viernes, 21 de diciembre de 2012

LA TRIANA DE ANTONIO BURGOS: LA MISIÓN TRIANA


LA MISIÓN TRIANA


Oí por la radio que la NASA iba a mandar a los cielos preciosos de los techos de los cines de verano (que ya no quedan) una llamada Misión Triana, y me puse la mar de contento, como trianero que soy de esta banda del Arrabal y Guarda llamada Arenal de Sevilla (y olé, Torre de etcétera). Leí luego en sevillanas gacetas los detalles, y en vez de la mar de contento me quedé sólo el río de contento. Creía que se trataba de una compensación americana a Sevilla por la propaganda que Clinton hace a Granada. Que en la NASA se habían dicho aquellos sabios doctores de las batas blancas:

- Niño, que en Sevilla están una jartá de mosqueaos con la propaganda que le está haciendo el señorito don Bill a Granada y acusan a Washington de centralismo granadino... Así que en la próxima misión vamos a acordarnos de algo de Sevilla, para no dejar en mal lugar a don Bill ante estos señores, que con la que tiene en todo lo alto con la guerra, lo que le faltaba es que los sevillanos se le pusieran kosovares...

Y entendía yo que esos sabios doctores le habían puesto Triana de nombre a la misión como un homenaje a Sevilla. Ya se sabe: lo mejor de Sevilla es Triana, y, si no, que se lo pregunten a Francisco Rivera Ordóñez, que torea el sábado con un muchacho de Camas que está empezando y que tomó la alternativa el otro día en Valencia. Pero resulta que nada es nunca lo que parece. Resulta que lo de Triana a la expedición científica de la NASA no se lo han puesto por el Arrabal y Guarda, sino por Rodrigo de Triana...

- Pero si Rodrigo de Triana resulta que ni se llamaba Rodrigo ni era de Triana, sino que era de la parte de Huelva, una cosa así como Martín Berrocal, pero embarcado con Colón...

A eso voy. Que para una vez que el nombre del Cantón Independiente de Triana, que la Patria y Nación Gloriosas de Triana suenan por el mundo, es así como de cagalástima. Resulta que para la NASA, Triana no es ese galeón de sueños varado a la orilla del río, frente a una barriada buenecita que tiene, que se llama Sevilla. Para los americanos, Triana es el apellido de un señor que gritó "¡Tierra!", porque no te digo, Rodrigo, que ni se acuerdan de su nombre.

Como Triana tiene pulso, y fuerzas vivas, y cofradías con personalidad que agrupan al Arrabal, y hasta medios de comunicación, espero que se levante unánime su voz contra esta tropelía, encabezada por José Luis Manzanares. Hombre, Triana es mucho más importante que Rodrigo de Triana y merece, sola, todo honor y toda gloria de la NASA en sus proyectos. Proyecto, por lo demás, chungaleta, (para qué vamos a engañarnos) éste de la Misión Triana. Consiste en lanzar un satélite para colocar una cámara en el Punto Lepe de gravedad entre la Tierra y el Sol, y digo Punto Lepe porque se trata del punto neutro de gravedad, cero grado, ni pá un lao ni pá otro. Una cámara como las de Tráfico de la tele de por la mañana, que permitirá que los niños vean por Internet a Triana desde Triana, esto es, al mejor cahiz de orilla desde la Misión Triana. En lo cual se van a gastar 5.000 millones de pesetas.

- Pues con 5.000 mil millones sí que se ponía a Triana propiamente dicha de dulce...

Ya lo creo. A ver si se lo decimos al baranda de la Misión Triana, al profesor Francisco Valero, que tiene que ser un primo que Nicolás Valero tiene en California, en la Institución de Oceanografía de La Jolla. Sin premio. 


(Diario El Mundo de Andalucía. 15 de abril de 1999)



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