martes, 18 de diciembre de 2012

DESDE MI TORRE: CUANDO UNA ESPERANZA SE CONVIERTE EN DESESPERANZA


El escribidor de esta página -más posiblemente por desgracia que por gracia-, no es semanasantero, ni adicto a las hermandades, ni a sus capillitas, ni a sus actos de cultos, ni al bamboleo que le dan a sus obras de caridad -obligadas por Regla-, ni al manejo, también con soberano bamboleo, que cada dos por tres dan a esas imágenes devocionales por cualquier nimia conmemoración, a las que casi todos nos sentimos vinculados por genética familiar, por el lugar cercano de nacencia de la iglesia o capilla de turno, o, simplemente, porque creemos que sólo a la vera de nuestra Virgen y nuestro Cristo estaremos cercanos a Dios y a la salvación eterna, lo que más que como fe tomo como miedo e hipocresía.

Si siempre se ha dicho que el mundo del Flamenco y el de los Toros tiene guasa, tela marinera del telón, las cofradías, o hermandades, o como ellas quieran llamarse con títulos tan rimbombantes, superan con creces los entresijos de estos dos mundos del Arte. Las hermandades, desde hace muchos años, se han convertido en verdaderos poderes fácticos, corporaciones que les dan la espalda al barrio de acogida, corporaciones que viven olvidándose de la realidad que las circunda, gremios que, muy lejos de sus respectivas creaciones, sólo quieren estar al lado del Poder de turno, condecorarle con cualquier medalla inventada, y poner en las manos de su representante oficial en ese acto, aunque sea por unos momentos, la Vara de Oro de su Hermano Mayor, hasta al que suelen dedicarle, por su muchos méritos, la primera "levantá" de lujo en las salidas procesionales, sean oficiales o no. Las contraprestaciones ya se sabe: sacarle todo el dinero que puedan de las arcas públicas, convencerlos para rotular calles añejas de por vida -como las de mi nacimiento- con los titulares de su cofradía y buscar su eterno amparo moral y económico.

Siempre me ha asfixiado el mundo de las hermandades, y nunca me ha gustado este mundillo de tan controvertida fe, tanta ostentación y tanto "pescaíto frito". Hay algo de ellas, de estas hermandades, que siempre tiene mi rechazo: sus tan repeinados representantes, sus lujos aún en tiempos de crisis, sus "estrenos" gritados a los cuatro vientos, y, muy especialmente, sus "mis": mi Virgen es la más guapa, mi Cristo es más antiguo que el tuyo, mi cuadrilla es la mejor, mi capataz es único, mi Capilla es la más bonita... Y fuera de esos "mis", y de esos quinarios insoportables, sólo saben mirarse una vez más el ombligo de la complacencia... 

Pues si antes, como confieso, me asfixiaban, ahora con el tema del retablo expoliado a la Casa de los Artesanos de la calle Covadonda trianera, me tienen más que enfermo, no sólo por el gesto en sí, totalmente denunciable, sino porque una hermandad como la de la Esperanza, a la que no le hace falta dinero, no debía haber aceptado esa donación por parte de Juan Silverio, "Trianero de Honor" del 2011 -¡Viva Triana!- respetando la colocación antigua en el viejo tejar de Joselito. Puestos así, ¿por qué no se llevan también el que está en la fachada de la misma casa para colocarlo en la sacristía de la Hermandad? Como en los grandes almacenes: ¡Oferta de dos por uno!


Con el cambio del retablo de la Esperanza desde la Casa de los Artesanos hasta la Capilla de la Esperanza, los trianeros sí que hemos perdido la esperanza en las instituciones y hermandades, la esperanza en el Distrito, la esperanza en esos títulos de "Trianeros de Honor" que ya posee cualquiera que tenga amistad o dinero, la esperanza en las prioridades del barrio, y la esperanza en todo lo que no sea palpable. La Hermandad de la Esperanza y el Delegado del Distrito nos han dejado a todos desesperanzados, y eso es malo para una hermandad que se erige, sobre todas las demás del arrabal, como la Reina de Triana, y para Francisco Pérez Guerrero, al que sólo parece importarle una parte de Triana: las hermandades.

Ya no hay vuelta atrás en lo del retablo, y que cada uno aguante su vergüenza, pero que no se olvide esta Hermandad que el oro con el que se hizo la corona de su titular salió de los joyeros más humildes de los corrales y casas vecinales, que así entendían colaborar en la magnificencia de su Esperanza. A eso se le llama dadivosidad de un barrio. Pero que tampoco se le olvide que lo del expolio de este retablo, por muchas palabras con el que quieran disfrazarlo, y por mucha donación de Juan Silverio, es un auténtico robo que los trianeros que no somos capillitas ni semanasanteros, y hasta los que lo son, jamás vamos a olvidar. Y al Delegado que no se le olvide que el Poder es como una vela: suele consumirse rápidamente.

¡Qué pena cuando una Esperanza se convierte en desesperanza para un barrio tan universal como Triana!

(Fotografía de José Luis Jiménez Buzón)

7 comentarios:

  1. Por lo que veo lo del retablo se acabó del todo, vamos, que está más perdido que el barco del arroz. Lo siento. Una desilusión más para el cuerpo y para el alma. A mi si me gusta la semana santa, es una sensación única: pasear por las calles, impregnarme de sus olores, entrar en las iglesias y ver los pasos, sentir la música... deseo volver a disfrutarla como antaño. El sábado estuve todo el día en Sevilla y gran parte en Triana. Maravilloso. ¿Cuándo vuelves?

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  2. Pues sí, como ves el retablo ya se ha colocado en la capilla. Otro atropello más.
    Volveré a Sevilla el día 24 para pasar allí la Navidad.

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  3. ¿Dónde en esta página del blog el comentario de los trianeros, el de los amigos que dicen luchar tanto y tanto por Triana, el de los inquilinos de la Casa de los Artesanos, el del Distrito, el de las instituciones, el de los "Trianeros de Honor", el de las Comunidades de Vecinos...? ¿Merece la pena gastarse una parte de uno mismo en luchar por Triana? Que lo hagan ellos.

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  4. En estas páginas leí en un comentario de Angel Bautista que se estaban aunando, o pretendian hacerlo, unos trianeros nombrados como "Trianeros de Honor" para renunciar a su nombramiento si no se le retiraba el título honorífico al propietario de la Casa de los Artesanos.

    Hay alguna novedad al respecto?

    Y sobre la denuncia que igualmente leí que se había efectuado?

    Del Distrito Emilio no esperes comentarios, de las instituciones... menos, de los salvadores de Triana... no sé a quienes te refieres concretamente, tú los conoces mejor que yo, si te refieres a "los güenos" me ha dicho un buen amigo que sólo están en las películas.

    Yo pienso que siempre merece la pena, aunque sea para poder mirarte a tí mismo al espejo cada día, y no perder el derecho a decirle a alguien a la cara las 3 verdades que se te antojen, luchar no por Triana sino por todo aquello en lo que realmente creas. Y parece que no soy la única que lo piensa, hay al menos cuatro gatos más en tu blog amigo "trianaenlared" que piensan igual y se están dejando las uñas en ello.

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  5. Creo, Elisa, que esta batalla ya la tenemos perdida, como tantas otras. Si los principales afectados, como son los artesanos, apenas si se han movido, ¿van a hacerlo los demás?

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