sigue adelante/ por el desierto tomando el sol./ Como la madre no tiene leche/ los voy criando con Pelargón./ Ya no quedan doce que se han muerto cuatro/ por la carretera./Quién me mandaría comprar una camella/ que estaba soltera.

Como Angelillo estuvo exiliado 18 años en Argentina, donde triunfó y donde volvió a rehacer su vida sentimental, aprendió a cantar muchos temas americanos y muy especialmente el bolero, del que en un álbum discográfico dejó dos muestras del compositor Carmelo Larrea: "Dos Cruces" (1952) y "Camino verde" (1955), dos canciones que aún viven en la memoria colectiva:

Sevilla tuvo que ser/ con su lunita plateada/ testigo de nuestro amor/ bajo la noche callada./ Y nos quisimos tú y yo/ con un amor sin pecado/ pero el destino ha querido/ que vivamos separados// Están clavadas dos cruces/ en el monte del olvido/ por dos amores que han muerto/ sin haberse comprendido./ Están clavadas dos cruces/ en el monte del olvido/ por dos amores que han muerto/ que son el tuyo y el mío.// Ay, barrio de Santa Cruz,/ ay, Plaza de Doña Elvira/ hoy os vuelvo a recordar/ y me parece mentira./ Ya todo aquello pasó,/ todo quedó en el olvido,/ nuestras promesas de amores/ en el aire se han perdido.// (Refrán).

"Camino Verde" fue también otro indudable éxito y, como la anterior, tiene la virtud de haberse mantenido en el recuerdo de diversas generaciones:

Hoy he vuelto a pasar/ por aquel camino verde/ que por el valle se pierde/ con mi triste soledad./ Hoy he vuelto a rezar/ a la puerta de la ermita/ y pedí a tu Virgencita/ que yo te vuelva a encontrar.// En el camino verde,/ camino verde que va a la ermita,/ desde que tú te fuiste/ lloran de pena las margaritas./ La fuente se ha secado,/ las azucenas están marchitas/ en el camino verde/ camino verde que va a la ermita.// Hoy he vuelto a pasar/ por aquel camino verde/ y en el recuerdo se pierde/ toda mi felicidad./ Hoy he vuelto a grabar/ nuestros nombres en la encina,/ he subido a la colina/ y allí me he puesto a llorar.// (Refrán).

Fue un hombre muy sencillo, según nos cuentan los cronistas de su tiempo, cordial, trabajador y con mucho carisma ante los públicos, que lo respetaban tanto cantando flamenco, como las canciones que se habían puesto de moda en aquella generación. A sus muchos méritos hay que añadirle el haber sido también autor, entre los que destacamos los temas "Fernanda" y "El clavel y la rosa". Murió en Buenos Aires en 1973 aún muy joven, a los 65 años de edad.

1 comentario:

  1. LOS QUE CONOCIMOS Y OIMOS EN DIRECTO A ESTE CANTANTE O CANTAOR, NO NECESITAMOS DE DEMASIADAS ACLARACIONES POR QUE ES DE ESOS FENOMENOS QUE SE METEN EN LAS ENTRAÑAS Y ASÍ DE REPENTE, EN UN MOMENTO INDETERMINADO TE AFLORAN EN EL RECUERDO, SIN QUE SE SEPA EL POR QUE. A ESO LE LLAMO YO CALAR HONDO

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