lunes, 20 de septiembre de 2010

VISIONES DE ISLA CRISTINA (13)

VISIÓN TRECE

¿A qué Dios le rezarán
los pescadores de Isla
en las noches de altamar?

¿Pensarán en Dios -yo pienso-
ante tanta soledad?

Se acordarán de sus hijos,
de la mujer, de su hogar...
Difícil es que en Dios piense
quien ya condenado está.

¿Para qué servirá Dios
si está la muerte detrás?

LIBROS CON SON FLAMENCO: COLECCIÓN DE LAS MEJORES COPLAS


Estamos ante uno de los libros más conocidos y antiguos de las publicaciones dedicadas a los cancioneros flamencos: "Colección de las mejores coplas de seguidillas, tiranas y polos que se han compuesto para cantar a la guitarra". El autor, don Juan Antonio de Iza Zamácola "Don Preciso", dió a la imprenta este volumen, divido en dos libros, el año 1709, haciéndose una segunda edición en 1802 y otra en 1869. La edición que tenemos en nuestras manos fue la realizada por la revista flamenca "Candil", de la Peña Flamenca de Jaén, en 1982, respetando la correspondiente a la de 1802.

Tanto en el tomo primero como en el segundo, y tras una introducción del propio recopilador de este cancionero, se recogen las coplas por temas: patéticos y amorosos, serios o jocosos y con o sin estribillos.
Es una excelente obra para los amantes, como yo, del floklore y del acopio de coplas.


Edita: Peña Flamenca de Jaén
Ciudad: Jaén-1982
Páginas: 427
ISBN: 84-300-7646-8
Depósito Legal: J-764-82
Adquisición: Peña Flamenca de Jaén. Maestra, 11. 23002-JAÉN
Teléfono: 953-231710

domingo, 19 de septiembre de 2010

ENTRE COPAS Y COPLAS (18)


Siguen los brindis a la hora de los poetas. El siguiente nos lo ofrece Juan Alcaide Sánchez en un soneto ilusionante de su "Trilogía del vino":

Desde el primer milagro hasta aquel Jueves,
¡cuánta doctrina, Amor, regó el viñedo!
Después... ¡cuánto aforismo, dedo a dedo!
¡Cuánto lagar desde vasijas breves!

¡Qué cuenta de pasión, con tantos debes!
¡Qué infinito pagar! ¡Qué claro enredo!
¡Cuántas siete palabras sobre el ruedo!
¡Cuánto extraño volcán bajo las nieves!

Crucificado en el sarmiento, ¡oh, vino!
con pámpanos triunfales resucitas
cuando en piedras preciosas te maduras.

Tú rompes la luz blanca al desatino.
Por ti se quedan cuerdas las locuras,
pues sólo tú nos das... lo que nos quitas.

El penúltimo brindis, en la noche enduendada de la bodega, nos lo deja, alzando una copa de manzanilla fresca, Alejandro Collantes de Terán, en estas "Coplillas de Sanlúcar" de su libro "Pueblos":

Sanlúcar, río salado,
la vela tiene tu nimbo,
agua del ir y venir,
mañana y tarde, y sigilo.

En su cárcel de madera,
en su sombra y dulce sitio,
¡Silencio y luz de silencio!
se va madurando el vino.

Veranos de Andalucía,
en el mar y el cielo limpio
banderas de brisa clara,
con revuelos y abanicos.

Sanlúcar va por España,
alegre de su camino,
bien a punto la canción,
en cristal de regocijo.

Y el último brindis lo ofrezco yo mismo en esa copa que se levanta desde Triana a Córdoba, desde mi nacencia a mi ocaso, desde los sabores de góngoras, gándaras, venturas, sierras y barbadillos hasta el corazón dulce de los alveares, pérez barqueros o delgados:

De la cepa de mi barrio
vengo a tí, cual viene el vino
a la orilla de mis labios.

Vengo a ti, Córdoba, llena
de soleras aromadas
con la flor de tus almenas.

A ti, como el mosto nuevo,
llego, como viene un niño:
inocencia, amor y miedo.

Mares de borracheras
lleva mi río,
y hoy vengo yo a traerte
su desafío.
¡Mira qué suerte
que hoy vengo solo y sólo
para beberte!

¡Levanto el catavino,
alzo mi copa:
por ti, Córdoba, sabia
de tantas cosas!

Mi medio está en el aire,
y el aire juega
con el aire del aire
de tus bodegas.
¡Gloria bendita
si baila el Giraldillo
con tu Mezquita!

Varias copas, media cañera, algo más de media docena, fueron necesarias para asomarnos al mundo del vino a través de los poetas. Miles de composiciones se alzaron en todos los tiempos con su nombre y llenaron las benditas páginas de los libros.

Entre copas y coplas no podían faltar las del gozo, las copas de los cabales en las horas mágicas, y ciertamente precisas, de la alta madrugada. Como decía don Bernardo Guerra, aquel párroco de la iglesia de Santa Ana de mi barrio, la que tiene de cobalto su cuerpo: ¡Salud, camaradas!

VISIONES DE ISLA CRISTINA (12)

VISIÓN DOCE

¡Tan de agua yo!
¡Tan de chico marinero!
¿Qué pájaro por tu cielo
y qué pez soy por tu mar?

Se me van los ojos niños
y no los puedo amarrar,
como si fueran albatros
que no cesan de volar.

Desde mi orilla trianera
siempre soñaba la mar.

Hoy la tengo ante mis ojos
y el tiempo se vuelve atrás
-niño por la calle Betis
que se quería embarcar-.

¡Tan de agua yo!
¡Tan de chico marinero...!
Hoy, ya mayor, sólo quiero
soñar mi mar, aquel mar.

LIBROS CON SON FLAMENCO: CLAMABA UN MINERO ASÍ


Este ensayo de la profesora de antropología de la Universidad de Sevilla, Cristina Cruces Roldán, "Clamaba un minero así..." (Identidades sociales y trabajo en los cantes mineros), viene a sumarse a los muchos trabajos que sobre esta materia fueron saliendo, quizás producido por el interés anual del Festival Nacional del Cante de Las Minas de La Unión.

En él, la autora hace un recorrido por todos los aspectos que dan origen al cante minero, sacando en sus conclusiones algunas reflexiones particulares que quieren acentuar los contenidos sociales y la propia voz del flamenco, en este caso de una colectividad con marcadas señas de identidad.

Cristina Cruces estudia los enclaves del cante minero, su geografía y cultura en la primera parte. Los orígenes, la implantación, la clasificación y los palos mineros en la segunda. En la tercera, se mete de lleno en analizar los aspectos históricos y socio-culturales de los cantes mineros, terminando con unas breves, pero interesantes, conclusiones finales.

Libro recomendado para cuantos tengan que estudiar a fondo el apartado social, unido al cante, de esta zona del levante español.


