Tal como prometí ayer a uno de mis visitantes del blog: C.L.B., hoy, en marcha humorística para que nadie se enfade -como solían hacer Galerín y don Cecilio de Triana, aunque los munícipes se enfadaban mucho, muchísimo-, escribo de esa nueva transformación del puente que le ha llegado a los 33 años de la última. A inicios de la década de los 60, una vez eliminado el tranvía de nuestras calles, lógico era que se eliminaran los raíles por los que caminaba, entre ellos los de este puente (ver mi libro "Sevilla y sus tranvías". Gráficas Tebas. Sevilla 1979).Ya creíamos que al puente lo iban a dejar tranquilo, pero no. Desde que la Unión Europea da fondos para lo que dicen llamar "sostenibilidad", Sevilla ha hecho un velódromo de sus calles, pasen o no pasen la bicicletas, y un fastidióromo para el peatón. De los 17 metros de ancho en que lo dejó la reforma de Batanero -según decíamos en su breve historia-, de la noche a la mañana se ha quedado en 10. Ignoro si es que ahora las bicicletas, como las antiguas "Vespas" llevan sidecar para merecer tan amplio ancho de manga. En la diáspora en la que me encuentro -creo que ya muy provisionalmente- salgo a diario con mi bicicleta y hago una media diaria mañanera de 20 kilómetros, pero hubiese protestado antes a Rosa Aguilar y ahora a Andrés Ocaña si se le hubiesen ocurrido poner un carril bici alrededor de la Mezquita o junto al barandal de piedra del Puente Romano. Creo que hay sitio para todo, aunque, presumo, que muy poco en algunos de los sesos de nuestros gobernantes. El trianero José Hernández Díaz -catedrático de Arte, mire usted- se cargó casi todos los palacios de Sevilla; mi conocido y gran flamenco, Antonio Alarcón Constant, media Córdoba..., y no hablo de las demás ciudades porque desconozco la barbarie. En Triana se han levantado las voces. ¿Las han escuchado en la plaza Nueva, o en la calle San Jacinto 33, sede de la tenencia de alcaldía? El puente, como decíamos ayer, es Monumento Histórico-Artístico desde 1976. Siempre se ha dicho que el puente era intocable, pero nos han demostrado lo contrario, aquello de donde quise decir digo dije Diego.
BICIMANÍA TRIANERA
Hoy me han puesto un carril en la salita
y me dejan mañana medio baño,
porque este ayuntamiento no es tacaño
cuando te quiere hacer la putadita.
Yo me dejo querer, porque es muy sano
aquello de coger la bicicleta,
aunque es más saludable un par de tetas
y que el alcalde vaya en bici a Elcano.
¡Vuelve Zeppelín, vuelve, que es tu día,
que en Triana no hay coches ni tranvías,
tan sólo bicicletas que la aliente!
No quisiera ser reo del Vaticano,
pero ayer ví al Cachorro, mi paisano,
hacia la Catedral, en bici, por el puente.
jajajajaja, muy bueno el soneto ¿por qué no lo mandas a "Cartas al director" de algún periódico sevillano?
ResponderEliminarY yo me pregunto ¿veremos al Excmo. Sr. Alcalde de Sevilla transitar asiduamente con su bicicleta por los carriles bici camino de su trabajo? HAy que practicar con el ejemplo.
Lo envié en su día a un periodista muy famoso de Sevilla, del diario más cómodo para leer de Sevilla, gran amigo mío de Sevilla..., pero hoy en día, tal como ayer y como siempre, nadie quiere mojarse, nadie quiere ni siquiera molestar a la mano que le da de comer. Y aseguro, además, que este periodista es de los que dan mas leña que la encina.
ResponderEliminarSiempre, siempre, viviremos entre la mediocridad de la verdad y los intereses, pero sí es verdad que estas posiciones son lógicamente humanas.
¡Justicia, señor, pero por mi casa no!
Saludos: Emilio
Fantástico. Es mejor el humor que cabrearse, ya lo dijo Quevedo y bien que lo puso en práctica.
ResponderEliminarEn la Cabalgata de Reyes de este año, la del Ateneo me refiero (por cierto, que mañana se despide Enrique Barrero y llega Pérez Calero), hubo que circular por un lado del puente y el otro lado ocupado por las obras del carril bici. Para remate, aconsejaron a la gente desde el Ayuntamiento que no viera la Cabalgata por el Puente. Es decir, que, como queda poco sitio, en lugar de ver la Cabalgata o los pasos por el puente, pues alquilaremos una barca.
Todo esto del carril bici está generando mucho encono. Hay una página en Internet que llevan unos bicimaníacos, que pone verde a todo el que ose criticar esta nueva moda. Moda, se pongan como se pongan.
Como bien dice Emilio, habrá sitios para poner el carril bici sin tener que cargarse el Puente de Triana...
Pero, Emilio, como todo lo malo se pega, te cuento que en mi pueblo natal (o en mi ciudad natal, que ya tiene cien mil habitantes) están también levantando todo el centro para poner un tranvía y un carril bici. Y a ver quién es el guapo que los quita una vez puestos... Paísssss.... que diría el Forges.
Vuelvo a insistir en que yo soy un gran ciclista, a pesar de mi edad, y que me hace mantenerme bien y gozar de las emociones tan hermosas de esta ciudad de Córdoba que me acoge. Pero de ahí a que le hagan un carril al Puente Romano va un abismo, y en Sevilla, desgraciadamente, no están respetando nada: cosas de la "sostenibildad" de los votos de IU.
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