
El pasado día 6 comentaba en estas páginas la promesa (?) que Luis de Guindos hacía a los españoles de que no habrá nuevos ajustes. Pero alguien miente, porque su compañero de partido -ese que todo lo iba a arreglar en sus promesas electorales, y que tenía la varita mágica para arreglar la economía-, el Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, dijo en Mayo que nati turati y que tararí que te vi , que aquí vamos a pasar el calvario, que aún ni siquiera nos ha condenado Pilatos, y que el camino que vamos a recorrer, a base de corona de espinas, latigazos y con una cruz al hombro, aún no ha empezado...
Montoro -que tiene apellido de pueblo cordobés-, dice lo contrario de su compañero y dice que en el año 2013 continuarán los recortes del gasto, amenazando con que esos ajustes "serán muy dolorosos para todos los españoles". -¡Oiga, ¿este partido tiene algún Presidente para mandar que se pongan de acuerdo desde el capitán hasta el último grumete?! El responsable de Economía y Competitividad dice que no habrá nuevos ajustes, y su homólogo de Hacienda dice que sí. ¿A quién creemos? Creo que los dos mienten y no debemos echar cuenta a ninguno, aunque los pocos ahorros que tengan, si es que tienen ustedes algo, les aconsejo que lo guarden debajo de un ladrillo, como antiguamente, aunque ya ellos darán con el escondite, buenos son...
No sé que entiende por dolor el señor ministro. ¿No es suficiente e inmenso dolor una juventud desmantelada; que los trabajadores hayan perdido todos sus derechos -aunque el Rey reciba a los representantes de unos sindicatos que no valen para nada, bueno, sí, para trincar, ir bien vestidos a la Zarzuela y lucir Rolex-; que el paro se asome al balcón de los seis millones, que es la cuarta parte de la población trabajadora; que miles de pequeños y medianos negocios hayan tenido que cerrar sus persianas mientras el dueño de Zara se convierte en el tercer hombre más rico del mundo; que todas las prebendas sean para los que más tienen; que miles de familias hayan sido desahuciadas de sus viviendas mientras que se regalan cantidades millonarias a los bancos, a CCOO y UGT; que al trabajador se le quite hasta el último céntimo a fuerza de impuestos mientras se priman las SICAV, etc...; que también miles de matrimonios se hayan roto por culpa de la crisis; que los abuelos tengan que soportar a toda una "familia nueva" con una mísera pensión...? ¿Somos europeos los españoles o sólo somos el "peo" de Europa? ¡Tesquiyá, tíos!
No, al parecer, según el señor Montoro -del que me gustaría ver su cartera diaria, sus cuentas y sus pisos-, los recortes serán muy dolorosos. ¿Vamos a trabajar gratis? ¿Van a quitar las raquíticas pensiones a los jubilados? ¿Vamos a pagar por ir a un médico de cabecera o a un especialista? ¿Nos van a confiscar la vivienda y el poco oro de nuestras alianzas de boda y recuerdos de familia? ¿Volverán las cartillas de racionamiento...?
La otra cosa más dolorosa que nos puede pasar es que nos den por el culo -perdonen la vulgar expresión-, pero literalmente, ya que llevan haciéndolo, sin pasar ni un solo Viernes de Dolores, desde el 22 de diciembre de 2011, curiosamente el día de la Lotería. ¡Y bien que nos ha tocado!
¿Quién miente en esta historia entre ministros? Es triste que unos quieran sentir la esperanza pinochera con la promesa del señor Guindos, y aún más triste todavía que se nos anuncie a los españoles más recortes, y muy dolorosos, cuando la Administración del Poder, es decir, ellos, no adelgazan ni un gramo de sus prebendas institucionales.
Pues si el caso es dar por el culo -qué expresión más horrorosa-, tomemos la revancha y hagamos millones de llamadas quejándonos, o pidiendo turno, al número de teléfono de la sede de esa gaviota popular que se está convirtiendo en buitre carroñero.











