Edita: Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Murcia.
Ciudad: Murcia-1993
Páginas: 107
ISBN: 84-7684-434-4
Depósito Legal: MU-1.171-1993
Adquisición: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia
Teléfono: 868-883011
Correo electrónico:
publicaciones@um.es

sábado, 18 de septiembre de 2010

ENTRE COPAS Y COPLAS (17)

El tercer brindis lo formalizan dos poetas gaditanos, de Arcos de la Frontera, donde la piedra juega suicidamente con el mágico equilibrio. Antonio y Carlos Murciano, desde la hermosura de "Los ángeles del vino y otros duendes", alzan sus cristales por la "Primavera y recuerdo de los Montilla-Moriles":

Mi plata por el oro de tu vino.
Digo Moriles, Córdoba, Montilla,
y los viñedos -con su maravilla
de verdores- se asoman al camino.

¡Paso al aroma mágico del fino,
al olor tibio del que se amontilla,
paso a la aristocracia sin mancilla
del añejo oloroso que adivino!

¿Camino de qué viña el caminante?
¿Camino de qué parra cortijera
bebiendo aromas y apuntando un cante?

Córdoba del recuerdo... Y primavera.
Y el vaso de Moriles por delante...
¡Y aquella montillana quinceañera...!

Y el vino comunal, el vino diario de la casa. Por él brinda, en su "Poema del vino", el gran poeta y amante de la liturgia Francisco Carrasco:

Despúes de la mañana, el evangelio
y otras cosas sencillas.
Veníamos del colegio domeñando
la luz que nos cundía.
En las manos traíamos la cuerda más propicia
con que amarrar el tiempo imprevisible.
Y ardían las palabras al llegar al recinto
donde estaban las cosas cotidianas.
Venía yo agarrado a mis catorce años,
distribuyendo el día, y ya mi madre
me inquietaba el sigilo con el lema:
el vino de papá.
Calle del Buen Suceso.
Yo volvía abominando de tantas imposturas,
del vino, la bodega, y de aquel buen señor
que me daba recuerdos familiares.
Y ya otra vez en casa
la botella, mi padre y sus celebraciones
me decían que aquello era el don de vivir.

El vino es la mano que guía la pluma de un poeta; la gubia de un escultor que saca al cedro la agonía de Cristo; la que conduce hábilmente el pincel de los que fijan la historia por sus ojos. Como dijo acertadamente Ricardo Molina: "Cada botella que se vacía multiplica la inspiración. Cada copla, cada baile, cada "farseta", son hilos del vino." Hilo -digo yo- que, con su urdimbre, forma el tejido de la musa del ingenio, el abierto pensamiento del filósofo, la locuacidad del exquisito, la penúltima ola de un mar ensolerado de pámpanos.

Por eso el vino -como yo mismo digo en esta composición, en este nuevo brindis poético, no puede ser, ni es, ni debe, el anuncio prostituído de nuestra más falsa leyenda:

¡Juergas, toreros, mujeres,
y vino, vino a granel!
¡Qué mal cartel de carteles
siendo tú, como tú eres,
el más fino de un cartel!

¿Quién como tú en esa cuna
de cepas recién podadas?
¿Quién como tú en la almohada
que besa el sol y la luna?

¿Quién como tú, señorito,
mosto virgen, delicado?
¿Quién como tú tan cuidado
entre pañales benditos?

Que el niño no se resfrie,
¡dale roble, ponle ropa,
que hasta llegar a la copa
hay que mimarlo en la mano
como un caballo alazano
al que sólo Dios lo toca!

Y ya ves qué tontería
y qué injusta falsería...
Risa guasona y apodo.
Mentiras de un mal nacido
que puso tópico a todo...

¡Juergas, toreros, mujeres,
y vino, vino a granel...!
¡Qué mal cartel de carteles
siendo tú, como tú eres,
el más fino de un cartel!

VISIONES DE ISLA CRISTINA (11)

VISIÓN ONCE

De músicas se cubrió
la placita de la Lonja
cuando la noche preñó
la tierra y el mar de sombras.

Una trompeta llenaba
con sus aires musicales,
salinas y litorales
con su do, re, mi, fa, sol.

¡Titiriteros, qué gloria,
cuanta carga de añoranzas!
En la plaza de la Lonja
volví de nuevo a mi infancia.

LIBROS CON SON FLAMENCO: CIEN AÑOS DE CANTE JONDO EN JAÉN


Este libro de Alfonso Hortal Barba cumple a la perfección la labor de rescate que debe hacerse en todas y cada una de las provincias, y a ser posible en sus pueblos, de antecedentes flamencos, "palos" que más se desarrollan, principales intérpretes, etc. Es la única forma de ir conociendo de primera mano cada rincón de nuestra geografía flamenca.

El autor va recopilando, desde la propia capital de Jaén hasta los pueblos con raíces cantaoras, los nombres de todos los artistas, profesionales o no, de cada una de las localidades y los cantes que solían hacer, así como las coplas más habituales de sus repertorios. Nos encontramos, pues, con casi un diccionario de cantaores localidad por localidad, forma única de conocer todo el tesoro que encierran algunas poblaciones.

Libro interesante para acercarnos a un espacio que, con la excepción de Linares, casi todos los aficionados desconocemos.


Edita: Ediciones Anel, S.A.
Ciudad: Granada-1981
Páginas: 238
ISBN: 84-85622-10-3
Depósito Legal: GR-199/1981

viernes, 17 de septiembre de 2010

AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR


Llevaba razón ayer nuestro bloguero José Luis Jiménez al referirse en un comentario de mis "Visiones de Isla Cristina" a su nombradía antigua de La Higuerita. Yo le contesté, equivocadamente, que La Higuerita era la actual Matalascañas. La edad no perdona, y cuanto más lee uno más confunde y mezcla las cosas.

Con este nombre, efectivamente, se denominaba en la antigüedad a Isla Cristina, y así lo recoge en la historia de la Villa don José Sosa Rodríguez en el libro "Historia de Isla Cristina" (Biografía sentimental):

"La concesión del escudo heráldico de Isla Cristina fue reconocida a través de Decreto aparecido en el Boletín Oficial del Estado de fecha 28 de octubre de 1969 y número 258, que literalmente señala: DECRETO 2503/1969 de dos de octubre, por el que se autoriza al Ayuntamiento de Isla Cristina, de la provincia de Huelva, para rehabilitar su Escudo Heráldico Municipal.- "El Ayuntamiento de Isla Cristina, de la provincia de Huelva, ha estimado conveniente proceder a la rehabilitación del escudo de armas que viene utilizando como propio del municipio desde tiempo inmemorial y en el que se encuentran simbolizados conforme a las normas de la heráldica, los hechos más importantes de la localidad. A tal efecto y de acuerdo con las facultades que le confieren las disposiciones legales vigentes, elevó para su definitiva aprobación el correspondiente diseño y memoria descriptiva.- Tramitado el expediente en forma reglamentaria, la Real Academia de la Historia ha emitido su preceptivo dictamen en sentido favorable a lo solicitado. -En su virtud, a propuesta del Ministerio de la Gobernación y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día veintiséis de septiembre de mil novecientos sesenta y nueve.- DISPONGO: Artículo único. Se autoriza al Ayuntamiento de Isla Cristina, de la provincia de Huelva, para rehabilitar su escudo heráldico municipal, que quedará ordenado en la forma siguiente, de acuerdo con el dictamen de la Real Academia de la Historia: De plata, el pozo de azur, siniestrado de árbol de higuera, de sínople: campaña de azur con tres fanjas ondeadas de plata, cargada de dos embarcaciones veleras. Al timbre, corona real.- Así lo dispongo por el presente Decreto, dado en Madrid, a dos de octubre de mil novecientos sesenta y nueve.- FRANCISCO FRANCO.- El Ministro de la Gobernación.- CAMILO ALONSO VEGA."

