miércoles, 10 de febrero de 2010

EL TRANVIA EN LAS GRANDES CELEBRACIONES

TRANVÍA EN DÍA DE FÚTBOL


En la Sevilla de aquellos años, junto a la imagen nefasta del tranvía, se veía ya con cierta naturalidad la nueva del autobús. Salvo algunas concesiones fijas como las que ayer apuntaba, los autobuses servían, en multitud de ocasiones, como medio de transporte para "servicios especiales". Muchísimos de esta índole eran los que realizaba la polémica empresa tranviaria con sus flamantes autobuses: ferias de pueblos cercanos, excursiones, etc., destacando por su importancia algunos que sí marcaron historia en las páginas de nuestra ciudad, como el que se divulgó en toda la prensa local por los clásicos anuncios de le empresa: "Aviso de Tranvías, S.A. Esta Compañía pone en conocimiento del público que, por iniciativa de la Junta de Obras del Puerto de Sevilla, y para facilitar las asistencia del público sevillano al acto de inauguración de las obras de la nueva Dársena, establecerá, durante el próximo 1 de noviembre, un servicio especial de autobuses, desde la Puerta de Triana hasta el lugar donde se celebre dicho acto. Este servicio durará desde las nueve de la mañana hasta la terminación de la ceremonia inaugural. Precio único del billete, 10 céntimos".

Como dato apuntamos que la realización de estas obras, una de las mñas importantes de nuestra ciudad, se llevó a cabo durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), llamada por el pueblo "dictablanda". La Dársena se inauguró en 1929, ante la presencia de Alfonso XIII.

Otro de los anuncios interesantes de la empresa "tran-autobusilista" es el que aparece en los diarios el 15 de abril de 1930, rezando así: "Mañana próxima llegada del "Conde Zeppelín". Para contemplar la llegada del aerostato habrá un servicio especial de autobuses que facilitará el acceso al público al Cortijo de Hernán Cebolla". A pesar de que el célebre aerostato sobrevolase el año anterior por Sevilla, ésta fue la primera vez que tocó suelo sevillano. La compañía, siempre atenta a todas las posibles ganancias, descubrió en esta pasión por la aeronáutica un nuevo filón, ya que los vuelos se prodigaron en 1930 y en años posteriores. Tan es así que, en la segunda llegada del "Conde Zeppelín", el 19 de Mayo del mismo año, la empresa duplicó esos servicios especiales de autobuses y, tal vez porque se hubiera corrido por la ciudad el gran éxito del primer aterrizaje, el público tomó casi por asalto los vehículos que, aún saliendo desde las cinco de la mañana, quedaban totalmente ocupados en un santiamén, cual si el transporte fuese gratuito.

Eran estos años los de la fiebre loca por volar, años importantísimos en nuestra ciudad de actividades aeronáuticas. Sevilla, que es capaz de apuntarse a un bombardeo con tal de verlo de cerca, presumía de estos héroes. Es la época de los dirigibles de Sevilla a Buenos Aires; se inaugura la línea -del tranvía no, hombre- Sevilla-Lisboa; el Jesús del Gran Poder realiza su vuelo de pruebas y, por fin, pilotado por Jiménez e Iglesias, vuela a Brasil en Marzo de 1929. Tablada y la aviación sevillana, pionera de esta aventura en España, estaban en latente actualidad. La Compañía Tranviaria y "tran-autobusilista" no perdía ripio en estos acontecimientos, como en el caso del "Conde Zeppelín", y siempre estaba dispuesta a sacar tajada estando en todos lados como medio de transporte, aunque las quejas cayesen como lluvia, insistentemente, en la prensa local por el abandono de los servicios más importantes.

Ella, dueña y señora de todo, como mandan los cánones establecidos indecentemente, tal como gritaba el concejal Jiménez Tirado, sólo quería mantener sus fueros, su poderío, su temperamento casi mafioso, para lo que no regateaba medios. La prueba está en una curiosa nota de sociedad aparecida el 23 de Septiembre de 1930: "Bautizo de postín en los Hoteles del Guadalquivir. Nacimiento de la primera criatura en el barrio heliopolitano. Por indicación del alcalde, Conde de Halcón, se organizó con este motivo una cabalgata "postexposición" que recorrió desde la casa de la criatura hasta la iglesia del barrio. Las señoritas iban ataviadas con mantilla, tocando la banda municipal a "velamen desplegado". Inclusive se pronunciaron abundantes discursos, celebrándose después de éstos un baile de gala. La Compañía de Tranvías, presente en todas clase de actos, ofreció un autobús, totalmente gratis, para el traslado de los invitados". Y es que, a celo y esmero con las peticiones del ayuntamiento y de los próceres de la ciudad, nadie le ganaba.

Ésta, a grandes rasgos, es la historia primeriza de los autobuses en Sevilla; autobuses nuevos complementarios que jamás gozaron de la importancia extraordinaria de sus hermanos los tranvías que, al hacer el recorrido de todas las líneas ciudadanas, eran más frecuentados por la masa popular, esa que sólo utilizaba los Saurers y Minervas en los días de grandes celebraciones o salidas de madre en los mítines monárquicos, para los que, en no pocas ocasiones -pagado por los partidarios y líderes de la Corona- había también servicio gratis de tranvías y autobuses.

Y a propósito de encuentros, leamos lo que nos dice "Don Cecilio" sobre el precio de los billetes hasta el "Stadium", actual campo de mi sufrido Real Betis, que costaba la cantidad desorbitada de setenta y cinco céntimos: ¡Qué horror!/ ¡Válgame Jesús!/ ¿Dónde el estadio estará/ que tres reales ir allá/ nos lleva el "Tran-autobús?/ Por ese precio, "non plus",/ se va a Tocina también,/ y logra usted que le den/ billete para Salteras/ ¡y por poco más, a Utrera/ lo llevan a usted en tren.


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