BARRIO
Casa y hogar
vientre de mi destino
patio de mis recreos
acera de mis juegos
solar por donde un río bordeó mis latidos
vientre de mi destino
patio de mis recreos
acera de mis juegos
solar por donde un río bordeó mis latidos
trinos de canarieras que aún me suenan amigos
perfiles de unos hombres a los que siempre amo
retazo de unas calles de las que aspiro el aire
veletas de unas torres de las que bebo el viento
aljarafes de viñas como telón de fondo
de una infancia que tuvo su loma como sierra.
Abridme por entero y veréis que rezuma
como un botijo viejo su nombre por mis venas
que es arcilla tatuada sus letras por mi cuerpo
de amor ceramizadas al calor de su lumbre.
Analizad mi sangre para ver si no lleva
agua de su zapata y hollín de sus fogones
memorias de arriadas
sustos de media noche
hambre de sus corrales
estrellas de azoteas.
Observad mis nudillos por ver si no rematan
el compás soleaero de las noches profundas
por ver si ellos no marcan el ¡ay! de los cabales
anclado entre mis carnes de la cava morena.
Partidme en dos si hay dudas de que sea trianera
mi ralea de hombre, mi casta y señorío.
El corazón no miente
y en él veréis por dentro
altozanos de gloria
con latidos de Arte.
De verdad que no es mía
esta culpa bendita
de nacer en
TRI
A
NA.
Maravilloso poema.
ResponderEliminarCuando llegué a Triana, hace ya treinta años, me pregunté qué tenía este sitio para atraer, no solamente a las personas, sino para enganchar los corazones.
Después de todo ese tiempo lo he entendido, mucho más desde que nació mi hijo que ya es de aquí como lo es la gente de este barrio.
Pero las palabras de este poema me han vuelto a enseñar algunas claves que, incluso cuando no se conocen con detalle, salen a la luz por poco que uno ande y piense en Triana.
Muchísimas gracias por tu agradable comentario y por sentirte tan trianera como los que tuvimos la suerte de nacer en ese arrabal que, por medio de sus hombres y mujeres, goza de fama universal.
ResponderEliminarEmilio