Con este nuevo logro oficial, ha quedado definitivamente cumplido el propósito del historiador local, Padre Mirabent Soler, de que se crease un escudo de armas "para que fuese en cifra una historia constante que comprendiese el motivo del primer nombre que se le impuso a la isla con el que ahora se le imponía y fuese una memoria para los venideros".

Pues eso, que al César lo que es del César, y a nuestro amigo, hermano y bloguero José Luis Jiménez Buzón lo que le pertenece por conocimiento y sabiduría.

ENTRE COPAS Y COPLAS (16)

Igual que una linterna mágica es esta rueda
en torno de la cual vamos todos girando:
la lámpara es el sol, el mundo la pantalla,
nosotros las imágenes que pasan y se esfuman.

Omar Kheyyam


Sólo los poetas apresan cuanto de mágico tiene la vida en el odre de las muchas tristezas y pocas alegrías. Sólo del poeta la palabra que no se olvidará nunca en el tiempo. Sólo del poeta la alforja de las cosas hermosas y los sabios decires. Sólo del poeta la palabra serena, el pan candeal del mejor horno, la voz más dulce de la tierra o el hachazo más terrible y certero. Del poeta, la rosa y el dardo, la muerte y la vida en una frase, en un consejo mínimo, en un pensamiento inacabado.

La copa del gozo bien puede ser la que se tome con uno de estos hombres que dibujan la vida a pinceladas de sueños y esperanza, que trabajan el cedro de la palabra con gubias de ilusiones. Bienvenida la copa que ofrecen los poetas cuando la noche es cierta por mor de los relojes; cuando el vino es anciano del día; cuando sólo una palabra, herida por el dardo de la inspiración, es capaz de convocar a los duendes, hacernos sonreír, herirnos y hasta hacer que las lágrimas afloren a los ojos, cayendo lentamente, resbalando por el tobogán de la carne a nuestros labios, para comprender mejor aquello que decía Cristo de la verdadera sal de la tierra.

Unas cuantas copas, no muchas, las precisas, nos esperan de poetas cercanos que cantaron al vino ensolerando en sus almas la sabrosa elegancia. Iniciará la ronda, derredor de toneles, un palaciego místico embebido en mistelas, Joaquín Romero Murube, un sevillano que cantó en "Los cielos que perdimos":

¡Si es que llega la muerte,
en Córdoba y su paz, para mi suerte!

En el silencio claustral de la bodega, su "Kasida del vino":

Amigo, te espero aquí
con una copa en la mano.
Uniremos nuestra suerte
por un instante en el claro
cauce de las alegrías.

Ya en el jardín los naranjos
inventan para los aires
novias de azahares blancos.

Ya la brisa se emociona
con los secretos del patio
y llega y sube y nos deja
su temblor inesperado.

Mujeres de talle esbelto
con los ojos entornados
van por la acera de abril

hacia jardines de abrazos.

El cielo ahonda su azul
para locuras de pájaros.

Dulcemente, nuestra sangre
subirá con estos vasos
por las escalas del júbilo,
al corazón ocultando

su servidumbre de tierra...

Ven pronto, amigo. Bebamos.
Quiero decirte el secreto
de mi alegría y mi llanto...

A veces...
¡A veces yo siento un ángel
que va junto a mí cantando!

Y el exquisito pontanés, Ricardo Molina, sale al quiebro alzando su copa, como una cántico redivivo al "Vino antiguo":

Loca sabiduría del corazón, ensueño
único de onda inmensa, voz profunda
de la armoniosa tierra mía, claro
vino andaluz.

Los más hermosos labios tus jardines
cambiantes de oro y música, tu ardiente
ruiseñor diluído en muchos cielos
orientales,

bebieron, y los ojos su mirada
misteriosamente abandonaron
a tu ola feliz de paz, de olvido
inalterable.

Sus deseos ocultos los amantes
latir sintieron en tus bellos labios
y sorbo a sorbo en ellos apuraron
su paraíso.

VISIONES DE ISLA CRISTINA (10)

VISIÓN DÉCIMA

Hoy me ha traído la mar
la maldita historia aquella,
pesadilla de un mal sueño,
de aquel pesquero pequeño
que se llamaba "Islamar".

Las veo pasar cada día
enlutadas en su historia,
madres, mujeres y novias
camino del camposanto
reviviendo la memoria...

¿Reviviendo? ¿Para qué?
Con un ramo y una salve
ya nunca podrán volver.
¡Qué traicionera es la mar!
¡Cuántas lágrimas y lutos!
¡Cuántas novias por casar!

LIBROS CON SON FLAMENCO: CHANO LOBATO (MEMORIAS DE CÁDIZ)


Estas memorias, recogidas, anotadas y escritas por Juan José Téllez Rubio y Juan Manuel Marqués Perales, se erigen, sin duda, en la biografía definitiva de Juan Miguel Ramírez Sarabria, al que siempre se ha conocido como "Chano Lobato".

A través de 24 capítulos más un amplio anexo con las letras más habituales de su repertorio, entrevistas, comentarios y discografía tanto en solitario como compartidas, los recopiladores le sacan al artista gaditano todo el jugo de su vida y arte. A ningún aficionado escapa el talante natural y anecdótico de Chano, ni las muchas vivencias que ha tenido desde sus inicios, ni la importancia que después tuvo como heredero natural de la inmensa baraja de los cantes de Cádiz. Todo está recogido aquí, todos sus esfuerzos y trabajo por llegar, su larga época con Antonio, su participación en no pocas compañías de las mejores, el cante en los tablaos y, casi al final de su vida, el cante en solitario en los festivales flamencos, en las peñas y en las programaciones teatrales.

Todo esto lo cuenta Chano con la gracia profunda que quiso Dios otorgarle, añadiéndole mil y una anecdotas que le han ocurrido a lo ancho y largo de su vida artística.

El libro no tiene desperdicio por la intensidad con la que el gaditano cuenta su vida, y por lo bien que sus autores han ido agrupando y desarrollando todo el acarreo de datos en torno a tan querido como siempre recordado cantaor y amigo. El libro incluye un CD con parte de su obra.


Edita: Servicio de Publicaciones de la Diputación de Cádiz
Ciudad: Cádiz-2003
Páginas: 327
ISBN: 84-95388-6-6
Depósito Legal: CA-280/03
Adquisición: Servicio de Publicaciones Diputación de Cádiz
Teléfono: 956-808300
Correo electrónico:
cultura.publicaciones@dipucadiz.es

jueves, 16 de septiembre de 2010

UN MIGUEL POVEDA EN ESTADO DE GRACIA


Sólo he escuchado a Miguel Poveda en cuatro ocasiones: cuando ganó la Lámpara Minera en La Unión (1993); el pasado año en Palma del Río, como cierre al homenaje que la Peña Flamenca "La Soleá" le tributó a Manolo Franco; este verano en el Gazpacho de Morón y ayer en la Plaza de Toros de la Real Maestranza con motivo de la apertura de la Bienal. No sé si han sido pocas, muchas, o las justas, que es por lo que me inclino, porque lo he visto en sus inicios, en solitario, en el desarrollo de un festival y en la apoteosis cumbre de un espectáculo en el que a nadie dejó indiferente, y en el que se dieron cita personas de todas las edades y aficionados de todas las tendencias.

