Cuando llegan estas elecciones tan raras, pero tan interesantes, al menos yo me encuentro fuera de juego. Me considero totalmente indefenso entre mi conciencia y el futuro que se aproxima. Nos han pegado tantos palos, unos y otros, con la puta política, nos han desamortizado tanto en nuestras pobres arcas y en nuestros corazones, que hasta uno puede llegar a pensar en que estamos en aquellos tiempos grises en los que la Inquisición decidía, sólo por el pensamiento, acabar con tu vida. En aquellos años oscuros, la Iglesia hizo su depuración, como Franco la hizo una vez ganada su "guerra" y, desde hace más de treinta y tantos años, la han hecho todos los políticos arrumbando a un pueblo, tan noble como el nuestro, al rincón medieval de un puro espectador que ve pasar ante sus ojos la farsa de la comedia y la tragedia de unos devoradores. ¡Qué pena! ¿verdad?
jueves, 11 de junio de 2015
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