lunes, 8 de octubre de 2012

DESDE MI TORRE: VUELTA A TRIANA Y PEROL EN CÓRDOBA


Este fin de semana, y por gusto propio, lo he tenido movidito. El sábado tenía morriña de mi barrio y acordé con un viejo compañero de trabajo, de aquí de Córdoba, girar una visita a Triana para dar una vuelta y almorzar con algunos amigos. Como siempre, en la Estación de Santa Justa nos estaba esperando mi querido paisano José Luis, y allá que nos encontramos en mi viejo arrabal en un soplo. Cámara en ristre, como siempre tengo por costumbre, estuvimos en su nueva casa, casi tentando el Altozano, desde donde hice esta fotografía. Se podría decir de su nueva vivienda lo que decían las antiguas crónicas de los cartujos de Santa María de las Cuevas: "En buen sitio están los frailes para subir de aquí al paraíso...". Pues eso es lo que tiene el nuevo hogar de mi amigo, que tiene el río a cincuenta metros, el fielato de la capillita del Carmen al lado, la "plazabastos" muy cerca de la cocina, la vida entera de Triana alrededor, y, cuando llegue la Semana Santa, el mejor mirador para ver pasar a la Estrella, y a la Salud, a la Esperanza, al Cachorro y la O. ¡Qué suerte!

De allí nos fuimos a dar una vuelta por el mercado y entramos en el Museo del Castillo de la Inquisición, demasiado de diseño, aunque bien montado, con un gran exceso de diapositivas y poco material de cuando visité las excavaciones hace ya algunos años. El mercado sí me dio cierta pena, porque se nota cómo han bajado las ventas y están cerrados muchos de sus negocios de siempre, aunque me encontré con la sorpresa de que hay un pequeño teatro -en realidad son dos puestos unidos- en el que hacen representaciones para niños y mayores y ofrecen sesiones de magia, etc. Quienes quieran saber de su programación pueden llamar al 657-316864 o enviar un E-mail a info@casalateatro.com


Sí tenía mucho interés en ver la obra de restauración de Cerámica Santa Ana, que ya ha recepcionado el ayuntamiento. Si el interior va a ser como lo que hemos visto en su fachada, será otra tremenda chapuza. No puede aguantarse que en Triana, cien por cien tierra de grandes ceramistas, el zócalo exterior sea de chapa, los azulejos de los alfeizar de las ventanas los hayan dejado rotos, y los desperfectos de una obra aligerada se noten a siete leguas. Mucho me temo, por las fotografías que hace unos días vi en el diario ABC de Sevilla, que el tan esperado museo se quede en otra de esas modernidades vacías a las que nos tienen acostumbrados los interioristas.


Nos dirigimos al célebre Arquillo de la O y contemplamos que estaba de pena. Le faltan sus dos jarrones cerámicos laterales, está peligrosamente caído hacia delante, a pique de derrumbe por sus grandes brechas y para nada puede leerse la leyenda grabada en mármol que le da sentido: "En el año 1832, reinando nuestro amado el S.D. Fernando 7º Q.D.G. ha sido construido este hermoso arco con su reja por acuerdo de este Ayuntamiento, costeado de los fondos propios y siendo su dignísimo presidente el Excmo. Sr. D. José Manuel de Arjona, asistente en comisión de este MN. Ml. MH. Ciudad de Sevilla..." . Nada, ni una letra, y así lleva la tira de años, con el peligro ahora añadido de un posible derrumbe. ¡Un ojito, delegado!


Tras compartir conversaciones y abrazos en nuestro apócrifo Ateneo de El Ancla, con sus estupendas cocretas y su buena cerveza, cumplí con el compromiso que debía a unos amigos de invitarlos a almorzar, y al lado, en Amarras, tuvimos la suerte de compartir unas buenas viandas. Son mis vueltecitas al barrio, coger oxígeno para varios días y venir impregando de todo lo bueno que tiene, que es mucho, y preocuparme de lo malo que le ocurre, que no es poco.  A las 7'30 de la tarde, de vuelta para ver a esa Sierra Morena que, con las últimas lluvias, está más hermosa que nunca.


Y ayer domingo fue el día de convivencia de las Peñas de Córdoba, que este año, por primera vez, se ha celebrado frente por frente a mi casa, pasando las vías del ferrocarril. Un gran ambiente. No tenía nada que hacer al mediodía y allí que encaminé mis pasos. Se reúnen todas las peñas con motivo de preparar la festividad de San Rafael, arcángel custodio de la ciudad, que aquí se celebra el 24 de Octubre. Tapas y tapas por doquier, cientos de parejas jugando al dominó, cocineros y cocinillas preparando el clásico arroz,  el llamado perol, y alegría, baile y cante por el gigantesco solar. Todo es gratis, porque ese día señalado invitan las peñas. Estuve poco tiempo porque, si te entretienes en demasia, tienes que salir de allí con GPS. Saludé a muchos amigos, me tomé varias tapas y de vuelta a casa.


Es un día grande que todo el mundo vive a tope. No son mis tradiciones, pero me gusta este afán de cordialidad que Córdoba tiene por medio de sus peñas federadas, que son un montón. Por cierto, que aunque estemos en Córdoba hay una dedicada a mi Real Betis Balompié. Un final de semana movidito y alegre. Las desgracias vienen solas, y por eso es conveniente disfrutar cuando nos surge la posibilidad de gozar de todas las cosas que la vida pone a nuestro alcance, como hace mi buen amigo Paco -dueño de la cadena Moriles- cortando un queso para que lo degusten los miembros de su  charpa.


4 comentarios:

  1. Y sabes cuánto nos hubiera gustado poder pasar otro magnífico almuerzo y sobremesa con vosotros. Para la próxima, esperamos que nos aviséis con un poco más de antelación. Un abrazo

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  2. Es que debía os un detalle por el "detallazo" que tuvisteis conmigo. Siento que no pudieseis estar, pero otro día será. No creo que se acaben las gambas en Triana.

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  3. Sí que pasamos un buen sábado por Triana. Comida, charla y crítica por el mal estado del barrio. La obra del Museo de la Cerámica merece un apartado amplio y en esta semana nos vamos a ocupar de detallarlo en "Triana en la red".
    Para la próxima Semana Santa ya sabes que cuentas con un lugar de privilegio; Elisa y yo te esperamos y estaremos encantado de que lo disfrutes.
    Este domingo no hemos podido estar en el "Perol", para otro año será. Lo que tenemos que organizar urgentemente es el asunto del Consulado de Triana en Córdoba.

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  4. Pasamos un buen día. Son de los que me rejuvenecen diez años en un día. El piso me ha encantado, cuánta luz, y bueno el sitio es...
    Lo del Museo de la Ceámica mucho me temo que va a ser un pastiche, por fuera ya lo es.
    Estoy deseando de ver a la Estrella desde vuestro balcón.
    Lo del perol estaba de bote en bote, y la Cruzcampo ondeaba en todo el recinto, además gratis. Otra vez será.

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