Hoy he leído las críticas de los diarios ABC, El Correo de Andalucía y El Mundo y cada uno de sus críticos da su opinión más o menos acertada, como debe ser. Pero me inclino por el balance positivo que del espectáculo hacen Alberto García Reyes y Manuel Martín Martín, en tanto y cuanto situan a Poveda en el justo medio, en el fiel de la balanza. No, no creo que el de Badalona sea el Cid Campeador del cante, pero sin duda ha sido el más listo y el más valiente y, para hacer lo que hizo ayer en la apertura de un ciclo de lo hondo, el que más sabe en estos momentos. Y si no que lo demuestren los demás, los que crecieron con nosotros y aún no han logrado pasar de la mediocridad. Cojan la nómina actual de cantaores desde Fosforito y Menese para abajo y díganme cuántos se atreverían a realizar la hazaña de este hombre que sólo tiene 37 años de edad y parece que tiene siglos de experiencia, y cuántos se llevarían -con la originalidad que él lo hizo- dos horas y cincuenta y cinco minutos en el escenario desarrollando su arte por todos los palos de la baraja cantaora.

Miguel Poveda ha tenido la visión de aunar dos continentes enfrentados desde siempre: el de los puristas rancios y el de los enamorados de tendencias teatrales que tantísimos artistas dio a la historia del flamenco. No hay que desestimar nada, y así lo entiende Poveda. Tienen un valor incalculable Mairena y Valderrama, Marchena y Caracol, Porrinas y Toronjo, Chacón y Vallejo, Miguel de Molina y Bambino, Fernanda y Bernarda y Pepe el de la Matrona. Ha sabido combinar los tiempos con una maestría singular y con una voz portentosa que parecía no iba a poder llegar al gran homenaje final a la soleá... y todavía tuvo tiempo, e inteligencia, para despedirse con un poema de Gil de Biedma acompañado por el piano de Joan Albert Amargós.

Los que tuvimos la suerte de asistir a esta apertura de la Bienal del 2010 jamás la olvidaremos. Artistas como Miguel Poveda hacen falta para dinamizar, dentro de los cánones sencillos del flamenco, un arte que, si no fuese por el mundo del baile y del toque, estaría anquilosado desde hace muchísimo tiempo, prácticamente desde la muerte de Camarón, que fue el cantaor que acercó la juventud al flamenco. Miguel Poveda no sólo ha acercado a la juventud sino a la madurez y a la ancianidad y, lo que se me antoja muy importante, a los mairenistas y a los caracoleros, a los de la escuela gitanista y a los amantes de la ópera flamenca.

El espectáculo fue toda una lección de imaginación, valentía, sabiduría y fuerza, porque si Miguel Poveda no supiera cantar -cuando está demostrando que es uno de los cantaores más largos que existen hoy junto a Fosforito- de nada hubiese sirve la maravillosa puesta en escena con la que nos deleitó.

Larga vida de Dios a Miguel Poveda, porque es darle también una larga vida, inmensa y señorial, a un arte tan falto de personas creativas como él.

ENTRE COPAS Y COPLAS (15)


¿Nos tomamos hoy otras cuantas copas de refranes? Yo invito.

- Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
- Francés sin jamón ni vino, no vale un comino.
- Hacienda la de tu enemigo, en dinero o en vino.
- Hombre atrevido, odre de buen vino y vaso de vidrio, duran poquito.
- Junio, julio y agosto, ni dama ni mosto.
- La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
- La carne pone carne y el vino sangre.
- La casa envinada, medio empeñada.
- La cuba de vino, primero apreciada que mostrada.
- La cuba huele al vino que tiene.
- La mejor sopa, la que se hace en la boca.
- La moza y la bota no se han de pellizcar.
- La mujer que mucho bebe, tarde paga lo que debe.
- La mujer y el vino sacan al hombre de tino.
- La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
- Lo que no va en vino, va en lágrimas y suspiros.
- Los valientes y el buen vino duran poco.
- Los viejos a la taberna y los mozos a la putería; al revés va el mundo de como debía.
- Mal que sana durmiendo, ya lo entiendo.
- Mala es la llaga que con vino no sana.
- Manta y cobertor no son para buen bebedor.
- Más vale vino caliente que agua fría.
- Mayo come trigo y agosto vino.
- Media vida es la candela, pan y vino la otra media.
- Ni comer sin beber, ni mear sin peder.
- Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
- Ni olla sin tocino, ni boda sin tamborino, ni cena sin vino.
- Ni sopa de agua, ni vino de sopa.
- Ni tu pan en tortas, ni tu vino en botas.
- Ninguno se embriaga del vino de casa.
- No hay cosa que más harte que el comer, ni otra que vino y agua que mate la sed.
- Odre de buen vino y caballo saltador y hombre rifador, nunca dura mucho con su señor.
- Orense, buen pan, buen vino y mala gente.
- Pan de trigo, aceite de olivo y de parra el vino.
- Pan de trigo, leña de encina y vino de parra sustentan la casa.
- Pan negro y vino acedo sostienen la casa en peso.
- Pan por pan y vino por vino.
- Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
- Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
- Pan y vino de casa de tu enemigo.
- Pan y vino y carne crían buena sangre.
- Pan y vino y carne quitan el hambre.
- Pan y vino, un año tuyo y otro de tu vecino.
- Para beber con uvas, más vale beber en ayunas.
- Para beber mucho, mucha oliva y poco conducho.
- Poco vino vende vino; mucho vino guarda vino.
- Pon vino y ajo crudo y verás quién es cada uno.
- Por año nuevo, trigo y vino y tocino ya es viejo.
- Puerco fresco y vino nuevo, cristianillo al cementerio.
- Puercos con frío y hombres con vino hacen gran ruido.
- Puta y borracha no es tacha; oír aquí decir allí, sí.
- Quien bina, envina.
- Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
- Quien mucho come, mucho bebe; quien mucho bebe, mucho duerme; quien mucho duerme, poco lee; y quien poco lee, poco sabe y poco vale.
- Quien mucho pide y mucho bebe, a sí daña y a otros hiede.
- Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
- Quien poda en mayo y alza en agosto, ni coge pan ni mosto.
- Quien ramo pone, su vino quiere vender.
- ¿Quién te hizo puta? El vino y la fruta.
- Quien tiene viñas y no lagar, a sus ojos ve el mal.
- Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
- Quien vende el trigo en la era, la lana en la tijera, el queso en el cincho y el vino en el mosto, el provecho da a otros.
- Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
- Sábalos a llover, viejas a beber, putas a putecer.
- San Julián guarda vino y guarda pan.
- San Nicolás de los vinos agudos, treinta vecinos, veintinueve cornudos. (El 30 es el cura).
- San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
- Santo Domingo, mal pan y peor vino.
- Si a beodo te vieres ir, huye la compañía y vete a dormir.
- Si bebieres con el caldo, no darás al médico un puerco al año.
- Si helare en marzo, busca cubas y mazos, y si en abril, tórnalas al cubil.
- Si no lloviese en agosto, echa tu caudal en mosto.
- Si vas a Hervás, lleva pan, que vino hallarás.
- Siembra temprano, poda tardío y cogerás pan y vino.
- Sin pan ni vino no hay amor fino.
- Sobre brevas, no bebas.
- Sobre el melón, vino fellón.
- Sopa en vino no emborracha, pero agacha.
- Taberna sin gente, poco vende.
- Tenga yo cubas y caudal, y quien quisiere, viñas y lagar.
- Toda buena cena, del beber comienza.
- Tres cosas cambian la naturaleza del hombre: la mujer, el estudio y el vino.
- Tres cosas son que matan al hombre: putas, dados y cominos de odre.
- Valladolid de los vinos agudos, entran los hombres vestidos y salen desnudos; los necios, mas no los astutos.
- Vendimia en enjuto y cogerás vino puro.
- Verterse el vino es buen sino; derramarse la sal, mala señal.
- Viene San Martín en caballo chiquito, tapa la cuba y guarda el mosquito.
- Vino añejo, leche es para el viejo.
- Vino de Alaejos hace cantar a los viejos.
- Vino de Aniés, ni lo vendas ni lo des.
- Vino de San Martino, encerrado en Ávila es más fino.
- Vino de toro, sangre de cabrito.
- Vino que no has de beber, guárdalo bien.
- Vino de Villanueva, para ti hasta que mueras.

