viernes, 14 de diciembre de 2012

LA TRIANA DE ANTONIO BURGOS: MANZANARES Y EL ESTADIO



MANZANARES Y EL ESTADIO

Lo que más me gusta del Estadio Olímpico es la filosofía de su ingeniero, José Luis Manzanares: que Sevilla está capacitada para la técnica como la ciudad más avanzada. O más. Y me encanta la suprema discreción de sus arquitectos, Cruz & Ortiz. Pasan tan inadvertidos, que parece que el estadio lo hubieran hecho los políticos, los de la Junta de albañiles, los del Ayuntamiento de encofradores. En el Estadio Olímpico se ha hablado de todos: de los políticos que quieren hacer la campaña a su costa; de los ministros que vienen a chupar cámara llevando las carreteras hasta lo que otros hicieron y pagaron; de los que fueron anoche al palco regio.. Apenas se ha hablado de sus técnicos. Que han conseguido tiempos de marca, marca olímpica. O marca Triana, como Manzanares. 

Son las paradojas de Sevilla. Es de Triana, a la orilla del Guadalquivir, y se llama Manzanares. No les extrañe, pues, que escriba sobre él, desde Sevilla, uno que se llama Burgos. Es la geografía loca de la toponimia de esa media Sevilla que viene de judíos que se hicieron cristianos viejos de ojaneta adoptando por apellidos topónimos castellanos. Desde Triana, siempre en la banda derecha del río, la banda del toreo, la banda de las hermandades históricas del Rocío, Manzanares ha liado un lío importante llamado Ayesa. Otros trianeros, cuando se llaman Emilio Muñoz, forman un lío y salen por la puerta del Príncipe, desde donde los llevan hasta el puente. La Puerta del Príncipe de este trrianero es hacer esos puentes, como el del Cachorro, del que dije en el "Diccionario Secreto de la Semana Santa" que era una saeta al Cristo de la Expiración en forma de puente. Una saeta por Vallejo, pero no Vallejo el cantaor, sino Vallejo el de los toldos. 

Manzanares vive en esa parte de Triana a la que llaman Los Remedios, uno de los cuatro puntales finos que sostienen al Arrabal y Guarda. Tiene su estudio y su tinglado de Ayesa en la banda trianera. En la banda trianera hizo el puente del Cachorro. Y en la banda trianera ha hecho ahora el Estadio Olímpico. Como trianero antiguo de aquellos embarcados en los vapores de Ybarra, coge río abajo y como en la canción de María Dolores Pradera se va del puente a la alameda, del puente de Triana a la Alameda limeña y virreinal de Chabuca Granda, para hacer en Perú autopistas, presas y lo que se tercie. Siendo un Japón de Coria, es normal que haya llegado al Perú, como los Japones de Tokio, porque es sabido que la gente de Triana vale un Perú. 

Y como la gente de Triana antigua sabía tanto de velas y de toldos, y Manzanares es hombre de tradición del barrio, les revelo que ha puesto su atrevida cubierta del Estadio como si colocara una vela en la casa de su madre, en la calle San Jacinto. Habrá habido en el proceso de construcción del Estadio un momento estrictamente de novela trianera de José Andrés Vázquez, cuando Cruz y Ortiz, mirando hacia la cubierta, le dijera a Manzanares y a la cuadrilla de técnicos de tejidos novísimos y de tecnología punta: 

- Niño, echa la vela... 

En esta Sevilla tecnológicamente a dos velas, donde lo que vende es el topicazo de la fiesta y del miarma, Cruz, Ortiz y Manzanares han hecho una raya en el agua, al demostrar que somos capaces de lo que sea, que lo hacemos mejor que todos los europeos juntos, más rápido y más barato. En el caso de Manzanares, ni que decir tiene que esa raya es en el agua del Guadalquivir cuando pasa junto a la capilla del Patrocinio. Cuando Gil hable del Estadio del Manzanares se van creer que es el del trianero José Luis. 


(Diario El Mundo de Andalucía. 6 de mayo de 1999)


No hay comentarios:

Publicar un comentario