Habló el romancero y nos llenó de consejos, nos alertó de no pocas inclemencias desconocidas por los neófitos y nos deleitó en dos frases con una historia popular tan antigua como actualizada. Nos demostró, al fin, por medio de una palabra tan sencilla como fértil, qué hay que hacer o no hacer en todas las ocasiones: cómo guardar un buen vino, a quién ofrecérselo, a quién regateárselo, con quién intercambiarlo, cuándo los mostos -según el santoral y la lluvia-, dónde poner el punto de mira de nuestra hacienda...

No hay mentira aquí, en la expresión popular más culta, sino una biblia de verdades, un diccionario completísimo de hechos consumados que vuelven a repetirse de por vida, como el cangilón de una noria.

Una antigua copla decía lo siguiente:

¡Echa vino, tabernero,
y limpia bien los cristales,
que venimos a beber
los amigos más cabales!

Bien limpios, de verdad que sí, están estos cristales de los miles de refranes que surgieron del crisol del pueblo. En ellos, en la cañera mágica y grandiosa que los acuna, no sólo pueden, sino deben beber, todos aquellos que quieran saborear, sin las sustancias de los pensamientos particulares de los escribidores de turno, las esencias más genuínas de la tierra, como un mosto que sale virgen de la primera crujía de la viga. Tanto al dicho, como al mosto, el tiempo los hará viejos, sabios y olorosos.

VISIONES DE ISLA CRISTINA (9)

NOVENA VISIÓN

Por El Pozo del Camino
oí cantar a un salinero
este fandango choquero,
sin más música que el aire
cuando roza en los esteros:

Por culpa de una mujé
me he tirao a la bebía,
ella con otro se fue.
Puñalás que da la vía
al hombre que ha sío fiel.

Por El Pozo del Camino
-¡qué dolor del caminante!-
se me quedó aquel dejillo
y la lágrima del cante
al que llaman fandanguillo.

LIBROS CON SON FLAMENCO: CARTAS Y ÁLBUM FOTOGRÁFICO


Esta hermosísima publicación, cuidada hasta el máximo y con un diseño genial, recoge algunas de las cartas que se enviaron Federico García Lorca y Encarnación López Júlvez "La Argentinita", esos dos genios que se llamaban "compadres" entre sí.

Con una exacta introducción del querido Juan de Loxa -director de la Casa-Museo García Lorca de Fuentevaqueros-, la lujosa y costeada carpeta incluye, en edición facsímil, una carta de Lorca a Encarnación de 1931, acompañada de un dibujo, y dos de "La Argentinita" a Federico, fechadas el 14 de mayo de 1935 y el 2 de mayo de 1936.

Además, el libro incluye un interesantísimo álbum fotográfico de la artista y el poeta, y la presentación, también facsímil, que García Lorca hizo de Pilar López y Rafael Ortega en la Residencia de Estudiantes de Madrid alrededor de 1933.

El gran interés que tiene esta carpeta, aparte del amor con el que está editada, son las fotografías y recordar la letra autógrafa de un genio de la literatura y otro de la danza. Tuve la suerte de que este ejemplar, númerado con el 50, me lo regalase y dedicase Pilar López, hermana de Encarnación y otra de las grandes artistas de la danza española y el baile flamenco de todos los tiempos.


Edita: Diputación Provincial de Granada
Ciudad: Granada-1993
Depósito Legal: GR-615-1993

miércoles, 15 de septiembre de 2010

ENTRE COPAS Y COPLAS (14)



Si sacudes con fuerza de la Verdad el árbol,
verás caer un fruto que te dirá: "Lo mismo
es el hoy que el ayer. Los días primero y último
serán para nosotros exactamente iguales."

Omar Kheyyam


No, no es que la copa del pueblo sea distinta a la copa del alba, a la del mediodía del Ángelus, a la copa tabernaria o a la copa de todas las copas unidas en una borrachera notable. La copa del pueblo es la copla refranera de la que tanto gustaron nuestros padres y abuelos. Copa para beber a cualquier hora y en cualquier lugar: solo, con amigos, en tertulia o en normal compadreo de camino. Hay mucho de cultura y de sabiduría de la buena por entre medio de los refranes.

Una línea, un puñal que asesina finamente; dos, la muerte súbita. Para todos los órdenes de cosas hay una respuesta contundente y sabia. Filosofía parda y sociología heredada de vivencias son los bastiones de tanta rotundidad sin posibles respuestas en contra. Sentencias son, que no decires tontos; verdades como puños; aldabonazos broncíneos sobre puertas nobles; voz de un pueblo maduro que no entiende de filología y está divorciado, por desconocimiento grato, de la preceptiva literaria. Voz señera que sigue llamando pan al pan y vino al vino; voz más importante, sin duda, que la de la Real Academia y sus pupilos; voz clara, moralizante y moralizadora, que debe escucharse seriamente en cada giro para sacar con sobresalientes el curso de la vida.

El refranero es la mayor y mejor obra literaria sin autor, la Biblia de un pueblo que con sólo mirar al cielo adivinaba las cabañuelas, los levantes y el pedrisco; encontraba agua con la vara del zahorí; y con sólo mirar a una mujer, adivinaba el talante, la condición y la cualidad del alma. Hermosa y muy fecunda fuente es la del refranero para que todos bebamos de ella. Hay chorros para todas las bocas sedientas: el amor, el desamor, la juventud y la vejez, la bondad y la malintención, la sequía y el diluvio, el padre y la madre, la guerra y la paz, las cuatro estaciones del año y la estación última de la muerte, los ciclos del campo y del hombre, los amigos y los enemigos, los dadivosos y los usureros, los abeles y los caínes, los judas y los cristos, la vid y la espiga, el almendro y el algarrobo, el río y el arroyo, el sobrio y el borracho.

Decía José Bergua algo muy notable para volver a repetir por todas las geografías: "¡El pueblo! Gran artífice y señor, seguro venero del que ha brotado lo más hondo, lo más precioso de cuanto el hombre puede enorgullecerse. Él ha sido el padre de la poesía, de la filosofía, del conocimiento de todas las cosas; esos luminares que la fama nos legó, símbolos que jalonan la Humanidad, aprendieron del pueblo y en el pueblo su ciencia inimitable." Finalizaba con esta pregunta: ¿Hay algo más genuinamente propio del pueblo que los refranes?

Yo, sinceramente, creo que no. En cada refrán se condensa un mensaje cierto, cabal y extremadamente universalista. Es la vivencia diaria del hombre aprendida de otros como hecho irrefutable.

En el tomo de miles y miles de decires, no podía faltar el mundo del vino como cultivo, como fruto, como pasión del bebedor y como filosofía, así como consejos muy sabios de su uso y abuso. Por orden alfabético, unas doscientas copas vamos a llenar de nuestra cañera comunal en torno al vino:

- A catarro gallego, tajada de vino.
- A cena de vino, desayuno de agua.
- A la mañana el blanco y el tinto al serano.
- A los niños, los locos y los beodos, Dios los guarda a todos.
- A mala cama, colchón de vino.
- A tres veces bebido, envaina tu cuchillo.
- A vendimia mojada, la cuba presto aliviada.
- A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
- Acaba con vino puro si tienes indigestión y duerme con el jubón.
- Aceite, vino y amigo, en lo antiguo.
- Agua al higo y pera al vino.
- Agua de agosto, azafrán, miel y mosto.
- Agua por San Juan, quita vino y no da pan; por agosto, ni pan ni mosto.
- Al asturiano, vino puro y lanza en mano.
- Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y con tu palo.
- Al catarro, con el jarro.
- Al cortar el pan y el vino echar, se puede ver quién nos quiere bien y quién nos quiere mal.
- Al diente, pino y vino y lino.
- Al enemigo, comerle el pan y beberle el vino.
- Al higo, vino, y al agua higa.
- Al moro negro, capirote colorado.
- Al pan, pan, y al vino, vino.
- Al pan, pan, y al vino agua, como dicen los taberneros.
- Al pie de la cama, ni el vino ni el agua.
- Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
- Al viejo, el vino otra vez le hace niño.
- Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
- Amigo viejo: tocino y vino añejo.
- Amor de ramera y vino de frasco, a la mañana dulce y a la tarde amargo.
- Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
- Aunque tengo malas piernas, bien visito las tabernas.
- Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
- Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
- Beber con medida, alarga la vida.
- Beber de codo y cabalgar de poyo.
- Casa en que vivas, vino el que bebas, tierras cuantas veas.
- Cávame en polvo y bíname en lodo y darte he el vino hermoso.
- Come bien, bebe mejor, mea claro, pede fuerte y cágate en la muerte.
- Come leche y bebe vino y hacerte has de viejo niño.
- Come por vivir y bebe por comer.
- Comer poco y beber menos, a la lujuria se le pone freno.
- Comer y beber, echa la casa a perder.
- Con brevas, vino bebas, y con higos, agua y vino.
- Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
- Con el buen amigo venderás tu vino y cogerás tu trigo.
- Con la ayuda del vecino se acaba más pronto el vino.
- Con las peras vino bebas, y tanto que naden las peras.
- Con pan y vino se anda el camino.
- Condición de buen amigo, condición de buen vino.
- Cuando atruena en marzo, apareja las cubas y el mazo.
- Cuando el sol está en León, buen pollo con pichón y buen vino con melón.
- Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a pez o está rota.
- Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
- Cuando lloviere en agosto, no eches tu dinero en mosto.
- Cuando llueve en agosto, llueve miel y mosto.
- Dámela beoda, dártela he puta y ladrona.
- De persona beoda no fíes tu bolsa.
- De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
- Debajo de una mala capa se esconde un buen bebedor.
- Después de beber, cada uno da su parecer.
- Día de San Martino, todo mosto es buen vino.
- Dice Salomón: "Da vino a los que tienen amargo el corazón."
- Dijo el mosquito a la rana: "Más vale morir en vino que morir en agua."
- Dijo el tocino al vino: "Bien vengáis, amigo."
- Dijo la leche al vino: "Seas bienvenido, amigo, pero no uséis mucho este camino."
- Do entra beber, sale saber.
- Donde ajos ha, vino habrá.
- El agua como buey y el vino como rey.
- El aldeano, darte ha una taza de vino y beberse ha cuatro.
- El arroz, el pez y el pepino, nacen en agua y mueren en vino.
- El buen vino, para catador fino.
- El día de San Martino, prueba tu vino.
- El día de San Lucas, mata tus puercos y tapa tus cubas.
- El jarro nuevo, primero bebe que sus dueños.
- El juego, la mujer y el vino sacan al hombre de tino.
- El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
- El que va a la bodega y no bebe, burro va y burro viene.
- El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
- El tinto de Cuacos; de Jarandilla, el blanco; de Pasarón, el clarete; de Jaráiz, de toda suerte.
- El tocino, y el vino, y el queso, y el amigo, añejos.
- El viejo y el horno por la boca se calientan, el uno con vino y el otro con leña.
- El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
- El vino anda sin bragas.
- El vino de la pera, para mí sea, y el de la castaña, para mi compaña.
- El vino dicen que era de las mujeres, y lo trocaron con los hombres por los afeites.
- El vino en el jarro y no en el casco.
- El vino es la teta del viejo.
- El vino por el color, y el pan por el olor, y todo por el sabor.
- El vino que es bueno no ha menester pregonero.
- El vino que tarde hierve, hasta otro se detiene.
- El vino tiene estas tres propiedades: hace dormir y reír y los colores al rostro salir.
- El vino tinto quiere estar apretado y el blanco holgado.
- El vino comido mejor que bebido.
- En venta y bodegón, paga a discreción.

Y mañana, queridos amigos, otras cuantas copas más de refranes para abrir el apetito.

VISIONES DE ISLA CRISTINA (8)

OCTAVA VISIÓN

De Isla Cristina a Ayamonte
-cerca y lejos Portugal-,
Isla Canela se esconde
entre palmas y pinares.
Juega con el Guadiana,
y la Punta del Moral
se abre como una ventana
que siempre encuentra la mar.

Agua, esteros, pinos verdes
por donde la visión gana
paisajes a mis retinas.
¿Cerca, lejos, dónde está?

Y detrás de unas salinas
veo de nuevo Isla Cristina,
orilla de sal y cal.

LIBROS CON SON FLAMENCO: CARTAS DE RICARDO MOLINA


Aunque no es tema el epistolar que me interese demasiado, alguna veces libros como éste pueden servir para conocer de primera mano episodios dentro de la vida de los hombres. Esta publicación, con prólogo de Agustín Gómez, introducción de Ramón Porras González y José Luis Buendía López, y notas a pie de página de Ramón Porras, nos recoge la correspondencia que envió Ricardo Molina al escritor argentino Anselmo González Climent, girando casi todas las cartas sobre el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, correspondencia que se inicia en 1955 y se rompe en 1965 al ser Anselmo -según el prologuista- "víctima de su espíritu crítico insobornable". Todo indica que por haber tenido el inventor de la palabra "flamencología" un punto de vista diferente con Molina en relación a Antonio Mairena.

El libro es interesante para empaparse del citado Concurso y, muy principalmente, para conocer pelos y señales del importantísimo de 1962, en el que se pone en juego la Llave de Oro que, con muchas polémicas, otorgan al cantaor mairenero, así como para comprender la ruptura entre los que hasta 1965 habían sido grandes y entusiastas amigos.

No es un libro imprescindible en nuestra biblioteca flamenca, pero sí un libro de consulta para cotejar datos en relación a Concurso Nacional tan importante en la historia del flamenco.


Edita: Publicaciones del Ayuntamiento de Córdoba
Ciudad: Córdoba-1992
Páginas: 113
ISBN: 84-87458-34-X
Depósito Legal: CO-614-1992
Adquisición: Servicio de Publicaciones Ayuntamiento de Córdoba
Teléfono: 957-499900
Correo electrónico:
cpd@ayuncordoba.es

martes, 14 de septiembre de 2010

ENTRE COPAS Y COPLAS (13)


Por regla general, los grandes borrachos, después de una gran jumera, prometen y juran solemnemente no volver a beber más; claro está que hasta que se les pasa la crujía. Ciertamente, los amigos se desesperan con bastante frecuencia:

Qué jormiento andas jecho,
compadre del alma mía,
tú me hiciste juramento
de que jamás beberías
¡y mira cómo te encuentro!

La tierra minera de La Unión, entre la "láguena" y "el reparo", una por allí y otro por aquí, también ha dado unos buenos curdas:

Salgo por Las Herrerías
y entro por El Garbanzal,
no eches vino, que me ahogo
y no puedo beber más.

Cuando va uno a bañarse para quitarse el calor debe hacerlo por fuera, nunca por dentro. Con la segunda modalidad, pasa lo que pasa:

San Isidro lo asegura,
y por seguir la corriente
fue ayer Manolo a su fuente
a dejar la calentura.
Mas como peor fresca y pura
el agua le desagrada,
beberla quiso mezclada
con vino, y cuando se hartó,
sin calentura volvió,
pero no sin la tajada.

En el argot de la borrachera hay trancas, tablones, papalinas, moscorras, moñas, jumas, turcas, etc., y también hay sacramentas de padre y muy señor mío:

Serrana, enciende la luz,
que traigo tal sacramenta
que a Dios le digo de tú.

En Colombia, después de la borrachera, los cumplidos:

Si ayer cuando nos topamos
no pude hacerme pa un lao
no fue por rivalizarte
sino que estaba jalao.

¡Qué malísima fama la que le dan a los curdófilos!:

Si el río de Cartuja
fuera de vino,
¡cuánto borracho hubiera
por el camino!

Más y más vueltas con los hombres que se dedican a borrachear:

Si los hombres se calaran
como se cala un pepino
ni serían tan sinvergüenzas
ni beberían tanto vino.

Menos mal que algunos -a lo mejor también borrachos-, se compadecen y les echan un capote de alivio ante la sociedad acusadora:

Si son borrachos, que sean,
a nadie les importa nada,
ellos pagan lo que deben
al terminar la semana.

Preocupación por el vino y las mujeres es la de las madres. Como muestra, esta hermosísima y popular letra de tarantos:

Son las tres de la mañana,
dónde andará ese muchacho,
si estará bebiendo vino
o andará por ahí borracho
o una mujer me lo ha entretenío.

La formación parsimoniosa de la borrachera para olvidar un amor suele ser alegre y divertida durante algunas horas. Poco a poco, y por la masiva ingestión alcohólica, se termina como canta el fandango:

Tó el hombre que está penando
y le da por la bebía,
mientras se está emborrachando
hay en su cuerpo alegría,
luego termina llorando.

Hay dipsómanos ciertamente precavidos para la hora de la muerte:

Un borracho se murió
y dejó en el testamento
que lo enterrasen en viña
para chupar los sarmientos.

Aviso vecinal a la mujer de un excelente aficionado a las costumbres de Baco:

Ve por tu marío
que está en la esquina borracho,
se está queando dormío.

En todas las ocasiones, como dice el refrán, más vale prevenir que curar:

Vente ahora a "Los Parrales",
pa que aprendas el camino,
que luego yega la noche
y te recargas de vino
y vas a volcar el coche.

Malo es cuando en un grupo todos están un poco ciegos:

La que canta está borracha,
el guitarrista también,
y los cuatro bailaores
no se saben entender.

Pero más malo es el cachondeo del abstemio contra el bebedor difunto. Para ser tan irónicos no cabe duda que se ha de poseer una porción de refinadísima mala leche:

¡Pobrecitos los borrachos
que estáis en el camposanto,
que Dios os tenga en su gloria
por haber bebido tanto!

La pítima y la melopea de campeonato, resignado bloguero, se acabó por ahora. Ni son todos los que están ni están todos los que son, aunque bien es cierto que muchos borrachos andan por el mundo: con dinero y con títulos nobiliarios, y tiesos y más secos que la mojama de Isla Cristina; con trajes y harapientos; altos ejecutivos de postín y habituales de los asilos de la caridad pública; jueces y reos; reyes y vasallos; políticos y porteros vecinales; artistas y desarrapados. LA BORRACHERA, en mayúsculas, no es elitista, y por eso los borrachos se dan en cualquier entorno, aunque se den más, o se vean más, en los estratos marginales de las grandes ciudades y en los suburbios pueblerinos.

Tomar una copa sabiamente -como nos guiaba Fernando Pérez Camacho-, es un manjar de dioses; tomarse la cosecha de un año en tres jornadas es, además de una barbaridad, muy peligroso para la salud y extraordinario para la cuenta bancaria del tabernero. No caigamos en ese error por muy apenados que estemos un día, por muchas mujeres que nos abandonen o por muchas quinielas que nos toquen. Que jamás nos pase como a aquel borracho del chiste popular: que lo incineraron y se llevó tres meses ardiendo.

VISIONES DE ISLA CRISTINA (7)

SÉPTIMA VISIÓN

Tengo una vecina al lado
que sale cuando yo salgo,
yo salgo cuando ella sale.

Isleña como la mar,
son amores marineros
que igual que vienen se van.

Sin embargo, ¿cuántas veces
hice con ella el amor...?

Tantas cuantas recordaba
los hierros de aquel balcón
junto al mío -¡y qué distante!-
donde ella se asomaba
cuando me asomaba yo.

LIBROS CON SON FLAMENCO: CARMEN AMAYA (BIOGRAFÍA)


El libro de Francisco Hidalgo Gómez sobre la genial y temperamental Carmen Amaya creo que es una biografía definitiva. Poco más se puede aportar que no se encuentre en este trabajo riguroso y bien documentado, al que nada sobra y nada creo que le falte.

Con profusión de datos y sencillez en el lenguaje, este cordobés de Posadas, avecindado en Barcelona, ha logrado otra de sus incursiones felices en la temática flamenca, y concretamente en la faceta del baile, sobre el que existen menos trabajos literarios que del cante y la guitarra, aunque los que hay publicados son, por regla general, de gran calidad.

A través de 30 capítulos el autor nos va desmenuzando toda la vida de esta mujer racial, artista y valiente a la que Dios le arrebató la vida cuando sólo contaba 50 años de edad y estaba en plena madurez artística deslumbrando a todos los públicos del mundo. Sus comienzos, su familia, su debut, los tablaos por los que pasó, su leyenda, los inicios en el cine, sus viajes exitosos, su casamiento..., todo está aquí sin faltarle una coma. Para hacer el libro aún más interesante, se recogen opiniones sobre ella de gente tan diversa como Antonio, Fred Astaire, Jean Cocteau, Colita, Charlie Chaplin, Winston Churchill, Vicente Escudero, Antonio Mairena y Pilar López, entre muchas más, y una selección de poemas de José Hierro, Fernando Quiñones, Mario López, Félix García Vizcaíno, Rafael de León y Fernández Jurado, culminándose el libro con una breve pero cuidadísima selección fotográfica.

Libro muy recomendable para conocer a esta artista singular cuya memoria permanece viva.


Edita: Libros PM
Ciudad: Barcelona-1995
Páginas: 277
ISBN: 84-88944-03-9
Depósito Legal: B-33536-95
Adquisición: Ediciones Carena
Teléfono: 93-4310283
Correo electrónico:
carena@edicionescarena.org

lunes, 13 de septiembre de 2010

ENTRE COPAS Y COPLAS (12)


Mejor y más educadamente, con tanto fervor, no se puede pedir a la Virgen el logro de un buen marido. Lo que pasa es que siempre es difícil en estos menesteres, y el milagro no se produce como uno quiere:

Virgencita del Carmen,
tres cosas pido:
mi salvación, dinero
y un buen marido.
Ya me lo ha dado:
tabacoso, vinoso
y enamorado.

Unos quieren coger la jumera, conscientemente, para meterle al coco un chips como los que inventa Bille Gates:

Yo me quiero emborrachar
pá meterle al pensamiento
otra forma de pensar.

Otros, fortunitamente, no aguantan la prueba:

Yo me jinqué una puchera
al tiempo de trabajar,
y a los cinco o diez minutos
yo me tuve que acostar,
casi me muero de susto.

Borrachos con fuerza los hay. Yo he conocido a muchos, y muy valientes. Este de la copla, si no es por el tambaleamiento de la bebida, casi puede con el puente isabelino del barrio que me vió nacer:

Yo ví a un borracho en Triana
cómo le decía al Puente:
Sólo en firmeza me ganas.

La borrachera, tantas veces vista, de la miseria y penas máximas:

Con una bata de cola,
las tres de la madrugá,
sucia, borrachita y sola.

La borrachera eterna de la juerga contínua:

Juerga y juerga, venga juerga,
y otra juerga pá mañana,
pasado será otro día,
y si no vino, habrá agua.

La borrachera milagrosa de fin de semana de Fernando Peña Soto, "Pinini", por el que se alborozaban los chorros de la fuente gitana de Utrera cuando venía alegrito:

La Fuente Vieja
se ha alborotao
porque Pinini
se ha emborrachao.

Unas veces por penas y, otras, por alegrías, el "tablón" hay que cogerlo como sea:

La pesca se me dio buena,
hoy me voy a emborrachá
pá celebrá la faena,
cante yo quiero escuchá
y olvidarme de mis penas.

Borrachera, borrachera, lo que se dice una cogorza de historia con cambaladas de éxito, la del protagonista de este fandango alosnero:

La tranca que yo he pillao
no es una tranca cualquiera,
no es una tranca vulgar,
ni una vulgar borrachera:
es tranca para olvidar.

Hay mujeres, casi todas, que temen más a la borrachera del marido que al propio demonio. No, no es cuestión de horarios, sino de cómo viene uno a esas horas:

Ni que bengas a la una,
ni que bengas a las dos;
en no biniendo borracho,
eso es lo que quiero yo.

Después, lo que ocurre es que, cuando llega uno borracho, además se convierte en un desagradecido:

Mi marido me dice
que no le ayudo.
Cuando viene borracho
yo le arrempujo.

Sólo los grandes sustos son capaces de refrescar a un borracho. Martín Fierro así lo recoge en una de sus coplas:

No hay cosa como el peligro
pa refrescar a un mamao,
hasta la vista se aclara
por mucho que haiga chupao.

Dos consejos cubanos con receta de copla:

No te vayas a jalar
para decir que es jaqueca,
ni te vayas a casar
mientras falte la manteca.

Y una loa argentina al inventor del zumaque:

P'al dolor no hay medicina
como un peludo de vino;
bien haiga el gringo divino
que inventó la chupandina.

Un buen consejo para beber es comer algo:

Aunque sea un burruscón
con un poco de chorizo,
sácalo por la ventana,
que estoy con un vaso vino
desde ayer por la mañana.

Otro buen consejo es beber del mismo vino:

Si quieres que el vinillo
no te haga daño,
échale un remendillo
del mismo paño.

Hay naturalezas que aguantan muchísimo a la hora de beber y necesitan una bodega para emborracharse:

Para que yo me pusiera
un poco calamocano
necesitaba mi cuerpo
un embudo sevillano.

Este que nos trae la siguiente copla, también tendría aguante:

Pasé por las Alpujarras,
de tintos y de claretes
media docena de jarras.

Los insultos familiares están a la orden del día por culpa de unas copas de más, máxime cuando la madre política entra en escena:

Por su suegra está Simón
pasando la pena negra,
ella le dice -¡Bribón,
borracho, pillo, ladrón!
Y él sólo le grita: -¡Suegra!

VISIONES DE ISLA CRISTINA (6)

SEXTA VISIÓN

Cientos y cientos de albatros.
¡Qué fauna de tanto vuela
me rebozan las pupilas!

De tanto mirar al cielo
hasta creo que Dios me mira,
y aún siendo eso una mentira
me sirve a mí de consuelo.

LIBROS CON SON FLAMENCO: CARICATURAS FLAMENCAS


Este librillo de caricaturas y comentarios del dibujante gaditano Andrés Vázquez de Sola es la condensación de las maravillas en muy pocas páginas, unas caricaturas y minibiografías que se nos quedan cortas para el gozo.
Por medio de 19 caricaturas, cada una de ellas con un hermosísimo y breve comentario, el autor nos trae las imágenes de Caballero Bonald, Manolo Caracol, Antonio Chacón, Demófilo, Enrique "El Mellizo", Manuel de Falla, García Lorca, Manolo Gerena, Pepe Guevara, José Heredia Maya, Manuel Machado, Antonio Mairena, Ramón Montoya, Enrique Morente, Niña de los Peines, El Piyayo, Andrés Segovia, Silverio Franconetti y Manuel Torre.

Al final del librillo, Vázquez de Sola, con el título "El cante jondo expresión cultural de Andalucía", con un humor fino no exento de grandes puyazos, nos da su versión sobre este tema, un punto de vista que no tiene desperdicio alguno.

Merece la pena para admirar aún más a este artista, claramente perseguido por el franquismo, (el dibujo de la portada esta fechado en la cárcel de Ceuta en 1966) tener este libro entre los más amados de nuestra biblioteca.


Edita: Peña Flamenca de Jaén
Ciudad: Jaén-1982
Páginas: s/n
Depósito legal: J-750-1982
Adquisición: Librerías de viejo.